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El Picasso más humano y personal cautiva Berlín

22/03/2010.

Una singular muestra exhibe en la capital alemana la imagen más desconocida del genioUna exposición organizada por un grupo de admiradores de Picasso sorprende a quienes visitan Berlín. Allí encontramos al ser humano, al amigo y padre

Con una montera :: PHOTOS EDWARD QUINN, © EDWARDQUINN.COM

Con una montera :: PHOTOS EDWARD QUINN, © EDWARDQUINN.COM

Los ojos de Picasso han tomado Berlín. Una exposición diferente del genial artista malagueño lidera la amplísima oferta cultural de la capital de Alemania en este año 2010. »La historia de Picasso» (»The Picasso Story») nos muestra el lado más humano del artista, y posiblemente también por ello el más desconocido. Todo el mundo habla del Picasso creador, del pintor, del escultor... pero pocos hablan del Picasso hombre, del amigo de sus amigos, del padre o del abuelo... ¿Es que Picasso era un ser hierático y alejado del mundo? ¿Es que de verdad se creía Dios? ¿Es que era un déspota como algunos han querido presentarlo? No. Picasso era Picasso, algo tan simple como complicado a la vez, tan perfecto y tan imperfecto. Picasso era un genio, y como tal hay que analizarlo en todas sus condiciones y acepciones. El Picasso hombre, el que disfrutaba coleccionando sombreros, el padre que lleva a sus hijos al mar a bañarse, el amigo que comparte una fiesta en torno a una mesa, el Picasso creador, el hombre de espíritu libre e indomable, ese, el trabajador incansable, es el que nos muestra la exposición que desde noviembre de 2009 y hasta finales de diciembre de este año se puede visitar en el maravilloso edificio del Humboldt Carré, que en los tiempos de la Alemania del Este fue sede de los ministerios de Economía y de Ingeniería Civil del hoy desaparecido país comunista.
Picasso llena con sus ojos y su personalidad el lugar donde esté, sea enorme, grande, mediano o pequeño. Esta frase es de Marilyn McCully, una de las grandes estudiosas de la vida y obra del genio malagueño, refiriéndose a su personalidad y al espíritu que impregna toda su producción artística. Pero el Picasso que nos ha llegado a todos no es precisamente el humano, sino que el artista es tan apabullante que en su caso también demonizó a la persona, prácticamente la hizo desaparecer. ¿Cómo era Picasso? Posiblemente la pregunta sea mucho más compleja de contestar que cualquier desarrollo doctoral sobre su relación con cualquier tipo de producción artística. La imagen del Picasso huraño, sin alma, no corresponde en absoluto a la realidad.
¿Y quién conoció a Picasso? Esa es otra cuestión. Tuvo a muy poca gente a su alrededor durante mucho tiempo. Y decir gente es un término exagerado. Podríamos hablar de personas y posiblemente contarlas con los dedos de una mano. Eso es algo que también dificulta la explicación de cómo era el genio como ser humano, porque nadie estuvo con él a lo largo de su vida. Rosenblum tiene una frase genial al respecto: «Quien de verdad conocía a Picasso era Pablo Ruiz». Pero entre los pocos que tuvieron la dicha de estar a su alrededor durante un período trascendente de su prolífica y larga vida fue el fotógrafo irlandés Edward Quinn, amigo personal del artista malagueño, con quien mantuvo una estrechísima relación a lo largo de 20 años. El núcleo central de »The Picasso Story» se conforma con fotografías de Quinn que nos muestran a un Picasso entrañable y distinto, sorprendente incluso. Este fotógrafo fue una de las pocas personas a las que Picasso le permitía estar con él cuando creaba. Es más, incluso le permitía hacerle fotografías trabajando, algo totalmente inusual.
Quinn se hizo famoso por su relación con las grandes estrellas del cine mundial en la Costa Azul. Fue el fotógrafo imprescindible de la época de los 50 y 70, el hombre que inmortalizó escenas que nos ayudan ahora a comprender una época de la historia contemporánea. Su relación con Picasso fue siempre muy especial. Su amistad fue profunda. Sus comienzos, como todo lo de Picasso, divertidos...
