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Opinión
PENSIONES

28/05/2013.

¡Malditos pensionistas que se empecinan en durar cada vez un poco más!, con lo fácil que sería morirse al poco de jubilarse, claro que entonces desaparecerían por «extinción imponderable» esas magras pagas que están ayudando a subsistir a familias enteras. Pero ya se sabe que un hombre, una mujer fuertes pueden aguantar más y hasta puede disimular que «tampoco es para tanto». . . mientras que un pobre pensionista va languideciendo, aguantándose por no malgastar ni unos céntimos, con lo que bien que les van a venir a sus hijos, a sus nietos . . . para ir malviviendo. . . y al final se le queda una cara de consumido que da lástima. Autor: ANTONIO GARCIA GOMEZ

Antonio García Gómez

Antonio García Gómez

Pero el déficit se empeña en que no les salgan las cuentas, y precisamente las de los “joíos” jubilados pensionistas les traen de cabeza como para que las cuentas pinten redondas.

            Porque claro. . . que sí podrían vivir con un poco menos, y un poco menos, y hasta con un poco más de menos. . . ¡seguro!, si con un yogur y un poco de mortadela pueden imaginarse que van a llegar a vivir hasta el año que viene. . . los desdichados.

            Porque ya dice el sistema que se hace insostenible aguantar tanta paga a pensionistas que duran y duran aunque sea malamente, como para que no se pongan a descornarse imaginando alguna tropelía con que reducir el impacto presupuestario.

            Claro que uno lleva treinta y ocho años trabajando y cotizando, y pagando solidariamente y sin una queja para que mis mayores, las generaciones que tuvieron la suerte de llegar a viejos, a ancianos para que pudieran disponer de su paga, de sus servicios y de su tranquilidad bien ganada, eso suponía y supongo y por ese premio en los otros luché y pagué . . .

Porque yo no me estaba pagando mi jubilación, ni siquiera estaba ahuchando para tener hoy mi vejez asegurada, retención a retención, aunque me haya visto obligado a ahorrar para un plan privado de pensión, pero esa es otra historia.

Así pues que muy orgullosamente he estado colaborando durante mi larga vida laboral, y aún espero que me quede algún año más, a asegurar a mis mayores el saneado descanso tras su existencia esforzada y trabajada, por el principio sagrado de la solidaridad, en contra de los malditos y ramplones gritos de la derecha mezquina y maligna que solo sabe regatear, que solo sabe hablar de “lo suyo”, por “lo suyo” para ver si se les indigesta, locos por poder hacerles bolsillos a los sudarios, con sus políticas cicateras y rastreras hacia los sectores más débiles, empezando por los “pensionistas en mala hora” que aún pretenden comer y gozar, cuando nos dicen y repiten, los miserables que solo aspiran a reunir el mayor monto posible asignado a sus cuentas corrientes y muy privadas, como para que les dé urticaria eso mismo, que les llegue a los desgraciados con un pie aquí y otro en el más allá, para que haya que hacer lo que sea para que no les llegue a . . . los pensionistas, que hay que empezar a recortar y a eso ya se aplican los engominados de la cosa ecónoma, para que vayan perdiendo su poder adquisitivo al ralentí, para que los yogures no tengan ni tropezones que son más baratos los del colorante, que se puede llegar a malvivir angustiosamente un tramo considerable de lo que les vaya a quedar con menos, que ahora no se va a saber calcular con esto del adelanto de la medicina hasta cuándo se va a tener que soltando la pensión de marras.

            Así que eso es lo que queda, la rabia o la resignación, la calle o el rincón, la paga de quienes no persistan en el egoísmo cortoplacista de “lo mío es solo mío y para mí”. . . para que salgan las cuentas cojeando siempre hacia el mismo lado, es decir hacia el socavón de los más desgraciados y dependientes.

            Cuando esto de la cobertura y el bienestar social solo sea una antigualla con visos de desaparecer en el nuevo mundo que nos aguarda de renuncia sí o sí, mientras en Portugal, nuestra tierra vecina, tres millones de pensionistas, están en pie tras la jubilada María del Rosario que solo aspiraba a “poder estar con su nieta y leer”. . . pues ni eso, cuando los pensionistas se está convirtiendo en “un problema”, ¿insoluble?, . . . ¡pues eso a sufrir y a que nos den . . . por donde les plazca!.

                        Torre del Mar 28 – mayo – 2.013 

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