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Vocalía de Flamenco
Homenaje a Antonio Mairena en el centenario de su nacimiento.

21/12/2009.

La verdad es que el espectáculo que tuvo lugar el pasado 10 de diciembre en honor a la figura de Antonio Mairena no llego a entenderlo bien, aunque soy consciente que sólo decir su nombre salta la polémica. O mejor dicho sí lo entiendo, ya que la importancia de este personaje sigue siendo tan grande, que es imposible obviarlo ni menospreciarlo como muchos de los que lo tildan de sectario pretenden (Si la gran mayoría de ellos se autoanalizaran con sinceridad, se darían cuenta de que también lo son).

Puede ser que no todo lo que dijera Mairena fuera cierto e incluso se inventara cosas, pero lo que está claro es que ninguno de los que lo critican hoy han sabido aportar gran cosa que derrumbe la mayor parte de lo que nos dejó escrito, por no hablar de lo que dejó grabado.


Arcángel & Miguel A. Cortés

Lo último en esta polémica es que el Teatro Maestranza de Sevilla pretendiera  rendir un homenaje conjunto a Manolo Caracol y Antonio Mairena. Se contratan a una serie de artistas y  la familia de Caracol se niega, quedando el evento  sólo para enaltecer la figura del de Mairena. Y además  en manos de José Luís Ortiz Nuevo.

La verdad es que la cosa tiene guasa, sabiendo que  Ortiz Nuevo no es que sea mairenista, sino más bien todo lo contrario (léase alegato contra la pureza). Parece así cuanto menos inquietante que sea él quien escriba el guión del citado homenaje.

Por otro lado, tampoco parece que el plantel de artistas elegido sea el más adecuado para homenajear al maestro  (a excepción de Enrique de Melchor) y encarnar lo que Mairena  postulaba.

En sí la obra se centra en la etapa en la que Antonio era conocido como Niño Rafael y hasta la muerte de uno de sus ídolos, el cantaor Manuel Torre,  siguiendo como base el libro “Las confesiones de Antonio Mairena”.


Fuensanta La Moneta

Sinceramente,  tomar ese tramo de la vida de Mairena me parece bastante escaso, dado que es una etapa de aprendizaje del cantaor, en la que realmente no hizo ninguna de las grandes aportaciones  que luego le llevarían a convertirse en uno de los más grandes de la música flamenca. Su labor teórica y su importancia artística vinieron después de aquellos años.

Por otro lado, en esta etapa el artista tenía tres modelos a los que seguía con fervor y que marcan este periodo en su vida: el citado Manuel Torre,  Joaquín el de la Paula y  La Niña de los Peines. A excepción del primero, los dos restantes  no se muestran  a lo largo de la obra. Si aparece en cambio su encuentro con la bailaora Carmen Amaya.

Aparte de esto (que no es poco teniendo en cuenta la temática sobre la que trata el homenaje)  la obra camina bien. Segundo Falcón estuvo acertado  en la Saeta, evocando a Antonio en un balcón de  la Semana Santa sevillana. Como acertado estuvo también Enrique de Melchor en su toque por Soleá.  La verdad es que Arcángel no me hizo recordar nada de Mairena, aunque el cantaor se entregó como suele hacerlo y el público lo agradeció.

Otro  que tampoco encajaba muy bien en el homenaje era  Diego Amador. A pesar de ser un músico con personalidad, su enlace con Mairena ni al piano ni con su cante fue coherente en el contexto. Sus influencias están más bien en Camarón y Paco de Lucía. De todos modos estuvo bien por Tientos, disonante y por momentos minimalista en el auto acompañamiento.

Miguel Ochando mostró una guitarra limpia en la Rondeña de Ramón Montoya y Laura Rozalén sacó toda su coquetería y su sugerente baile para evocar a Pastora Imperio.

Uno de los momentos más interesantes del espectáculo vino con el baile de La Moneta por Tangos, la escuela granadina ha encontrado un punto especial en este estilo y en ella uno de sus proyectos de presente y futuro.

Otro de los momentos  a resaltar  fue la intervención  de Javier Barón por Soleá. Me gusta mucho el concepto de baile que tiene el alcalareño, basado en las formas clásicas, pero innovador en el fondo. Barón  busca la compenetración con el cante y lo espera con sapiencia para luego jugar con el tiempo y rematar. 

En conclusión,  el espectáculo no me pareció mal,  entretenido. Variado pero no emocionante. Con pocos elementos de Mairena  que además abordaron la quizás menos trascendente etapa de su vida. Si en vez de ser un homenaje a Antonio hubiera sido a otro artista no habría suscitado tanta polémica y habría gustado a muchos más, pero estaría igualmente falto de emoción. Los ingredientes eran de calidad pero creo que este no era el potaje que a Mairena  le gustaba.


Javier Barón

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