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Caballero Bonald desmitifica a Mairena en su centenario

15/01/2010.

La primera conferencia del Congreso del Centenario de Antonio Mairena (1909-2009) supuso, en gran medida, una deconstrucción de su figura.

El escritor José Manuel Caballero Bonald, que no sólo le trató como amigo sino que produjo tres de sus discos, no escatimó elogios para el cantaor, pero tampoco omitió críticas: “Su significación como cantaor es, en sentido etimológico, la de un pontífice, la de un constructor de puentes entre la herencia recibida de sus mayores en el siglo XIX y lo que transmitió a las jóvenes generaciones”.

“Para Antonio Cruz, Antonio Mairena, el flamenco era una forma de vivir, un modo de ser”, recalcó.

El autor de “Luces y sombras del flamenco”, mostró su orgullo por su Archivo de Cante Flamenco, aquellos seis discos recopilatorios de voces prácticamente íntimas que editó en 1968 y que no hubiera sido posible sin el apoyo y asesoramiento de Mairena. También evocó sus encuentros en el bar del Pinto y los tres discos que le produjo con la guitarra de Melchor e Marchena, “excelente e inolvidable”.

“No era infalible –objetó--. Siempre daba a entender que no podía equivocarse nunca. Posiblemente tenía razón pero oírselo decir causaba cierto recelo”.

En ese sentido cuestionó que la ora de Mairena fuera simplemente de conservación y divulgación de los cantes antiguos, aunque también fuera cierto que rescató estilos “que se habían ido perdiendo en parte por la incuria ambiental o los reclamos implacables de la moda.”.

“Los viejos intérpretes generalmente gitanos que mostraron a Mairena un rastro perdido del cante, ¿merecían en verdad un crédito absoluto? La respuesta es arriesgada”, matizó primero. Luego, cuestionó abiertamente, “¿hasta dónde llegaba la fidelidad, la posible pureza, eso tan vago, y empezaba la invención, por muy buena que esta fuese?”.

Caballero Bonald, que atribuyó a Ricardo Molina la redacción de “Mundo y formas del cante flamenco” sobre la colaboración oral de Mairena, también recordó que el cantaor “sólo una vez y a título confidencial, aceptó haber reelaborado un cante, la seguiriya del Fillo”.

Sobre la célebre “razón incorpórea” con la que definía al pellizco cantaor o al duende, Caballero Bonald cree ver en dicha expresión “un contagio poético de Ricardo Molina”.

“El gran cantaor que era Mairena quería ser a la vez un gran teórico. Y no tenía necesidad”.

En todo caso, evocó sus conversaciones con Alberto García Ulecia, con Fernando Quiñones o con Francisco Vallecillo, para dar cuenta de la primacía que Mairena daba a los gitanos en la raíz del flamenco: “Los gitanos andaluces, los de las tierras de Sevilla y Cádiz, en los cauces del Guadalquivir y el Guadalete, fueron los creadores primitivos del cante básico. Y los no gitanos, como Antonio Chacón o Silverio Franconetti, crearon cantes andaluzados. Personalmente tampoco estoy muy en desacuerdo con esos juicios”, ironizó.

Fuente: Flamenko

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