Asociación de Vecinos de El Palo

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Opinión
Seguridades

15/09/2012.

Uno de los más grandes desafíos a que nos aboca la creciente radicalización de esa otra civilización de ahí enfrente (la islámica) es, sin duda, el desafío, frente a la libertad, que imponen las ideologías religiosas basadas en «seguridades». El monoteísmo tiene claro cómo hay que organizar la vida, incluso, en sus detalles más nimios (recomiendo la mítica película El violinista en el tejado, la lectura del Corán o de la Biblia para avalar esta tesis). Autor. ANTONIO CAPARROS VIDA

Por el lado occidental también tuvimos (y seguimos teniendo) nuestros fundamentalismos particulares, y si bien Benedicto XVI y Rouco Varela, para el caso español,  pudieran estar en “vía muerta” desde hace algún tiempo, nuestra sangre, sudor y lágrimas nos ha costado y gracias a la Filosofía, principalmente, podemos hablar abiertamente de libertad como uno de nuestros valores más “sagrados”. Ni que decir tiene que también en el terreno filosófico tuvimos nuestros dogmáticos, entre otros, Descartes, el padre del pensamiento moderno y uno de los defensores de la “duda” como valor espistemológico clave para orientarse en el laberinto de la vida. Pero nos engañaba el  filósofo francés, porque detrás de su duda guardaba también “seguridades” teológicas, una de cuyas consecuencias  el “dominemos la  naturaleza” sigue produciendo entre nosotros graves daños.

                Evidentemente, las alternativas al monoteísmo, sustentadas en la razón, también produjeron monstruos de los que Stalin, Hitler, etc. y la actual dictadura de la aritmética economicista a favor de las macrocifras que denigra a los seres humanos hasta extremos insoportables, fueron y son recientes epígonos en términos históricos.

                Por todo ello, probablemente, el asunto esté sencillamente, en el viejo sentido común del que ya hablara Aristóteles. Entre el  blanco y el negro sigue habiendo matices lo quieran o no Agamenón o su porquero. Instalarnos en la duda auténtica (no en la falsa cartesiana) es, a mi juicio, el camino y la más apologética defensa que podemos hacer de la libertad humana.

 

P.D.: este artículo ha sido inspirado por la tristeza que le produce al autor la aparente caída de la reciente  revolución árabe en manos de radicales monoteístas.

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