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Javier Cercas: «Quien crea que está a la altura probablemente es un idiota»

21/11/2012.

Si Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) escribiera con la misma vehemencia con la que habla, probablemente iría a novela por año. Pero el autor, poco amigo de las presiones, prefiere tomarse su tiempo. Se muestra incluso sorprendido -casi entusiasmado- con la definición vía Twitter que hace pocos días publicaba uno de sus seguidores: «Javier Cercas es el Tarantino de la literatura. No produce mucho, pero solo hace obras maestras». Con la última, »Las leyes de la frontera», visita mañana el Aula de Cultura de SUR

El escritor, Javier Cercas

El escritor, Javier Cercas

'Las leyes de la frontera' recupera la historia de tres jóvenes que bordean los límites de la delincuencia en una España entre la democracia y el franquismo. ¿Qué le interesó de aquella época?

-Todo, porque es la mía. Yo tenía exactamente la edad de esos chavales. Es el nacimiento de todo, por un lado mi nacimiento como ser racional y por otro el nacimiento de este país. En la experiencia con mis otros libros he aprendido que uno no puede explicar el concepto 'los otros' sin explicar antes el 'nosotros'. Por otra parte esta historia habla de cómo éramos y en qué nos hemos convertido, desde una perspectiva más personal y sentimental. Del pasado me interesa lo que tiene de presente, todo forma parte de lo mismo.
-El mundo de los quinquis ha sido argumento de un buen puñado de libros, discos y hasta películas. Llegó incluso a convertirse en un género. ¿Cuáles han sido sus referencias para poner en pie la historia?
-El quinqui es un mito universal, el del delincuente juvenil, como Billy el Niño. Aquello no lo inventamos en los años 70, lo que pasa es que la literatura y el cine los ha convertido en personajes. Aquella explosión concreta de delincuencia juvenil fue utilizada por los medios de comunicación para idealizarlos, para convertirlos en mitos. Se les presentaba como a héroes, y nada más lejos de la realidad. Entonces no había la menor esperanza; ríete tú de lo que está pasando ahora. Ahora lo pasamos mal porque venimos de una época en la que lo hemos pasado muy bien, pero entonces era mucho peor.
-Quedan pocos supervivientes de aquella época, pocos se salvaron de la trampa de la heroína. ¿Cómo serán los supervivientes de ésta?
-Es que ahora hay una diferencia fundamental. En aquella época no había ninguna esperanza. Ninguna. El noventa por ciento de aquellos chavales murieron. En mi novela solo queda uno que sobrevivió y llegó hasta el año 2005 o 2006. Pero esos fueron las excepciones. Esto fue una masacre, y no se volverá a repetir. Las cosas tendrían que degenerar mucho para que algo así se reprodujera.
-'Las leyes de la frontera' se presenta como un análisis sobre los límites de la libertad. ¿Dónde está a su juicio ese punto de no retorno en el que ya quedas para siempre al otro lado?
-No lo sé. Ésa es una de las preguntas fundamentales de la novela. Las novelas tienen prohibido contestar preguntas, si acaso es el lector el que puede contestarla. El libro plantea este problema con mayor complejidad de lo que yo soy capaz de explicar. En cualquier caso, sí pienso que la gente tiene capacidad de elegir en la vida, aunque hay unos que lo tienen más difícil que otros. Yo he vivido del lado de acá de la frontera. Soy hijo de una familia burguesa y lo he tenido más fácil que alguien como El Zarco, uno de mis personajes. Lo que ocurre es que los novelistas cogemos un problema complejo y lo convertimos en algo más complejo. Somos así de cabrones (risas).
-La novela recuerda mucho al mejor Juan Marsé de 'Últimas tardes con Teresa'. ¿Le molestan las comparaciones?
