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La enigmática desaparición de Jesús
Pasó un día de playa con sus amigos y se fue a casa. Pero no llegó. Un jove

12/08/2008.

Desde la medianoche del 3 de agosto, la madre de Jesús marca sin descanso los nueve dígitos del teléfono móvil de su hijo con la esperanza de escuchar de nuevo su voz. Pero, desde entonces, siempre ha obtenido la misma respuesta: «El teléfono marcado no se encuentra disponible en este momento... ».

ANGUSTIADO. Miguel muestra la imagen de su hermano. / F. GONZÁLEZ

ANGUSTIADO. Miguel muestra la imagen de su hermano. / F. GONZÁLEZ

Jesús Pérez Pérez, malagueño de 28 años y vecino de El Palo, lleva nueve días en paradero desconocido. Fue visto por última vez a las 21.30 horas del domingo día 3 de agosto a menos de 500 metros de su casa. Desde entonces, la familia no ha vuelto a saber nada de este joven introvertido y callado, pero con muchos amigos, que nunca se metía en líos ni discutía con nadie.

En el restaurante

Ese día estuvo con su hermano mayor, Miguel, de 40 años, al que de vez en cuando echa una mano en el restaurante en el que éste trabaja, en La Cala del Moral. «Fueron a comer unos amigos suyos al bar; él se llevó el bañador de casa y, a las seis y media, cuando terminó de trabajar, se fue con ellos a la playa», relata el hermano, que vive angustiado desde aquel día por la enigmática desaparición de Jesús.

El joven pasó el resto del día en la playa con un par de amigos, la novia de uno de ellos, otra chica y los padres de una de ellas. Sobre las nueve, decidieron marcharse. Jesús se llevó en su vehículo -un Ford Focus azul marino- a un amigo, vecino de la barriada. «Este joven se bajó del coche cuando llegaron a El Palo y se despidió de mi hermano, que estaba al lado de la casa de mis padres», relata.

Pero no llegó a su destino. Pasaron las horas y la madre, preocupada, decidió llamarlo por teléfono entrada ya la medianoche del domingo al lunes. «Él nunca hubiera hecho algo así», dice su cuñada Rocío. «Jesús -prosigue- siempre decía cuándo iba a llegar y, si se retrasaba quince minutos, avisaba a su madre para que no se preocupara». Miguel completa la afirmación de su mujer: «Mi hermano estaba muy pegado a mi madre; él iba a hacerle la compra y estaba pendiente de ella, que tiene mal las piernas. Es muy raro que, si se hubiera ido por su propio pie, no la haya llamado para decirle que está bien». Su madre niega una posible desaparición voluntaria: «Ella dice que a su hijo se lo han llevado, porque la hubiese avisado».

Las incógnitas se acrecientan a medida que pasan los días. Su familia ha inundado la ciudad de carteles con los datos y una foto reciente de Jesús Pérez. Sólo quieren la respuesta a una pregunta: ¿Dónde está?

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