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Vocalía de Flamenco
LA MAR DE FLAMENCO
domingo 11 de marzo de 2012XVI FESTIVAL DE JEREZ. RESEÑA CRÍTICA

13/03/2012.

Texto: Paco Vargas Fotos: Javier Fergó (por cortesía del Festival) Lugar, fecha y hora: Teatro Villamarta, 10 de marzo, 21:00 horas. Aforo: lleno. Baile: Joaquín Grilo, Javier Pérez. Cante: José Valencia, Carmen Grilo. Toque: Juan Requena. Neyzen y baglama: Bilgin Canaz. Armónica y teclado: Antonio Serrano. Dirección musical: Juan Requena. Dirección artística, coreográfica y escénica: Joaquín Grilo

Descubrir a estas alturas la grandeza como bailaor de Joaquín Grilo es tarea inútil por evidente. Decir que el bailaor jerezano es uno de los más singulares artistas de la actualidad no es menester discutirlo. Corroborar su particular manera de entender el baile flamenco nos parece innecesario, toda vez que cualquiera medianamente entendido e informado lo debiera saber. Todo eso está meridianamente claro. Y de todo lo dicho dejó constancia Joaquín Grilo la noche que el XVI Festival de Jerez echaba el telón, cerrando una brillante edición que, pese a la crisis, ha mantenido su línea artística y su calidad media.
 
Por todo eso, no alcanzamos a comprender la estéril empresa del gran bailaor empeñado en buscarle a su personal baile una excusa para mostrarlo sobre el escenario del Villamarta. Porque “La Mar de Flamenco”, la obra que nos proponía, no es sino una excusa desafortunada, falta de rigor, de narrativa y de argumento, con escasos momentos de emoción cual fue el del homenaje final al desaparecido guitarrista jerezano, Moraíto Chico, uno de los más álgidos de la obra y tal vez el único en el que Joaquín Grilo se nos muestra en su verdadera dimensión: como le bailó por bulerías a la música del llorado guitarrista, bien interpretada por Juan Requena, únicamente está al alcance de los más grandes. Y ahí sí demostró por qué él es uno de ellos.
 
 
La obra está mal planteada y no logra explicarnos ninguno de los nueve capítulos (que responden a nueve bailes) en los que se divide. Ni parece que el título nos aclare nada al respecto. Es lo que venimos diciendo desde hace tiempo: la gente está harta de historias incomprensibles e innecesarias que sirven de excusa para bailar flamenco. Quien sabe bailar, cual es el caso de Joaquín Grilo, no necesita sino de un buen cuadro atrás que le ayude a expresar lo que lleva dentro y lo que sabe hacer.
 
En ese sentido, tanto el cante de José Valencia (que cantó con grandeza y conocimiento) y Carmen Grilo (atenta a las exigencias del baile), estuvo siempre a la altura de lo que exigía el guión, así como la guitarra del malagueño Juan Requena, o la participación de otros instrumentistas como el búlgaro Bilgin Canaz y el jienense Antonio Serrano, que mantuvieron el nivel musical de la obra; aunque, a fuer de sinceros, creemos que ni la armónica ni las flautas aportaron gran cosa a la música que adorna el baile y el cante.
 
 
Con todo, nos gustó el baile del jerezano cuando fue él, cuando desplegó la pasión, la fuerza y la depurada técnica que definen su baile personal y único. Por eso, la farruca, en un paso a dos gratuito con el bailarín Javier Pérez (disfrazado de pájaro) resultó fallida. Y por eso, en las bulerías finales puso el teatro boca abajo y nos regaló los mejores y más emocionantes momentos de la noche. Otra vez será.
 
Fuente: Atico Izquierda

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