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Urbanismo impone 425.000 euros en multas al promotor del hispano-ruso

08/07/2010.

Tras 12 años ejecutando obras irregulares en su vivienda de Pinares de San Antón, el Ayuntamiento ha impulsado hasta cuatro sanciones por negarse a demoler y otras cuatro por un movimiento de tierra

Vista de la vivienda del promotor del centro hispano-ruso en Pinares de San Antón

Vista de la vivienda del promotor del centro hispano-ruso en Pinares de San Antón

Al promotor del centro hispano-ruso de Pinares de San Antón, Vladimir Beniachvili, se le acumulan las notificaciones, órdenes de demolición y expedientes abiertos por parte de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga. Tras casi 12 años ejecutando de forma irregular obras de ampliación en su vivienda, sin que el Consistorio haya logrado en este periodo reconducir la situación, este empresario tiene ya el dudoso honor de haber recibido multas coercitivas y sanciones urbanísticas por una cuantía superior a los 425.000 euros, según confirmaron a este periódico fuentes del departamento dirigido por el concejal Manuel Díaz Guirado.

Aunque la intervención penalizadora por parte del organismo municipal ha tenido lugar muchos años después de que se detectasen los primeros movimientos irregulares en la finca del promotor, la misma está siendo, por el momento, contundente. Todo ello con el objetivo de intentar normalizar la situación del que puede ser catalogado como el caso más flagrante de ilegalidad urbanística detectado en la capital de la Costa del Sol.

La cifra antes mencionada es el resultado final de la suma de las cuantías de cuatro multas coercitivas y de otras cuatro sanciones urbanísticas. Las primeras (que legalmente pueden llegar a ser hasta doce), de 78.953 euros cada una, son consecuencia de la negativa del presunto infractor a demoler lo construido sin licencia en estos 12 años y que se traduce en unos 6.500 metros cuadrados. A modo de comparación en cuanto a volúmenes, ese techo es algo superior incluso a los 6.300 metros cuadrados edificables del proyecto cultural que ahora se quiere levantar en la esquina de oro del puerto de la ciudad.

Pero en el transcurrir de estos años Beniachvili no se ha limitado a ir ampliando de manera continuada su casa de Pinares, sino que ha aprovechado para tratar de mejorar los accesos con la construcción de un carril e impulsar importantes movimientos de tierra. Eso sí, todo ello sin los permisos necesarios. El último de los movimientos tuvo lugar a mediados del pasado mes de abril, lo que provocó la reacción inmediata de los técnicos de Urbanismo, que no sólo llegaron a precintar la zona, sino que han acabado por imponerle tres multas, de 6.600 euros cada una, por no detener, en un principio, los trabajos y por no reponer la zona afectada a su estado original.

Como novedad, según las fuentes consultadas, hay que reseñar la resolución de una última sanción, por 90.000 euros, en respuesta a la acción misma de efectuar tales movimientos sin contar con la licencia necesaria. Esta cuantía es la máxima permitida por ley, aclararon las fuentes, que apuntaron que la misma podría rebajarse si el afectado actúa conforme a lo exigido por el Consistorio.

El largo listado de multas que han ido saliendo desde la sede de la Gerencia de Urbanismo, situada en la calle Palestina, en dirección a Pinares de San Antón se complementa con una agitada tarea administrativa la pasada semana. El 1 de julio los técnicos del departamento de Disciplina remitieron al promotor hasta ocho resoluciones, parte de las cuales eran relativas a las multas antes señaladas, mientras que otras cinco eran informando de la desestimación de los recursos de reposición interpuestos por Beniachvili a otras tantas acciones municipales.

Más allá del camino de las penalizaciones económicas, la Gerencia de Urbanismo pidió hace casi un mes autorización judicial para poder acceder a la finca y demoler de forma subsidiaria lo construido de manera irregular, tarea que, según las primeras estimaciones de la empresa que se encargaría del derribo, podría costar unos 200.000 euros, factura que posteriormente se pasaría al presunto infractor.

La pretensión del promotor del centro hispano-ruso con las obras realizadas en su vivienda no era otra que la de dar forma a una especie de apartahotel. En este sentido, cabe destacar que la construcción incluye a día de hoy casi una decena de cuerpos agregados en estos doce años, todos ellos al margen de la norma urbanística y, en buena parte, sobre suelo no urbanizable.

Destacan dos edificaciones, una de ellas con cafetería, seis apartamentos y sala de instalaciones, con 529 metros construidos; y la otra, compuesta de hasta cuatro plantas, con cinco apartamentos, dúplex, un gimnasio, varias saunas, cuatro viviendas más y una zona común que incorpora una piscina, así como una amplia terraza mirador y una vivienda con salón, entre otros. Todo ello valorado, según los técnicos de Urbanismo, en unos 800.000 euros.

Fuente: Diario Málaga Hoy

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