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Opinión
La hora de los canallas

21/04/2013.

¿Y por qué no una bicicleta?. La iniciativa de la Junta de Andalucía de garantizar tres comidas al día a los escolares más pobres ha suscitado airadas reacciones en las filas populares y sus aledaños pero ninguna como la reflejada en la frase que encabeza estas líneas, publicada por el periodista Ernesto Saénz de Buruaga en un twitter que entreveo en la pantalla del televisor. Autor. Moncho Alpuente

Aún conociendo la catadura del personaje, no estoy seguro de haber leído exactamente eso, mi vista ya no es lo que era y como los suscriptores de preferentes no alcanzo a ver bien la letra pequeña. ¿Dónde habré puesto las gafas?.

¿Una bicicleta?. Son malos tiempos, para la lírica y para casi todo lo demás, y mi primera reacción ante esta aberración con ruedas es, prescindiendo de toda literatura y de los buenos modales, preguntarme por donde debería meterse don Ernesto el velocípedo. Al menos, debería tragarse sus palabras. A lo mejor me equivoco y lo que quiso decir cuando dijo ¿Y por qué no una bicicleta? era que deberían regalar bicicletas a los niños pobres de Andalucía para luchar contra la obesidad  y el sobrepeso, para que estos niños andaluces no se parezcan tanto a los niños de Etiopía como ha apuntado el portavoz adjunto del PP, Rafael Hernando. Andalucía iba a ser como California y hoy se parece a Etiopía se explicó el diputado por Almería en un twitter, ese arma de autodestrucción masiva de políticos bocazas y cantamañanas mediáticos. Solo hay que darles cuerda, dejarles expresarse sin trabas, respetar su libertad de expresión para que se desfoguen a sus anchas y exhiban sus estrecheces mentales, sus carencias y sus ausencias. Un coro de batracios cantándole a la Luna y al Sol que más calienta. Dar de comer al hambriento no es obra de misericordia sino acto de demagogia, no aceptar la dación en pago es una acción benéfica para proteger el derecho a la vivienda. Si tras ser desalojado de tu casa te quedas en la calle con tus deudas a cuestas para toda la vida y la de tus descendientes, tú y tus allegados aprenderéis el valor de la propiedad privada y la vigencia de la esclavitud perpetua y no volveréis a pecar por encima de vuestras posibilidades.

Hace dos años que no se desahucia a nadie en España. Lo dice el señor Toribio, portavoz de la Banca. Las evidencias engañan y mientras Toribio las desmiente en televisión al fondo de la pantalla se encadenan imágenes de desalojos violentos, escenas trágicas, catástrofes cotidianas. El señor Toribio matiza para empeorarlo aún más: No se desahucia a nadie en riesgo de exclusión social. Nuestros desahuciados de todos los días no lo son por necesidad sino por vicio y contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. Casi les preferíamos con sus máscaras de buenas personas, de políticos honrados, de banqueros generosos y adalides de los derechos y las libertades porque ahora desenmascarados, a solas con el twitter o en la mala compañía de los micrófonos, nos muestran su faz más descarnada, su calavera sardónica y canalla.

Es la hora de los canallas. Bieito Rubido, director del diario ABC acusa a Eduardo Madina, parlamentario socialista y víctima de ETA de simpatizar con sus verdugos como si hubiera sido afectado por el síndrome de Estocolmo. Preocupante es el síndrome de Bieito, la desfachatez de los periodistas de la caverna, de los políticos cavernícolas y de los banqueros trogloditas, de los portavoces paleolíticos y de los contertulios amaestrados, es una huida hacia delante en la que se han dejado por el camino algunos valores que nunca fueron suyos salvo en la apariencia. A cara descubierta, sin pelos en la lengua y a todo trapo, vuelven por donde solían, de donde nunca se fueron. Nunca fueron creíbles sus coartadas, así que ahora dicen lo que piensan aunque no piensan lo que dicen, o vuelve a importarles un ardite lo que puedan pensar de ellos los que no son de ellos y no piensan como ellos.

La guinda para Guindos en esta desafinada coreografía del disparate elevado a categoría filosófica: “El sistema bancario español es uno de los más sólidos de Europa….el nuevo programa de estabilidad será totalmente creíble”, incluso verosímil porque han perfeccionado la técnica del engaño con métodos cosméticos que tratan en vano de disimular las arrugas, las grietas y las patas de gallo del Sistema. Sin plumas pero cacareando

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