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Vocalía de Flamenco
Lorca me llevó a la poesía cuando era semianalfabeto

26/09/2010.

Lisboa era una asignatura pendiente para el maestro del flamenco. No se sabe por qué, Enrique Morente, 68 años, nunca había cantado en Portugal. Ni él mismo encuentra explicación a su ausencia de esa "ciudad de música, con el fado, un género mundial y maravilloso".

Lisboa era una asignatura pendiente para el maestro del flamenco. No se sabe por qué, Enrique Morente, 68 años, nunca había cantado en Portugal. Ni él mismo encuentra explicación a su ausencia de esa "ciudad de música, con el fado, un género mundial y maravilloso". Morente ha cantado por fin en Lisboa y lo ha hecho por todo lo alto, ante un público entregado que llenaba el teatro Nacional San Carlos en la tercera edición del Festival de Flamenco de Lisboa. "No hay muchos teatros en el mundo como este. La calidad de la arquitectura te pone las pilas", dice el día después del concierto mientras toma un desayuno ligero antes de partir hacia el aeropuerto. La noche lisboeta fue larga tras la actuación, arropado hasta altas horas por músicos y amigos en la taberna española que regenta el promotor del festival, Francisco Carvajal.

En su repertorio siempre tiene cabida algún poema de Federico García Lorca. "Él me llevó hacia la poesía y el arte. No me ha dejado y me ha ayudado muchísimo desde que lo conocí a través de un libro, Doña Rosita la soltera, que leí cuando era semianalfabeto". Fue en su etapa de emigrante en Madrid, con 20 años, y muy pocos de escuela. "Había aprendido a leer con las novelas del Oeste. La fuerza de Federico es que podía atrapar a universitarios y a quienes apenas habíamos pisado las aulas".

Si Lorca le acercó a la poesía, la conciencia política le vino a través de otro poeta de la misma generación, Miguel Hernández. "Me di cuenta de muchas cosas que habían pasado en los años anteriores". Le interesa la política, aunque procura que no le ocupe tiempo, y, sobre todo, le preocupa "la justicia social y la cultura", o mejor dicho, "la forma descabellada, fría y burocrática" de invertir en cultura. "En cuanto a lo primero, los que pertenecemos al mundo millonario tenemos que mirar hacia atrás y ver cómo están África, el mundo árabe y Latinoamérica".

Quizá toca que hablemos un poco de flamenco, sugiero, mientras apura el café. Apenas ha probado la fruta. De quienes aplauden o detestan su forma de entender una hipotética renovación del flamenco. "Creo que el cante es recrear, poner tu personalidad, tu expresión. Me gusta la recreación de lo ya hecho, hacerlo de otra manera. Poner el sonido más antiguo y que no se te olvide la afición y el enamoramiento hacia los grandes". Entonces, ¿qué es innovar en el flamenco? "Es bueno tener espíritu creativo, lo difícil es dar con el punto. Muchas veces es quedarte quieto, no hacer nada".

La conversación fluye con una actitud cómplice, sin atisbos de divismo. Es un tipo normal, que habla claro. No puedo evitar la pregunta: ¿De qué va Morente? "Morente va de obrero. Vengo del mundo del curro, del trabajo. No me considero un artista, me considero un trabajador". Un trabajador, cuya aportación resume en una palabra: libertad. "Represento la libertad en el mundo del flamenco".

Sus tres hijos siguen sus pasos. Estrella, 30 años, vuela sola desde hace tiempo. Enrique Morente es su productor artístico. Soleá, 25 años, "ha terminado Filología Hispánica y quiere cantar (siempre lo ha hecho y lo hace)", y el pequeño Enrique, 20 años, en un asiduo acompañante del padre. "No tiene solución, es cantaor. Puede ser muy bueno". Para el maestro, "los hijos siempre son motivo de preocupación, de que les

vaya bien y que respeten al vecino de la izquierda y de la derecha". De momento, puede dormir tranquilo

Diario El País

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