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Bravo y Basti ya tienen compañía

09/09/2011.

Tercera, Segunda B, Segunda y ahora Primera. El camino del Granada ha ido paralelo al transitado por un modesto jugador que se acerca a los 29 años, Lucena. El capitán del conjunto rojiblanco protagoniza un récord casi insólito al haber participado en las cuatro categorías con el mismo

Bravo y Basti, muy jóvenes, posan hace más de doce años en la grada de Gol en La Rosaleda antes de la remodelación . :: CARLOS MORET

Bravo y Basti, muy jóvenes, posan hace más de doce años en la grada de Gol en La Rosaleda antes de la remodelación . :: CARLOS MORET

Es el tercer caso en la historia y, paradójicamente, los dos anteriores precedentes corresponden a sendos malagueños, paleños para más señas y artífices del crecimiento del nuevo Málaga, Bravo y Basti.

Cuando la 'doble B' de El Palo aterrizó en Primera, abrió una página inédita en la historia del fútbol español. Hasta entonces ningún jugador había competido con la misma camiseta en las cuatro categorías nacionales. Lucena se sumó a ellos a finales de junio, cuando el Granada recuperó el hueco en la historia que ya merecía con creces después de tres décadas y media.
El Málaga y el Granada -y más aún sus aficiones- tuvieron que pasar por el purgatorio del balompié nacional a causa de las calamitosas gestiones económicas de sus dirigentes. Para el conjunto de Los Cármenes fue incluso más duro el trance, porque tardó cuatro años en dejar el profundo pozo de la Tercera División. El conjunto blanquiazul no llegó a tanto, pero su rescate para el primer paso hacia el fútbol profesional se truncó a mitad de camino (el Atlético Malagueño llegó a Segunda B y volvió a desmoronarse) y tuvo que arrancar de nuevo en aquellos campos de infausto recuerdo para el malaguismo.
Pasos
Todo aquel proceso lo vivieron en sus carnes Bravo y Basti. Primero, con el heroico ascenso del Malagueño de Fernando Rosas en Jerez de los Caballeros (pese a la encerrona del Cristian Lay capitaneado por Job); después, con el descalabro en aquel frustrado intento de malagueñización, y por último, con el soñado estreno del Málaga como Club de Fútbol.
Bravo, como Lucena ahora, pasó de los campos de tierra a lucir el brazalete de capitán entre los mejores. Y Basti, todo carisma, vivió casi una década después de su debut el sueño de jugar en Primera con el Málaga y de paso, como a él le gustaba presumir, de ser uno de los primeros gitanos en la élite. Los inseparables paleños fueron, junto al utilero Miguel Zambrana, los perfectos anfitriones para decenas y decenas de caras nuevas en un vestuario que siempre se coció a base de humildad, compañerismo y un insuperable sentido del humor.
Tampoco el camino de Lucena ha sido un camino de rosas. Llegó del Arenas de Armilla para jugar en Segunda B, pero el descenso del Granada lo obligó a esperar. Después el Sporting se fijó en él, aunque a la hora de la verdad la apuesta no fue decidida. Primero lo cedió al Marino de Luanco y después, en el ecuador de la temporada 2005-2006, prescindió de sus servicios. Su paso por Segunda había sido efímero: solo nueve convocatorias y dos partidos disputados con apenas seis minutos (cuatro ante el Numancia y dos frente al Eibar). En El Molinón coincidió con el exmalaguista Calandria y con el que hoy es guardameta titular del Granada, el lucense Roberto.
Desde aquel regreso a casa Lucena ha sido pilar indiscutible. Ese mismo año lideró el ascenso a Segunda B (marcó cinco goles en veinte partidos pese a ser un comodín defensivo) y, como Bravo y Basti, fue un ejemplo de regularidad durante el cuatrienio en la categoría de 'bronce'. Y luego, en un año, dio dos saltos más hasta tocar la gloria para acabar con el récord en solitario de la 'armada' paleña de aquel Málaga Club de Fútbol que aún gateaba.
 
Fuente:SERGIO CORTÉS
MÁLAGA.

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