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La mejor generación de casa

11/07/2011.

Popo y Brescia, impulsores de la iniciativa, logran reunir en la segunda edición a casi medio centenar de protagonistas Risas y numerosas anécdotas en la cita anual de los jugadores de 1976 a 1986 11.07.2011 - SERGIO CORTÉSMÁLAGA

Sentado, en primer plano, Brescia; detrás, de rodillas, Astorga, Javi, Vara, Azuaga, María Urda, Urdaci, Rivas, Carrión, Vargas, Quico Rodríguez y Nac

Sentado, en primer plano, Brescia; detrás, de rodillas, Astorga, Javi, Vara, Azuaga, María Urda, Urdaci, Rivas, Carrión, Vargas, Quico Rodríguez y Nac

Chocolate, animal, Gárgamel, Epi, Blas, Fernando Esteso, Chin-Lu, hueveras. No se salvaba nadie. Todos tenían apodo. Brescia y Popo (el primero asegura tener el 'copyright) la bautizaron hace un par de años como 'la generación perdida'. Pero ha sido, sin duda, la mejor generación de casa. Nunca el Málaga reunió a tantos jugadores de la tierra. Fue en la década entre 1976 y 1986. Aquellos ídolos de muchos niños y jóvenes peinan ahora canas, pesan más (solo unos pocos, es cierto), tienen menos pelo. Y mantienen vivo aquel espíritu de vestuario sano que condujo al equipo a un par de ascensos y a un trienio mágico en la élite. El primer almuerzo, el año pasado, fue un éxito. El segundo, días atrás, reunió a casi medio centenar de protagonistas.
Pepe y Popo sueñan con reunir más pronto que tarde a todos, a más de un centenar. Pero en solo dos años su capacidad de convocatoria parece ser ilimitada. No es tarea fácil. Tienen compañeros distribuidos por varias zonas de España e incluso en el exterior. Filgueira, Collantes o Regenhardt no pudieron acercarse, pero Orozco se desplazó desde Madrid; Serrano, desde Granada; el siempre pillo Toto, desde Jaén, y Urdaci lo hizo desde Pamplona. Otros que residen en Málaga no pudieron por motivos personales (Jose, Recio, Albis o Muñoz Pérez) y se recordó, cómo no, la figura del inimitable Pepillo Zambrana, con algún achaque. Y alguno, como Juan Carlos, volvió a demostrar que era el más despistado.
«Éramos una familia», recalcaba María Urda, la omnipresente administrativa del Málaga desde hace tres décadas, paradigma de discreción. Y la única fémina. Igual que ella, no faltaron un presidente (Eduardo Padilla), dos piezas básicas en las oficinas (Juan Cortés y Valentín Ramos), tres entrenadores (Abdallah ben Barek, José Luis Fuentes y Antonio Benítez), dos preparadores físicos (Pepe Zapico y Fernando Rosas), el médico (Carlos Ferrer Lariño) y el masajista (Salvador Mayorga).
Lista interminable
La lista de jugadores, interminable. No estaban todos los que fueron, pero. Fernando, Burgueña, Popo, Castro, Vara, Antonio Hierro (Hierro I), Brescia, Añón, Salguero, Ernesto, Urdaci, Nacho, Canillas, Juan Carlos, Javi, Martín, Rivas, Astorga, Vargas, Modesto, Manolito Sotomayor, Carrión, Fernando Rodríguez, Toto, Tello, Quico Rodríguez, Husillos, Santi, Serrano y Orozco.
Abrazos, bromas, de nuevo quejas por las palizas físicas de Fernando Rosas, alusiones al magnífico estado físico de algunos (sobre todo, Salguero y Rivas). Y presidiendo la mesa, Popo con micrófono en mano (tan tenaz como cuando corría la banda) y Javi (ataviado por momentos con el pañuelo y la garrota que hicieron famoso a Fernando Esteso).
Popo y Brescia tienen dotes para formar parte del Grupo Mundo. La organización fue cuidada, impecable. Ambos recopilaron fotos de decenas de alineaciones -¡cómo se recordó a Gallardo!-, de concentraciones, de viajes, de comidas. y hasta de los entrenamientos en aquella primera huelga de la AFE. El montaje audiovisual mereció la pena, uniendo al antiguo y al nuevo Málaga. En un 'cuadro de honor' fueron apareciendo las imágenes de los presentes, coronadas por las de Francisco Martín Aguilar, José Carlos Pérez, Abdullah Ghubn y, por supuesto, del jeque Abdullah Al-Thani. Esta, dicho sea de paso, la de mayor tamaño. Los actuales dirigentes del Málaga se sumaron con un detalle: una camiseta de la tercera equipación para cada asistente, la deseada naranja que no sale a la venta. Los organizadores serigrafiaron el nombre de cada uno con la leyenda '1976-1986'. Ellos se hacen llamar 'la generación perdida'. Realmente fue 'la mejor generación de casa'. Y para el único 'infiltrado' presente fue un placer estar allí con los que fueron sus ídolos en la niñez y la juventud, ahora sus amigos.
 
Fuente: Diario Sur.

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