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Un campeón sin freno
A España, tan artística como competititva, no le hace falta deslumbrar para

12/02/2009.

No hay quien saque a España del carril. Se suceden los rivales, tienen carrete los debutantes y el equipo no se baja del trono. Retiene el título de campeón de Europa en cada asalto. Y sin renunciar jamás a su exitosa partitura: el equipo siempre quiere ser guapo y estilista, no por ello blando.

Ni mucho menos. Hoy compite como el mejor y es tan reconocible en los momentos sublimes como en los de templanza. Frente a Inglaterra no necesitó mayores alardes. Ancló el balón y esperó su momento sin llevarse apenas un rasguño.Fue una faena de precisión.El equipo de Capello nunca le discutió el resultado, y mucho menos el fútbol. Lo peor para los ingleses es que al conjunto de Del Bosque le sirvió con su orden, su mayor sutileza y un rato del mejor Xavi.
Javier Irureta

Javier Irureta

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Entrenador de fútbol.

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José Sámano

José Sámano

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Redactor Jefe de deportes de El País.

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Xabi Alonso, en El Larguero: "Es complicado encontrar una selección con esta armonía"

AUDIO - Cadena Ser - 12-02-2009

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Lampard, en El Larguero: "España es la mejor selección del mundo"

AUDIO - Cadena Ser - 12-02-2009

Lampard, en El Larguero: "España es la mejor selección del mundo" -

España 2 - Inglaterra 0

España: Iker Casillas (Reina, m.46); Sergio Ramos, Albiol (Marchena, m.75), Piqué, Capdevila (Arbeloa, m.46); Xavi (Guiza, m.85), Marcos Senna, Xabi Alonso, Iniesta; Fernando Torres

(Llorente, m.64) y Villa (Silva, m.56).

Inglaterra: James; Johnson, Jagielka (Upson, m.46), Terry, Cole; Wright Phillips, Carrick, Barry (Lampard, m.46), Downing (Beckham, m.46); Heskey (Crouch, m.46) y Agbonlahor (Carlton Cole, m.75).

Goles: 1-0, m.36: Villa. 2-0, m.82: Llorente.

Arbitro: Stephane Lannoy (FRA). Mostró cartulina amarilla a Beckham (90).

Incidencias: encuentro amistoso disputado en el estadio Sánchez Pizjuán, lleno, con la presencia de 45.000 aficionados en sus gradas, 5.000 de ellos seguidores ingleses. Césped en perfectas condiciones. Los internacionales españoles mostraron una camiseta con la imagen de la joven de 17 años desaparecida en Sevilla, Marta Castillo Casanova, el pasado 24 de enero.

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Juega Xavi, juega España. Un gran equipo con un guía único, la envidia de toda selección, por más que esas arbitrarias encuestas que circulan por ahí premien la mercadotecnia por encima del fútbol. De lo contrario, Xavi, el futbolista silencioso, el que vive de espaldas al espejo, coparía todas las portadas. A él no le interesa. Es un chico de cualquier gran vía que se expresa en el campo. No es Hércules, ni tiene tatuajes o teñidos y los publicitarios no le tienen en nómina; tampoco es un gran regateador, ni se sacude goles. Pero juega al fútbol de maravilla, es enciclopédico: ahora hay que tocar en corto, ahora en largo; »dame que te doy, dame y vete». El juego a su antojo, sin remedio para los adversarios, incapaces ante la obediencia debida que presta la pelota a Xavi. Un lujo. para esta España y para cualquier equipo.Frente a Inglaterra bastó que centrara su posición para que todo el partido gravitara a sus pies. Ocurrió pasado el tiempo de tanteo, lo que tardó el propio Xavi en comprobar que los ingleses eran de plastilina. A su alrededor espabilaron todos y el grupo de Del Bosque sometió a la desmaquillada selección de Capello, una tropa de teloneros, ausentes Rooney y Gerrard, y reservas Beckham y Lampard. Es decir, una Inglaterra C, demasiadas rebajas cuando ni siquiera con todos los supuestos pretorianos este equipo ha tenido dictado alguno en los últimos años.

Con el partido domesticado por Xavi, bien auxiliado por Xabi Alonso, matriculado en la misma academia que el azulgrana, España gobernó sin apuros, con la paciencia necesaria para destartalar a la rígida defensa anglosajona. Era cuestión de tiempo. El que en ocasiones le falta a Torres, que se disloca demasiado. En la Premier se ha curtido como ariete, pero no ha encontrado las pausas necesarias. Hoy es aún más vertiginoso que en su época del Manzanares. No siempre acelera en el momento preciso; lo contrario que Villa, que al ser menos atlético tiene más pausas y exprime como pocos la picaresca. Lo hizo ante el débil Jagielka, anudado por el asturiano en la antesala del gol a James. Un broche a la vocación española por tutelar el juego. Y un azote para el destripado conjunto inglés, que no tiene ni hueso, por mucho que se adorne con Capello ante las cámaras.

Inglaterra no ha evolucionado en consonancia con sus clubes, que en muchos casos han sabido metabolizar de forma positiva la influencia extranjera. La selección, no. Aún mantiene la pócima de las cavernas: un portero sin manos, defensas con estalactitas, pivotes sudorosos y delanteros lo más grandotes posibles. Para recurrir a los compases de Beckham al techo de Crouch, un ariete vertical que se peina a dos metros del suelo, no es necesario Capello alguno. O quizá a Capello no le disguste tanta siderurgia. Al fin y al cabo nunca se distinguió por el fútbol de etiqueta. Con él, Inglaterra sigue siendo Inglaterra; nada nuevo.

Para su desgracia, España fue España, la misma que defiende su entronización europea. El equipo preserva su identidad, no debate sobre su hoja de ruta y no importa que se acunen chicos nuevos como Piqué o Llorente. El guión no varía, la pelota es el sustento, sobre ella se ataca y se defiende.Tanto ha cuajado el exitoso protocolo de la Eurocopa austriaca que España no necesita perfumarse en exceso para superar a sus rivales. Su autoestima ha engordado en la misma proporción que el respeto de sus contrarios. No deslumbró frente a Inglaterra, que no exigió mucho más. Hasta se consintió momentos de puro aliño. También así se ganan los partidos. No son pocos los equipos que han construido sus leyendas con muchos momentos de penumbras. Hoy, la selección es tan artística como competitiva. Con el freno a punto y un ojo en el calendario, despachó a Inglaterra con una asombrosa facilidad. Con los titulares y los suplentes el repertorio no se altera. Sedado el partido, con los ingleses sin chicha alguna, irrumpió Llorente, un jugador que por fin parece haberse puesto de acuerdo con su corpachón. Tiene pies y tiene cabeza, para rematar -como su excelente ejecución en el segundo tanto, tras una falta lanzada por Xavi- y para descargar el juego según convenga. Llorente no es un futbolista de paso por la internacionalidad. En esta España todos suman

Fuente: El país.

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