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El cambio climático golpea de lleno a Málaga

04/10/2009.

Un modelo de predicción de la Universidad indica que la provincia podría sufrir una disminución drástica de las lluvias Se agravaría el proceso de desertización y se perdería biodiversidad

Qué va a pasar dentro de cincuenta años? ¿Estamos de verdad inmersos en un proceso de cambio climático? La Universidad de Málaga, y en concreto el investigador José Damián Ruiz-Sinoga, profesor titular de Geografía Física, realiza un trabajo con las universidades de Bar-llan (Israel) y Bolonia (Italia) donde abordan la precipitación como un indicador clave en el proceso de cambio climático en el Mediterráneo.
Este proyecto, que está financiado por la Unión Europea, ha empezado a dar sus resultados en la provincia de Málaga, ya que la tendencia clara es hacia una disminución importante de las lluvias. Para empezar, desde 1961 a 2007, la provincia ha visto como la media pluviométrica del año disminuía desde los 490 litros por metro cuadrado hasta los 480 litros, lo que supone una bajada de la media anual de 10 litros por metro cuadrado. Para los escépticos que no consideran este dato lo suficientemente relevante, el trabajo de Ruiz-Sinoga profundiza aún más al realizar un modelo de predicción climático en la provincia desde el pasado año 2007 hasta el 2050, periodo en el que Málaga pierde ni más ni menos que 55 litros por metro cuadrado al año. La situación se agrava enormemente cuando se llega hasta el año 2097, en el que la pluviometría anual media se quedaría en 420 litros por metro cuadrado, es decir en una reducción de 70 litros, una cifra más que preocupante, según subraya el profesor titular de Geografía Física.
Los problemas
En resumen, y en un lenguaje llano, la provincia de Málaga pierde a pasos agigantados buena parte de su volumen anual de lluvias, según explica el profesor Ruiz-Sinoga. Esto significa, primero, problemas importantes para asegurar el abastecimiento humano así como el que compete a otros fines como son los agrícolas o de riego (si no se continúa en la dinámica de reciclar el agua de las depuradoras en terciaria) y también se vería afectado el medio ambiente en general.
De hecho, según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), las proyecciones del cambio climático, en buena parte causado por el aumento de los gases de efecto invernadero, sobre todo el CO2, indican que el sur de Europa vivirá un empeoramiento de las condiciones climáticas, lo que supondrá un aumento de las temperaturas y sequías, y por lo tanto una menor disponibilidad de agua. Eso supondría, según el IPCC, una disminución del potencial hidroeléctrico (el agua que se utiliza para generar electricidad en las presas), el turismo estival (al tener menores recursos hídricos) y en general, una menor productividad agrícola. Así mismo, apunta que agudizaría los riesgos para la salud por los efectos de las olas de calor, y aumentaría la frecuencia de los incendios incontrolados.
Continuando con el trabajo de investigación de la Universidad de Málaga, hay otro efecto agravante respecto a la pluviometría, y es que las lluvias se concentrarán durante menos días al año. Así en 1961 llovía una media de 53 días al año y en 2007 ha disminuido hasta 47 o 48, una tendencia que, al parecer, continuará. Pero, ¿esto qué significa? El hecho de que menos días al año concentren el volumen total de precipitaciones significará que lloverá de forma más torrencial y se incrementará la posibilidad de sufrir inundaciones, máxime en una provincia donde las pendientes son tan acusadas, por lo que el agua se desliza con gran fuerza desde las montañas como si bajase impulsada por un tobogán a gran velocidad.
Las lluvias torrenciales, a su vez, agrava enormemente los procesos de erosión y desertización que azotan a la provincia por una sencilla razón: cuando llueve con mucha agresividad se produce un enorme arrastre de sedimentos, en definitiva tierra. Y Málaga ya tiene el dudoso honor de ser la segunda provincia con más problemas en este sentido tras Almería.
Además, la desertificación es la pérdida de la capa orgánica de la tierra lo que, por tanto, supone una pérdida de vida, de biodiversidad, según subrayan los expertos. Actualmente, las cifras de erosión en Málaga son ya de por sí preocupantes. Según el mapa de los estados erosivos del Ministerio de Medio Ambiente: Málaga tiene una superficie total de 738.554 hectáreas y el 42% sufre graves o muy graves procesos de erosión y desertización, lo que supone que cada hectárea pierde al año de 50 a 100 toneladas de tierra. Y esta falta de cubierta vegetal, es decir la deforestación, se convierte, como ha reconocido en varias ocasiones el Gobierno en un problema medioambiental, ecológico y económico de primera magnitud que puede acarrear inundaciones, aterramientos y destrucción o deterioros de infraestructuras. Si alguien no se lo cree sólo tiene que recordar el episodio de lluvias torrenciales en Rincón de la Victoria en 2004 cuando cayeron más de 200 litros por metro cuadrado en un día y el pueblo quedó anegado. Y ahora la pregunta es: ¿Estamos preparados?
Fuente: Diario Sur

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