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Segalerva entra en la leyenda

26/04/2010.

El balón deja de rodar en Segalerva. El legendario campo de fútbol echará el cierre el próximo 1 de mayo después de 85 años al servicio de Málaga. Por este particular rectángulo de juego han desfilado algunos de los mejores futbolistas que ha dado la ciudad

Las porterías de Segalerva se jubilan. Imagen del campo con el antiguo Cuartel de Intendencia al fondo. :: PEPE ORTEGA

Las porterías de Segalerva se jubilan. Imagen del campo con el antiguo Cuartel de Intendencia al fondo. :: PEPE ORTEGA

Construido por la congregación de los Salesianos, Segalerva ha tenido una doble función deportiva y social y fue durante muchos años el epicentro del fútbol malagueño al ser uno de los pocos existentes en la provincia. Segalerva, o al menos su espíritu, se traslada. El antiguo campo de la Federación en Ciudad Jardín acogerá ahora al Puerto Malagueño, equipo que desde 1960 es el titular. Con el cierre de este terreno de juego, la Málaga futbolística pasa la página más entrañable de su historia, la del fútbol modesto, la de un equipo en cada barrio y casi en cada calle, la de los campos de albero y grandes rivalidades. Esta es la historia de un campo que es el santuario del fútbol malagueño.
Inaugurado un 19 de marzo de 1925, el campo de Segalerva se convirtió desde el primer día en la referencia obligada del fútbol aficionado malacitano, una relación que a lo largo de los años se ha ido consolidando y que el próximo 1 de mayo llegará a su fin, después de haber servido a la juventud de toda la provincia por iniciativa del padre salesiano Francisco Míguez.
Míguez, hombre clave
Dos décadas después de que la Comunidad Salesiana llegase a Málaga, la incorporación al colegio San Bartolomé del padre catalán Francisco Míguez se puede considerar como una auténtica revolución. Desde el primer día, Míguez ve cómo los niños no asisten al Oratorio porque la fiebre del fútbol se los roba. Fue entonces cuando se planteó la idea de construir un campo para recoger a todos esos chavales que jugaban en la calle. Su iniciativa no sólo supuso el germen del fútbol malagueño, sino que representó una importante labor social que mejoró notablemente el clima del barrio. El ilusionante proyecto fue convertir unos montículos de arena, roca y varias lagunas propiedad de la comunidad de monjas psiquiátrico del Sagrado Corazón en un campo de fútbol.
Con la imprescindible ayuda de los niños del barrio, Francisco Míguez empezó su proyecto. Lo que parecía imposible terminó convirtiéndose en una gran realidad. Poco a poco, los montículos y las rocas desaparecieron, pero no fue tarea fácil, porque incluso hubo que emplear hasta dinamita. Una vez acabado el arduo trabajo y allanado el terreno, el 19 de marzo de 1925 se procede a la inauguración oficial del campo, fecha que se inscribe en el lateral este, que es la pared del Cuartel de Intendencia, y que todavía perdura allí de la siguiente manera: «Oratorio Festivo Salesiano, 19 marzo 1925».
Al llegar a este punto, el padre Míguez ya había cumplido la parte social de su proyecto. El siguiente paso fue crear un equipo. Su nombre, el Sporting Club Salesiano. Fue el primer equipo del San Bartolomé y su uniforme con camiseta rojiblanca y pantalón azul se hizo famoso en toda Málaga, al margen de por la gran calidad de sus componentes. La iglesia que antes estaba vacía porque los niños se iban a jugar al fútbol estaba a rebosar mañana, tarde y noche; y todo porque la fiebre del fútbol se había extendido. Cada niño que acudía a rezar recibía una entrada para el fútbol, aunque también estaban los que saltaban la tapia.
Con la práctica del balompié en Segalerva también comienzan a surgir los primeros equipos de barrio y del propio colegio, además del propio Sporting, que estaba formado por alumnos y antiguos alumnos de San Bartolomé que consiguió importantes logros, que luego eran procesionados a los pies de la Virgen María Auxiliadora todos los 24 de mayo. A partir de este momento, el balompié aficionado alcanzó un gran auge en la provincia. Del Sporting surgieron jugadores como Bilba, que fichó por el Málaga, Segura, que acabó en el Sevilla, así como los hermanos Caseros que no quisieron pasarse al profesionalismo.
Breve paréntesis
Con la llegada de la Guerra Civil en 1936 se interrumpe la actividad deportiva en Segalerva, que es utilizado para otras actividades. El conflicto bélico le pasó factura a la instalación, que quedó en muy malas condiciones y tuvo que ser reconstruida en la temporada 1939-40, que fue cuando se retomó la competición. Fue precisamente la Federación Sur, ahora Andaluza, la que se hizo cargo del campo de Segalerva con la organización de numerosos torneos y campeonatos, entre ellos la Copa Comité y el Trofeo SUR, dedicado este último a equipos juveniles, mientras que el primero estaba reservado a jugadores más veteranos.
