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Vocalía de Flamenco
Lope, bulerías y mucha »caló»

15/07/2010.

Son versos navegables, no hay más que leerlos, canturrearlos para ver cómo fluyen solos, como si fueran sobre el agua meciéndose". Así habla Vicente Soto Sordera de los poemas con los que ha conformado su último espectáculo, Versos navegables, que dedica a pasear por escenarios a los que no había accedido antes: por ejemplo, los de los festivales de teatro clásico... como el de Almagro.

Vicente Soto Sordera, en un momento de su actuación en Almagro.- GUILLERMO CASAS BARUQUE

Vicente Soto Sordera, en un momento de su actuación en Almagro.- GUILLERMO CASAS BARUQUE

El cantaor jerezano ha impregnado el mundo de los poetas barrocos -Góngora, Lope de Vega, Quevedo...- de palos del cante jondo. Y parece que ellos escribieron para ser reinterpretados así: por soleás, por bulerías, por martinetes...

La prueba del lunes en Almagro no era fácil, porque el festival tiene un público exigente que no se anda con tonterías cuando le tocan los clásicos en vano. Fue en un espacio mágico, la antigua Universidad Renacentista de la ciudad manchega que tanto brilló en los siglos XVI y XVII, un bello edificio de piedra, dentro del cual Sordera repetía entre tema y tema: "Ozú que caló, aquí ez que hay caló pa tos. Pero ustedes no tenéis caló". Y le contestaban con un sí rotundo. Y a la gente le servía aquello de válvula de escape y le reían sus palabras, como minutos antes se acongojaban con las que tomaba prestadas de los poetas.

Emocionaba ver cómo le daba otro sentido a versos conocidos y reconocibles. ¡Y comprendían tanto su caló! Ese día lo que cayó fue un sol, esta vez de injusticia, que hizo que Almagro alcanzara 42 grados y alerta naranja. El cantaor ensayó toda la tarde, con la caló pero con recursos para refrescarse. Cuando entró en faena calentó al público mientras él hervía ayudado por la adrenalina, la excitación, los focos y un cuerpo al que no dio tregua. Incluso se lanzó a bailar por fandangos, momento en el que él ya se había ganado, por derecho propio, hacer con el público lo que quisiera.

No era la primera vez que Sordera hace caminar a grandes de la literatura universal por los coloristas caminos del flamenco. Y siempre tiene palabras de agradecimiento al escritor Pedro Atienza, con el que tantas veces, incluida esta, ha colaborado. "Yo de chico fui muy poco a la escuela, y de libros nada, llegué a estos escritores a partir de los 26 ó 27 años y los he hecho míos", dice este hombre cuya formación fue sobre todo musical, ya que es descendiente de una estirpe cantaora a la que pertenecen Paco La Luz, La Serrana, El niño Gloria y su padre Manuel Soto.

En Versos navegables el Sordera comparte escenario con dos guitarras, pianista, percusión, una cantaora y una palmera. Es uno de los más inquietos dentro de su género. Desde siempre, desde que trabajara con Antonio Gades, Manuela Vargas o Antonio Ruiz El bailarín y durante su brillante carrera en solitario de más de 20 años. Aunque ya ha montado espectáculos con textos de Cervantes, Molière y Pessoa se ha centrado muchas veces en torno a los poetas del exilio y del 98, como Bergamín, Hierro y Valle-Inclán. Montajes que compagina con giras nacionales e internacionales y grabaciones de discos. Versos navegables también se grabará en DVD.

"El flamenco y la poesía barroca tienen mucho en común. El flamenco es música muy seria, como esos literatos, y en ambos casos se pasa de lo más trascendente a terminar cantando y bailando por bulerías. Lope, Góngora y Quevedo son también alegres y con retranca". A Quevedo lo ha situado principalmente en los cantes primitivos, como tonás, martinetes y deblas. A Góngora lo ha hecho pasear por los aires de las alegrías gaditanas. Y a Lope de Vega lo ha sumergido en los cantes madres del flamenco como la soleá y los fandangos de Huelva. Todo está hecho para que se vean las diferentes ramas de los palos del flamenco. Atienza sostiene que los tres poetas, "aun sin saber que el flamenco existiría, contribuyeron a que la poesía y el cante jondo nacieran a la vez. Fueron grandes modernizadores de la lengua a través de las estructuras métricas que nos llegaban de fuera, y en parte responsables de recuperar una tradición poética y popular que hace posible el flamenco actual".

Fuente: Diario El País

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