-¿Puedo hacerle una foto trabajando, maestro?.
-Tú siéntate y cállate..., le contestó Picasso.
A partir de ahí, Quinn entraba y salía de la casa de Picasso como pocos podían hacerlo, y con él vivió escenas familiares porque compartía con él esos momentos desconocidos. En cierta manera se puede afirmar que Picasso eligió a Quinn como su »biógrafo gráfico», pero además lo hizo sabiendo que no sólo trasladaría al futuro su figura y su forma de ser, sino que al propio fotógrafo le otorgaría la fama imperecedera, como así sucede. El amplísimo fondo fotográfico de Quinn está a cargo de una fundación que preside Ursula Frei, el denominado »Archivo Quinn». Para que podamos darnos cuenta de la importante relación entre Picasso y Quinn basta un detalle: de las 100.000 fotografías que forman el fondo del Archivo Quinn, 10.000 tienen a Picasso como personaje principal. Nunca antes nadie había conseguido estar tan cerca de Picasso ni por supuesto conseguir hacerle tantas fotografías diferentes.
Dominicus Rhode, profesor luxemburgués responsable de ExpoNuevo SL, la organizadora de esta exposición de Picasso, resalta que ésta surgió de un grupo de personas que pensó que había que hacer algo para difundir aún más la imagen y la forma de ser de Picasso. Reitera que lo hacen por amor al arte, de forma totalmente desinteresada, y por lo que entienden como la necesidad de encontrar una forma contemporánea de acerca «un publico amplio al gran maestro del arte moderno, a sus ideas, pensamientos, visiones, mensajes y obras...».
El mensaje de su obra
Para Rhode, «sólo se puede entender la obra y las ideas atrás de la obra de un maestro como Picasso, si entiendo quién fue, cuales eran sus convicciones personales, sus amigos, su entorno, su infancia, su adolescencia... Si no entiendo a esta persona tan compleja y la complejidad de su vida de 92 años, no puedo entender al artista y el mensaje de su obra. Nuestra línea de vida en el inicio de la muestra lo ilustra muy bien: Picasso nace en el momento del invento de la luz eléctrica por Edison y muere tres años después de que los primeros humanos aterrizan en la luna... ¡Imagínese esto! ¡Qué locura! Lógicamente sólo así se puede entender una obra tan amplia, completa, abundante y maestra».
Pablo Picasso expresa su personalidad a través de sus trabajos y de la evolución de su arte. Eso es incontestable. La exposición berlinesa, que el año que viene puede venir a España, comenzando por Málaga, invita a descubrir a Picasso como persona.
Para entender el arte hay que conocer al artista. Esa es una de las máximas de Rhode y del grupo de compañeros de viaje que quieren presentar al artista para que el espectador comprenda mejor su creación cuando vaya a un museo concreto a visitar una obra o una exposición. «Es un objetivo didáctico y ambicioso, pero a la vez hermoso», resalta Rhode. ¿Y cómo quieren hacerlo respecto a Picasso? Sobre todo a través de las fotografías, con más de 100 instantáneas tomadas, fundamentalmente, por Quinn, pero también con las aportaciones de otro gran amigo de Picasso, André Villers, y de otros fotógrafos. En la exposición de incorporan más de 60 piezas de cerámicas y gráficos especialmente seleccionados, realizados por las manos del artista. A través de diversos espacios ambientados, se ponen de relieve aspectos importantes de la vida de Picasso. Distintos compañeros de Picasso y algunos de los más destacados directores de museos del mundo expresan sus opiniones sobre el artista y sobre sus obras a través de vídeos; por medio de pantallas táctiles, célebres expertos en Picasso acompañan al visitante en su recorrido por la exposición. También se ofrecen textos y entrevistas para niños, presentaciones estimulantes y fáciles de comprender, y zonas interactivas que fomentan el aprendizaje a través de la creatividad y la abstracción, y que constituyen un modo excepcional para la educación artística de niños, adolescentes y adultos, ya que promueven el conocimiento del mundo del arte creativo.
