Asociación de Vecinos de El Palo

El Copo Digital Actualidad

Vocalía de Flamenco
UN PINCEL PARA EL BAILE

26/04/2012.

Hay gestos que conmueven las entretelas del ser humano y del alma cautivada por el grito jondo de lo inexplicable. Son gestos que ayudan a que la vida sea una venturosa pasión. Son gestos que destierran las dudas sobre la humana bondad de las personas: el arte, la generosidad y la gratitud se convierten así en un lenguaje universal que ayudan a que el mundo –este mundo profundamente injusto- se convierta en algo posiblemente humano, aunque sólo sea al contemplar en pequeños sorbos estos diez momentos de gloria bendita. Nos referimos concretamente a la obra «MARIQUILLA. DIEZ PERLAS PARA UNA REINA» que el pintor granadino David González «Zaafra» presenta en su tierra

Mariquilla, con la obra presentada, el Alcalde de Granada y David Zaafra . Foto: José Manuel Cañizares

Mariquilla, con la obra presentada, el Alcalde de Granada y David Zaafra . Foto: José Manuel Cañizares

Tiene Zaafra la voz propia de los artistas que lo son por derecho propio. Tiene su pincel la violencia necesaria de la hermosura que es lograda con fatigas dobles. Sus personajes son verdaderamente ellos: sus caras reflejan el tiempo y la fama, el arte y el fracaso, la tristeza y la pasión; y hasta el pensamiento, en algunos casos: eso lo sabemos quienes hemos conocido a alguno de ellos.

 
Es Zaafra el pintor de los sueños y del dolor, de la belleza dramática y del resplandor de la pena, de la elipse del grito, de la vida y de sus rostros. Su no academicismo le aporta libertad. Y ésta, esplendente locura que le permite introducirse en las venas del alma del artista que retrata, sea cual sea la técnica empleada o el modo de expresar sus conceptos estéticos: Zaafra domina el dibujo, la pintura, la escultura, el grabado, el tapiz y la cerámica. Y hasta de la música hace un lenguaje propio para expresar sus imaginados sentimientos y mostrarlos a los demás.
 
Posee Zaafra la limpia mirada del observador perspicaz que conoce por lo que ve y por lo que intuye. Y, sin embargo, no renuncia a arrimarse al personaje hasta desnudarlo por dentro. Quizá por eso su color no hiere, es amable, placentero y cercano: propicia la amistad con el observado. Su pintura anima a querer a sus personajes.
 
Está Zaafra entre un realismo conceptual y un expresionismo poético y jondo que obliga al espectador a posicionarse frente a la obra. No caben ambigüedades: ante la tensión pictórica el observador reacciona pero nunca pasa de largo. Su pintura atrapa y nos dice cosas; y la mirada del otro habla con ella hasta comprenderla. Como se diría en flamenco: Zaafra es un pintor que comunica.
 
…Y el baile
 
Mariquilla nació cuando el hambre azotaba las bocas. Y hería el orgullo caliente de las tahonas. Conoció la blanca sangre de su madre y el calor de sus brazos y aquellos besos que tanto alimentaban. Comenzó a andar por las veredas que llevaban a la felicidad. Se inventó una luna. Y una tierra donde los pájaros cantaban siempre.
 
“Cuando nací, el ocho de septiembre del año 1943, mi familia vivía en el Sacromonte, y allí se desarrolló toda mi infancia...” Le dice a Carlos Arbelos en el libro “Ardiendo y echando chispas. La memoria de Mariquilla”, en cuyas páginas se recogen los recuerdos de la bailaora granadina. Título, por cierto, que se lo puso una operadora de televisión al decir que la vida de esta gran artista es arder y echar chispas.
 
Sus talentos innatos, su viva viveza, su inteligencia natural y su contagiosa gracia fueron potenciadas por la educación que recibió de sus padres. Es hija del guitarrista Antonio "Pataperro" y de la cantaora y bailaora María "Carajarapa" ("La Mami") que actuó en las cuevas del Sacromonte y también fuera de nuestro país, en Nueva York, con la compañía del gran Vicente Escudero.
 
Es, María Guardia Gómez, la mujer enamorada de Luis Javier Garrido, su marido y “dueño de su corazón desde hace 40 años”. Es la madre de tres hijos y una orgullosa y guapa abuela.
 
Esta es la artista que bailó en los más importantes escenarios de todo el mundo, en los que siempre obtuvo las mejores críticas. Es la mujer emprendedora que regentó “El Jaleo” de Torremolinos por el que pasaron los mejores artistas de la época, pues durante sus más de 20 años al frente del mítico tablao junto a ella estuvieron: El Güito, Mario Maya, Joaquín Fajardo, Manolete, Trini España, El Farruco, La Tolea, María Jiménez, Enrique El Extremeño, Fosforito, Turronero, Porrina de Badajoz, Lebrijano, Camarón de la Isla, Sabicas, El Piki, Paco del Gastor, Antonio El Chaqueta, José Menese, Serranito, Paco de Lucía, Juan Habichuela y tantos otros cantaores, bailaores y guitarristas que harían plúmbea y eterna esta relación.
 
