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La república poética de Emilio Prados

18/04/2012.

«Respira bien esos aires, llénate de luz, esa luz en la que naciste y, cuando estés en Málaga, mójate las manos en el mar y tráeme un poquito de él». Emilio Prados (Málaga, 1899-México, 1962) nunca perdió su amor por la tierra que le vio nacer. Fuente:MARINA MARTÍNEZ mmartinez@diariosur.es | MÁLAGA

El Palacio Episcopal acogió en 1999 una exposición con fondos del Centro de Documentación de la Residencia de Estudiantes con motivo de su centenario.

El Palacio Episcopal acogió en 1999 una exposición con fondos del Centro de Documentación de la Residencia de Estudiantes con motivo de su centenario.

Le acompañó a lo largo de toda su vida. Y así lo deja patente en esta carta que enviaba a Paloma, la hija de Manuel Altolaguirre, a finales de los años cincuenta, tras el accidente de este inseparable compañero al que conocía desde niño y al que le unió para siempre la poesía. Ambos pusieron en pie una maquinaria que serviría para convertir Málaga en el epicentro poético-artístico y el referente de toda una generación, la del 27. Sus instrumentos fueron la revista 'Litoral, y la Imprenta Sur, en la que editaron primeras obras de grandes autores como Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti o su paisano José Antonio Muñoz Rojas. «Estaban encantados con el proyecto que habían creado, esa especie de república de poética en la que había gente de todo tipo», advierte el profesor Francisco Chica, uno de los mayores expertos en la figura de Prados.

Ha llovido un poco. Sin embargo, tanto 'Litoral' como la Imprenta Sur mantienen aún hoy el tipo. La primera, al mando del sobrino nieto de Prados, Lorenzo Saval, mientras que la imprenta la custodia el Centro Cultural Generación del 27, que estos días aprovecha el cincuenta aniversario de la muerte de Emilio Prados -se conmemorará el próximo 24 de abril- para rendir homenaje al poeta y editor con una serie de actividades que devolverán durante unos días del exilio a aquel comprometido autor en cuya biblioteca sobresalía la filosofía, la poesía y el arte. Era un enamorado de la cultura. Y así lo transmite en su obra. Porque ésta fue ante todo un «proyecto vital de altos vuelos», subraya Francisco Chica. «Su poesía es inseparable de su personalidad», observa Chica, incidiendo en la generosidad y la humanidad de aquel hombre «dispuesto a sacrificar muchas cosas» y «entregado a la gente». Aquel hombre que enseñaba a los hijos de los pescadores de El Palo y que en realidad se encontraba muy solo, como refleja la correspondencia que mantuvo con Bernabé Fernández-Canivell que rescató la profesora María José Jiménez Tomé.
Fue uno de los temas que se abordaron en el congreso que organizaron el Centro Cultural Generación del 27, el Centro Andaluz del Libro, el Ayuntamiento y la Universidad de Málaga en 1999 con motivo del centenario del nacimiento de Emilio Prados. Encuentro que reunió en la capital a destacados especialistas como el citado Francisco Chica, Patricio Hernández, Carlos Blanco Aguinaga, Gabriel Moreli, Javier Díez de Revenga o James Valender. Con esta 'excusa', el Palacio Episcopal acogió una exposición con los fondos del Centro de Documentación de la Residencia de Estudiantes, institución que cuenta con la práctica totalidad de los manuscritos de la obra poética del autor 'El misterio del agua'. Además de unas trescientas fotografías, más de doscientas cartas, su biblioteca personal y medio centenar de revistas.
Junto a Juan Ramón Jiménez
No hay que olvidar que fue en la Residencia de Estudiantes donde Prados gestó su orientación por la poesía de la mano de Juan Ramón Jiménez. Luego, su amistad con el grupo de García Lorca, José Bello, Juan Vicéns, Luis Buñuel y Salvador Dalí acabaría consolidando esa vocación que cultivó toda la vida. Primero en Madrid, luego en Suiza -donde pasó varios meses por su grave enfermedad pulmonar-, más tarde en Málaga y por último en México, refugio de un exilio del que no regresaría.
Allí fue donde desarrolló buena parte de su obra. Como recuerda el profesor y director del Libro, Archivos y Bibliotecas en funciones de la Junta de Andalucía, Julio Neira, entre los años 1927 y 1936 no publicó. «De una manera voluntaria se apartó, no quiso estar en esa auténtica vorágine poética que sacudió a España, y eso hace que fuera un poeta en su tiempo poco conocido», considera Neira, convencido no obstante de que la poesía que haría de forma continuada después de la guerra en el exilio en México «le revela como un poeta de una dimensión filosófica y metafísica extraordinaria».
A su juicio, «es probablemente el poeta más profundo y que llega más a los misterios de la existencia del hombre». Supieron verlo grandes autores como su paisana María Zambrano, que le escribía a Prados cosas como: «Sabes que te quiero siempre y siempre de la misma manera», en las entrañables cartas que compartieron.
Contacto vivo
Porque ese «extraordinario poeta y editor» -como le define su colega María Victoria Atencia- nunca perdió el contacto con su círculo de amigos ni con el resto del mundo. Ni mientras vivió en México ni en Málaga, desde donde se mantuvo al tanto en todo momento de las vanguardias europeas y de todo lo que se publicaba fuera gracias a su relación con el librero Sánchez Cuesta.
Como explica Julio Neira, «quiso vivir apartado, pero eso es muy coherente con el tipo de obra que hace, muy introvertida y discreta». Así vivió durante sus años en México, en un ambiente muy austero. Su hermano Miguel, psiquiatra, supuso entonces un gran apoyo. Siempre estuvieron muy unidos, apunta Lorenzo Saval. No llegó a conocer a su tío abuelo, pero siempre lo ha tenido muy presente en su vida. No solo por las fotos que inundaban la casa de su abuela Inés, sino como una especie de «ángel protector» que le ha servido de apoyo especialmente en su comienzos como artista en Málaga.
«Esencialmente era un poeta, no hizo otra cosa que hacer poesía, libros... Aunque la suya era una poesía muy profunda, muy hermética y mística, no era fácil de alcanzar», describe Saval que curiosamente ahora sigue los pasos de su tío abuelo al frente de 'Litoral', una revista sin la cual a la Generación del 27 le hubiera costado mucho darse a conocer. Según el director del Centro del 27, José Antonio Mesa Toré, él fue «uno de los causantes de la consolidación de la Generación del 27».
OPINIONES:
 
JOSÉ ANTONIO MESA TORÉ DIRECTOR DEL CENTRO DEL 27
«Fue uno de los causantes de la consolidación de la Generación del 27»
JULIO NEIRA DIRECTOR DEL LIBRO, ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS
«Inauguró una tradición tipográfica y poética en la lírica española»
LORENZO SAVAL DIRECTOR DE LA REVISTA 'LITORAL'
«Fue un innovador, una gran figura que debería estar muy arriba»
FRANCISCO CHICA PROFESOR Y ESPECIALISTA EN LA OBRA DE PRADOS
«Su poesía es inseparable de su personalidad; vivió entregado a la gente»

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