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Ecología y medio ambiente
Una plaga amenaza con destruir el extenso pinar de la provincia

07/01/2010.

Un gusano microscópico ha devastado ya las sierras lusas, se ha colado en Extremadura y mantiene en alerta a la Junta de Andalucía

El pinar es el árbol rey en Los Montes de Málaga. :: SUR

El pinar es el árbol rey en Los Montes de Málaga. :: SUR

Bichos, tan necesarios para unas cosas y tan detestables para otras. Necesarias las abejas que germinan millones de plantas por el mundo, e innecesarias las miles de plagas parasitarias que quieren acabar con especies y bosques. Por si la provincia no tuviera poco con el picudo rojo, un escarabajo importado de Egipto que está devorando a placer miles de palmeras canarias repartidas por toda la Costa y el Valle del Guadalhorce, ahora una nueva plaga que está devastando Portugal y que ya ha llegado a Extremadura, amenaza con acabar con los extensos pinares con los que cuenta Andalucía, y por tanto Málaga.
El llamado nematodo del pino es un gusano microscópico que vive en el organismo de un escarabajo (monochamus) que es el que lo traslada de un sitio a otro. Y ese nematodo, indeseablemente importado de Norteamérica, que en algunos ámbitos conocen como el vampiro de los pinos, tiene la capacidad de acabar con una ladera entera de pinares en tan sólo sesenta días. Vamos, una sangría, según apuntan desde ámbitos forestales.
La Consejería de Medio Ambiente ya dio el año pasado la voz de alarma y desde entonces los agentes ambientales de la provincia han observado con cierta frecuencia las sierras de pinares malagueñas para comprobar que las masas estaban fuera de peligro. El »Bursaphelenchus xylophilus», un nombre un tanto difícil, es tan voraz que en las cercanas tierras lusas le han apodado, no precisamente de forma cariñosa, «la bestia». Y Málaga tiene motivos para estar ojo avizor ya que casi la mitad de su superficie forestal arbolada es de coníferas (pinares, abetos y enebros), ni más ni menos que 85.493 hectáreas, según indica el Inventario Nacional de Erosión de Suelos, que publicó en 2007 el Ministerio de Medio Ambiente.
Y de las coníferas, el pinar fundamentalmente se lleva la palma. Baste como ejemplo saber que la mayor parte de las 5.000 hectáreas que coronan la capital, Los Montes de Málaga, son de pinos, en su mayoría carrascos, que se plantaron en su día por orden del conde de Guadalhorce. Y que otras muchas sierras malagueñas, las de Mijas, Ojén, Tejeda, Alhaurín el Grande, de la Torre, Bermeja de Estepona y Genalguacil y otros muchos parajes tienen importantes extensiones de diferentes especies de pinos.
La forma de propagación no es otra que a través de madera venida de los puntos infectados, es decir de Portugal y Extremadura, por eso Agricultura, que es la competente en plagas, ha exigido que se haga un exhaustivo control en aduanas. No obstante, las lluvias y el frío frenan su expansión, por lo que mientras que dure el invierno »de verdad», la provincia puede respirar tranquila, aunque debe andar vigilante.
Fuente: Diario Sur

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