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Panorámica de El Palo, 1964

11/05/2012.

09/05/12. Opinión. Para conocer el pasado del paisaje perdido de Málaga no hace falta recurrir a la pintura de hace dos siglos. Basta con mirar fotografías de hace un par de décadas. Hoy, en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com una imagen de El Palo en 1964.

Imagen de Paisaje españoles

Imagen de Paisaje españoles

ESTAfoto no es de El Palo y habrá mucha gente de allí que tenga dificultades para reconocer su barrio en ella. Es una foto de lo que en 1964 había en El Palo. Apenas seis o siete años después comenzarían las obras de los edificios de la inmobiliaria Echeverría, con el resultado conocido. Y pasados otros tres lustros, la reforma de las playas. No es necesario, como en otras ocasiones, hacer comparativa. Ahí se puede ver todo lo que no era el barrio y parte de lo que fue, y ya no es.

ANTEShay que ponerse en antecedentes. Todos los terrenos que caen por debajo de la N-340, y por encima de la vía del tren (ahora, la carreterilla), y que van desde el arroyo Jaboneros hasta El Chanquete, eran propiedad de los jesuitas, los del colegio San Estanislao. Otros antecedentes, algo más folclóricos. En Málaga hay (o había, depende de la fuente) tradicionalmente dos facciones jesuitas. Una, la de los jesuitas ricos, instalada en El Palo. Otra, la de los jesuitas pobres, instalada en el centro, en una calle conocida como Compañía y cuyo nombre completo es de la Compañía de Jesús. Se habla de tortuosas relaciones entre ambas y de curas que ansiaban mudarse a El Palo, donde al parecer se comía mejor. El remate del asunto era ser pelirrojo y de la Compañía de Jesús: existió. En El Palo, por supuesto.

LOS curas de San Estanislao no solo habilitaron en su colegio dos puertas de entrada, la principal, para uso de los niños de pago (Ortega y Gasset, ya saben) y otra, llamada “puerta de los carros”, para los niños del barrio, a quienes se educaba con esmero para servir a los otros. Con el tiempo, fuera por deseo de distanciarse de los jesuitas del centro, o por otras motivaciones más espirituales, los de El Palo decidieron poner en marcha la venta sistemática de terrenos. Entonces no se llamaban operaciones urbanísticas, ni pelotazos ni nada de eso. Al igual que esos curas eran dueños de un latifundio llamado El Palo, un misterio que seguramente tiene algo que ver con la gracia de dios, y si no, con el fracaso de Mendizábal, también tenían y tienen el derecho divino de venderlo, si es voluntad de dios. Y dentro, por supuesto, de la más estricta legalidad y las normas invisibles del capitalismo, que en esos años ya había irrumpido en España de la mano de los tecnócratas del Opus Dei (algunos de ellos habían estudiado en colegios jesuitas), que tanto bien hicieron por la dictadura.

elpalo1964

DE ahí viene ese crecimiento exponencial de El Palo hacia arriba, un fenómeno desgraciadamente extendido por todo el Estado desde entonces (aquí, contexto histórico, sin chafardeo). El poder terrenal de los curas tiene una tendencia natural hacia la verticalidad. Es quizá efecto de la mentalidad jerárquica vaticana y la idea abstracta de un reino de más allá de este mundo, que nunca pierde de sus pies la sólida base en pastillas de terreno convertibles a bonos o a sagradas formas de papel o de metal. Y para eso da igual que el papa sea negro o blanco.

EN la foto se puede ver un hermoso espacio libre que hubiese servido para muchas otras cosas que no fueran urbanizar para crear alojamientos en serie destinados a la incipiente supuesta clase media española, y, sobre todo, a obtener beneficios disparatados para una oligarquía que desplazaba sus intereses del latifundio al cemento.

TAMBIÉN, por si alguien tiene interés, se puede ver cómo era El Palo en 1964. Casas bajas en su mayoría, aunque ya hay algún edificio grande. La vía del tren de Vélez, discurriendo pareja al litoral. El Colegio Mayor Javier (de los jesuitas), que fue primera sede de la Facultad de Derecho, ya en los años 80, situado en la avenida de la estación, y ahora es la Escuela de Trabajo Social. La playa, una playa de labor, sin sombrillas, como era antes de su libre adaptación al modelo californiano (esto, perpetrado por el PSOE)…

EN la esquina superior derecha se puede ver el colegio de La Milagrosa. Allí se instaló “sor Concepción”, que echó unas cuantas familias de su hogar de varias generaciones para poner su negocio. A quienes se resistieron les explicó que en la playa de El Palo ella era “gobernador civil, gobernador militar y comandante de marina”. Ganó, por supuesto. En el barrio se decía que su hermano, antiguo militar que había quedado en silla de ruedas por enfermedad desconocida, había sido catador de Franco (el dictador).

NO se puede pasar por alto: el gigantesco edificio que ocupa un tercio de la imagen, entonces desproporcionado con respecto al resto de las edificaciones próximas, ya era en 1964, y es en 2012, el colegio de San Estanislao. 29017, El Palo.

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