Asociación de Vecinos de El Palo

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Opinión
L A V I D A

30/10/2013.

La vida tan larga y tan corta que decía mi madre. La vida con su bagaje de ilusión irrenunciable, de prórroga infatigable por el día siguiente, siempre porque llegue el siguiente día y volvamos a tener la oportunidad de volver a empezar. Texto. ANTONIO GARCIA GOMEZ

La vida desde su albor, a borbotones, venciendo a la fatalidad y al desánimo, desde el primer lloro hasta el postrero sollozo, luchando por salir adelante, por abrirse paso, por alcanzar los sueños que se tuvieron cuando aún no se había iniciado el camino, o ya desde entonces, desde el esfuerzo iniciático, la contrariedad superada, el gozo embriagador de los primeros logros.

La vida acumulando recuerdos y renuncios, enseñoreada sobre el aliento que nos iba moviendo, a tientas, desbrozando la ruta hacia el horizonte, hacia el futuro de nuestro empuje, por llegar a sentirnos nosotros mismos, siquiera un instante, en la cúspide de nuestros deseos, por la pasión arrebatada que a menudo nos sobrecogió, tan cerca del placer de sentirnos. . .muy vivos.

La vida en el regateo por no darnos por vencidos, por intentarlo de nuevo, una y mil veces, bruñidos de afanes, derrotados de ansias por haber logrado a menudo lo que creíamos habernos propuesto.

La vida en cada meta volante de nuestra existencia, acelerando, acompasando, dejándonos ir hasta el siguiente recodo, ávidos de novedades impredecibles que fueron, que van cargándonos de vida, a pesar de todo, con el azar de nuestra parte o en contra, por llegar al siguiente sprint que nos obligara a dejar el máximo esfuerzo en el acelerón definitivo.

La vida encarnada en seres individuales, en personas de carne, hueso, miedos y risas, la vida haciendo estragos, la vida devorando etapas, la vida corriendo por no dejar de hacerlo apasionadamente, con la rabia de los vivos que se sienten exultantes; la vida recobrando su sentido a partir de cada tropiezo, de cada sin sentido que nos dé por cuestionarnos la ilusión perdida, el denuedo y el entusiasmo por recobrar el impulso de seguir intentándolo.

La vida al fin en el descenso al silencio y la ausencia, la vida al borde del abismo que tampoco nos redima, la dando por perdida toda la lucha empeñada en no haber desfallecido, la vida en el último recodo, la vida en el vacío de la nada, la vida recobrada en la huida hacia ninguna parte, un ser humano con su bagaje perdido en la niebla de la desmemoria, del tiempo incontable hacia atrás.

La vida regresando al origen de la inexistencia.

Torre del Mar 30 – octubre – 2.013

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