-Al contrario, cómo me va a molestar, me encanta. Todas las comparaciones son legítimas. El lector es que al final interpreta el libro. Además, 'Últimas tardes con Teresa' es, en particular, una de las mejores novelas del siglo XX.
-Hablamos ahora desde un hotel de Sevilla, mañana estará en Málaga... ¿Le gusta el frenesí de la promoción o reniega de esta parte del negocio?
-Y ayer (por el domingo) estaba en Génova, luego me marcho a Francia a recoger un premio a toda mi obra y seguidamente viajo a Estados Unidos. La verdad es que no me molesta. A veces puedo tener la sensación de que no estoy escribiendo, que es lo que me gusta, pero ¿de qué me voy a quejar? No tengo ningún derecho. Me parece insultante. Puedo tener mala conciencia en algún momento, pero no pasa nada.
-Los editores buscan hoy bombazos contra la crisis. ¿Siente esta presión de tener que publicar cada equis tiempo o bajo determinadas condiciones?
-Me da vergüenza decir lo que te voy a decir, pero a mí no me presiona nadie, yo hago lo que me da la gana. Si acaso me presiono yo mismo. De todas maneras todos estamos sometidos a cierta presión; vivir es eso. ¿A mí me va a venir mi editorial a decirme lo que tengo que escribir? ¿Qué me va a decir, que tengo que escribir eso del 'porno light'? A mí me entraría la risa (se ríe).
-¿Cómo valora ese fenómeno?
-No lo sé, no tengo respuesta. De todas maneras no creo que leyendo basura luego llegues a Cervantes. La mala literatura y la buena han existido siempre. Ya somos mayorcitos para elegir, pero me parece bien esa vulgarización de 'El marqués de Sade'. La literatura es otra cosa, es como comparar el jabugo con el Burguer King. Lo que hay que hacer es darle a la gente jabugo.
Las redes sociales
-¿Le gustan las redes sociales?
-No, no las uso. Me tuve que crear un perfil en Facebook porque me obligaron , para hacer un chat. Sé que me han llegado cosas y que tengo no sé cuántos amigos, pero la verdad es que no me interesa. Yo estoy ya demasiado expuesto, ahora lo que quiero es que me conozca menos gente.
-«Javier Cercas es el Tarantino de la literatura. No produce mucho, pero solo hace obras maestras». Lo leí hace unos día en Twitter. ¿Qué le parece?
-¡Oye, eso sácalo en la entrevista!
-Es que las redes sociales no están tan mal. Se dicen cosas muy buenas de usted...
-Qué barbaridad. ¡Me encanta! Además me gusta mucho Tarantino. Mañana (por hoy) voy a mirar el periódico solo para volverlo a leer.
-¿Qué pasará el lunes en España si gana CiU por mayoría absoluta? ¿Le preocupa?
-No va a ganar, eso lo primero. Y además yo voy a estar volando de París a Nueva York, con lo cual me alegro de no enterarme de nada... ¡Estoy saturado! Lo que está pasando con Cataluña es una forma de populismo que hay que intentar arreglar como sea. Eso no significa que no se hayan cometido muchos errores, pero estoy en contra de los nacionalismos. En catalán hay un dicho que me encanta y que dice: 'Cuantos más seamos más nos reiremos'.
-Usted ha mirado en libros anteriores hacia la Guerra Civil ('Soldados de Salamina') y hacia la Transición ('Anatomía de un instante'), dos momentos clave de la Historia de España, ¿Estamos a la altura de esta época que nos toca vivir?
-Nadie está a la altura del tiempo que le ha tocado vivir. Eso lo sabremos con el tiempo. Cuando se hizo la Transición, que es una de las cosas más sensatas que se han hecho en este país, es cuando realmente se estuvo a la altura, a pesar de que ahora algunos renieguen y critiquen. De momento creo que nosotros no estamos a la altura de las circunstancias. Y quien crea que lo está probablemente es un idiota.
-Habrá algún resquicio para la esperanza...
-Estamos vivos, ése es el milagro
 
Fuente: DIARIO SUR

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