»The Picasso Story» tiene un sentido didáctico y participativo ante todo. Comienza con la línea de la vida, con la explicación a la que antes se refería Rhode: En los 92 años de vida del genio se pasa del invento de la luz a la llegada a la luna... y todo eso lo vive Pablo Picasso en primera persona, y todos los acontecimientos intermedios, incluidas las dos grandes guerras, la situación política de España y su guerra civil, y la evolución de la vida misma, marca su producción. Hay que entender al artista para comprender su obra. De nuevo surge la máxima de la organización de esta singular exposición. Los ojos de Picasso, su rostro desafiante y altivo, y una fotografía del genio tocado con una montera española definen bien a las claras lo que el visitante va a encontrar.
En las distintas salas vemos la evolución de Picasso hombre, amigo, padre... Del ser divertido y estrafalario que era. ¿Dónde trabajaba Picasso? En la exposición nos muestran la importancia del taller de trabajo para Picasso, que por su amplísima producción, pasaba la mayor parte de las horas del días creando. Picasso vivía muy humildemente: una simple bombilla lo alumbraba cuando trabajaba por las noches. Cuando mezclaba los colores, utilizaba periódicos viejos en lugar de una paleta. A menudo se le veía en cuclillas. A los amigos les permitía observar, pero sólo podían hablar si él les hablaba...
También hay una parte interactiva, sobre todo dedicada a los niños, lo que denominan »Ginkgo de la Paz». Todos los visitantes de la exposición están invitados a escribir un mensaje de paz en una paloma, y luego colocarlo en el árbol »Ginkgo de la Paz». El ginkgo de la paz original fue plantado por Goethe en 1783, en Schengen (Luxemburgo).
Descubrimos también al Picasso »estrella de Hollywood»: No hay que olvidar que desde 1955, el malagueño eligió Cannes para vivir, en su villa »La Californie», en la parte más alta de la ciudad desde donde se divisaba todo el Mediterráneo (allí, precisamente, fue cuando paseaba con Jaime Vilató padre cuando éste era un niño y al mirar hacia el mar le decía, «mira, allí, al sur del sur, está Málaga, donde yo nací»).
En Cannes Picasso, ya ídolo del mundo, era un icono, un invitado especial a los festivales de cine, a los actos con los actores y actrices más famosas... Todo ello quedó en la retina fotográfica de Quinn. Igualmente, en esta sala se explica la relación personal entre el fotógrafo y el pintor. En una sala de proyecciones se emite la película de ocho minutos »Glamour of the Fifties», producida por Neue Zürcher Zeitung TV en 2007. Esta producción suiza muestra a Pablo Picasso y la extravagancia de la vida de la alta sociedad de la Costa Azul de los años 50, que cobra vida a través de las fotografías de Edward Quinn. La película también cuenta la historia de la amistad que durante 20 años cultivaron Picasso y Quinn. Por medio de pantallas, pueden verse pequeñas secuencias de entrevistas con expertos y contemporáneos de Picasso. Las secuencias se ofrecen en alemán, inglés, español y francés.
También para niños
También en esta sala hay un área especial para niños. Un área de taller ofrece la oportunidad -tanto a niños como a adultos- de poner en práctica la creatividad. Papeles y lápices de colores, tijeras, máscaras preimpresas, así como también algunos gráficos de Picasso invitan al visitante a descubrir el placer de crear arte.
En Berlín, pues, nos encontramos al Picasso apasionado por las mujeres, por los toros, por los animales, pero también del artista obsesionado por su trabajo, del hombre que disfrutaba de las pequeñas cosas de la vida, pero también el que disfrutaba con sus amigos y sus hijos. Un Picasso distinto. Una exposición diferente que se puede ver en Humboldt Carré, un histórico edificio construido en 1901, ubicado en la calle Behrenstraße 42, en pleno corazón de la que fuera Berlín del Este, entre las míticas avenidas Unter den Linden y Gendarmenmarkt. Allí, ahora, lo que impregna todo es el espíritu Picasso. Sus ojos mandan.
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PEDRO LUIS GÓMEZ plgomez@diariosur.es

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