En esta época fueron muy conocidos equipos como el Malagueño, Montaña (integrado por soldados del Cuartel de Intendencia), Requena, Larios, Loreto (Ejército del Aire), Molinillo, Celta, Imperio, Veleño, Marbella, Ronda, Antequerano, Alhaurino, Fuengirola o el perchelero San Pedro. Con semejante afición al fútbol, no tardaron en aparecer los primeros buenos jugadores. Nombres como Baeza, Mérida, Benito, Crespo, Perico o Pinteño, entre otros, dejaron su huella. Era otro tipo de fútbol y los más veteranos recordarán aquel teniente Cabello, entrenador del Montaña, que rapaba a sus jugadores al cero cada vez que perdían un partido... Más tarde llegó Requena Chico, que causó furor entre los aficionados de Segalerva, donde pronto destacó Mangui, que fue fichado rápidamente por el Sevilla y que ahora se ejercita dando paseos por el barrio de Capuchinos.
Después hicieron historia en Segalerva equipos como el Sindicato de Pesca, Pastora, Capuchinera, Parra y Olletas (con los hermanos Torres Robles) y que con sus actuaciones contribuyeron a que el campo se mantuviese como referencia balompédica. Los que más tirón tenían entre los aficionados eran el San Emilio y el Goleta, que estaba dirigido por un capuchinero como Juan Antonio Aparicio, criado junto al campo de Segalerva, y que en su libró »Tras la órbita del balón» da apuntes detallados de lo que fue el fútbol modesto en su época. Fue también el San Emilio, equipo ubicado en la calle Divina Pastora, un gran impulsor entre los jóvenes del barrio de Capuchinos. Su presidente, ya desaparecido, Emilio Díaz Salido, y directivos de la calidad de los hermanos Chicano fueron sus precursores. El equipo logró varios campeonatos locales en la década de los cincuenta.
Durante esta época destacaron personajes como los hermanos Chicano (Antonio y Manolo), Picón o aquel portero tan famoso Juan Mostazo »El Avión», nombres que vinieron a ocupar el lugar que ya habían dejado por edad los Baeza, Vertedor, Lebrita, Tirado y, sobre todo, Julián de Vargas, practicante del colegio y de los equipos y del barrio en general.
Con la aparición del Mato y Alberola en 1953, que lleva el nombre de la constructora que por aquel entonces levantaba la barriada de Carranque y que estaba integrado en su mayoría por albañiles, se vive una gran época. Bajo su auspicio, Segalerva cobró fuerza y el fútbol recibió un nuevo impulso. Este equipo llegó a proclamarse campeón de España de Empresas en 1955 en Madrid. Su entrenador era Manolo Chicano, que todavía hoy acude casi a diario a Segalerva junto a su hermano Antonio. El equipo estaba formado por Rabanero, Torres, Joseíllo, Tomás, Pepillo, Rafa »Campito Segundo», Trigo »Tarzán», Muñoz, Chica, Andrés »Karlson», Coco, Emilio »Picha» y Boris.
El Puerto, protagonista
En 1956 entra en escena en Segalerva el Puerto Malagueño, fundado el 15 abril, estaba formado por empleados y trabajadores del puerto de Málaga y presidido por Pedro Hevilla. Le siguió en el cargo Tomás Franquelo y, más tarde, por escaso tiempo el gran aficionado Agustín Estades, nombre de referencia en el fútbol de Málaga. Con la entrada de Julián Torralba como presidente en 1959, el club adquiere un gran potencial y seriedad bajo las directrices deportivas de Pepe Torres Robles, como entrenador, y Paco Monfrino, como secretario técnico.
Es entonces cuando Segalerva experimenta una gran transformación en sus instalaciones y llegan los ascensos a Tercera del Puerto Malagueño en la temporada 1963-64 y la 1968-69. Desde su fundación destacaron jugadores como Tamallo, Doblas, Hidalgo, Andrade, Gaspar, Pineda, la familia Pérez Frías, y técnicos de la valía de Segura o Cayuela, con los que el club fue engrandeciendo su historial y, a su vez, el del campo de Segalerva.
En 1980, el Puerto organizó el Trofeo Ciudad de Málaga en el mes de agosto. En su segunda edición, celebrada en Segalerva, participaron Real Madrid, Betis, Juventud de Torremolinos y Puerto Malagueño. A la final del torneo llegaron el equipo anfitrión y el Real Madrid, que participó con su conjunto de aficionados en el que ya jugaba Míchel, actual entrenador del Getafe, entre otros, y que tenía como técnico a Rafa Benítez, preparador del Liverpool.
La historia del Puerto Malagueño continúa porque el club se trasladará el 8 de mayo a las nuevas instalaciones del reformado campo de la Federación en Ciudad Jardín y que se llamará Estadio Julián Torralba.
Pero Segalerva ha sido y será fiel a sus orígenes, así que su despedida será como su bautizo. El 1 de mayo se celebrarán una misa y varios partidos de fútbol, igual que el 19 de marzo de 1925, día de su inauguración. En su lugar está previsto ampliar el recinto de San Bartolomé, así como construir un pabellón cubierto.
A partir de ahora, y a medida que transcurra el tiempo, la historia de Segalerva irá convirtiendo este rectángulo de albero en leyenda del deporte malagueño
Fuente: Diario Sur

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