Fue la directora de la primera Cátedra de Flamencología que tuvo la Universidad de Granada, que le otorgó en el año 1.988 la titulación de Catedrática de Flamenco. Y la ciudad de Granada le concedió su Medalla de Oro en 2006.
 
Mariquilla es la maestra que regenta la Escuela Flamenca, que fue fundada en el año 1982 y desde entonces ha destacado por ser una de las primeras de España, en cuanto a preparación y conocimientos para bailaores bailaoras que desean desarrollar y potenciar sus cualidades artísticas. Ha dado clase a casi todas las buenas bailaoras granaínas, entre las que hemos de destacar a Eva Yerbabuena, Fuensanta “La Moneta” y su propia hija Tatiana Garrido "La Españoleta", que continúa su labor y sus enseñanzas.
 
Es aquí, en su escuela, donde Mariquilla devuelve al Sacromonte parte de lo que le enseñó, encargándose de transmitir, para que no se pierdan, bailes como " La Alboreá", "La Mosca ", "La Cachucha" , "La Zambra" o "El Fandango del Albaycín".
 
Es la artista que escribe coplas y poemas, que algunas veces han sido cantadas y en otras revelan sus sentimientos más íntimos. Pero sobre todo es bailaora, porque baila con el alma. Seguidora fiel de la eterna Carmen Amaya, de su estética inalcanzable, ella ha construido un concepto propio del baile flamenco que la define como bailaora única. “A mí me gusta bailar en todos los sitios -afirma la propia Mariquilla-, lo importante es bailar y tener al público delante porque el público es mi gloria, la gloria de todo artista...Yo nunca le he bailado al turismo. He bailado lo que he sabido y lo que era mío. Lo mismo lo he hecho en un festival que con la Filarmónica de Berlín. Bailo lo mismo y no puedo cambiarme.”
 
Empezó a bailar a los 6 años, en las cuevas del Sacromonte. En sus inicios, bailó en la zambra de Manolo Amaya. También en las zambras de "La Pitirila" y "La Golondrina". Y posteriormente en Jardines Alberto, Alhambra Palace y Neptuno, todos ellos en su Granada natal.
 
Mariquilla, que más que reina es una emperatriz gitana como se le ha llegado a definir. Sus padres fueron payos. Pero, su entorno y conocimientos artísticos son gitanos. Su alma por tanto es gitana, porque “Soy más gitana de lo que aparento”; según confiesa ella misma.
 
Pero, qué más da: paya o gitana, el tema es si se es o no flamenca, si se baila o no con duende, ese misterio nunca descubierto y entronizado en la poesía de Lorca. Con duende se nace o no se nace. Y Mariquilla nació mecida por él. Así lo demostró desde muy joven, con sus atrevidas innovaciones hechas con indudable talento como lo prueba la memorable creación de "la caída" que ya interpretaba a los 10 años (dentro del baile de la zambra, girando y quebrando la cintura hasta caer al suelo). Ese recurso coreográfico ha sido atestiguado y celebrado en innumerables ocasiones e interpretado posteriormente por otras bailaoras. Mariquilla se crece en el escenario, bailando con la fuerza de los pies y el salvaje encanto de todo su cuerpo abreviado en la esencia de lo jondo, elevando sus largos brazos hasta tocar el cielo de los elegidos. Por seguirillas, la zambra, las alegrías, el taranto, la bulería... Cada baile se nos muestra en ella distinto y sorpresivo. Porque como bien dice nuestra reina: “Cada baile tiene su magia”.
 
A los 16 años participó por primera vez en el Festival Flamenco del Paseo de los Tristes, que recordamos con la nostalgia de lo que nunca volverá a ser, junto a las primeras figuras del flamenco en ese momento. Ese mismo año es invitada por Manolo Caracol a bailar en "Canasteros" en Madrid. Luego vendrían el "Duende", el tablao del torero Gitanillo de Triana; Torrebermejas, Café de Chinitas y Los Califas. En el Lope de Vega de Sevilla armó el taco y Antonio Ruiz “El bailarín” afirmó que "había quebrao el teatro".
 
La Cumbre Flamenca, el Festival de Música y Danza de Granada, "Macama Jonda", "Diquela de la Alhambra ", "El Sacromonte y Yo", la Filarmónica de Berlín, la Gran Ópera de Frankfurt, Méjico, Nueva York… El mundo resumido en un tablao de ensueño es testigo de su grandeza bailaora, porque "Desde la época de Carmen Amaya, nadie ha bailado con tanta fuerza y alma en el Madison Square Garden”.
 
A lo largo de su carrera ha recogido tantas distinciones y premios como aplausos. Por eso es tan difícil contarlos todos. Echarían fuego las manos.
 
Pues que las manos echen chispas para agradecerle al pintor sus diez perlas preciosas. Y a su musa, a esta reina del baile flamenco, a su esplendente presencia de mujer grande, tanto arte como nos ha regalado y nos regala. Tanta emoción para nuestros ojos en este tiempo de lágrimas
 
Fuente: Ätico Izquierda.

2604730 visitas. Asociación de Vecinos y Vecinas de El Palo © 2017. Info. legal
Diseño web AgeO