Asociación de Vecinos de El Palo

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Cultura
PARA LLENAR DE POESÍA EL PASEO EXISTENTE AL SUR DE LA CALLE QUITAPENAS Y BANDA DEL MAR DE EL PALO

19/11/2013.

En el año 2010 uno de nuestros socios le manifiesta a la Junta Directiva el lamentable deterioro que había sufrido el monumento a Emilio Prados que se encuentra ubicado en la Plaza Ciganda y como se acercaba el cincuentenario quería pedir su restauración. Se crea un grupo de trabajo para elaborar esa propuesta y otra que puedan surgir.

De ese grupo de trabajo brotan las propuestas de hacer un nuevo monumento a Emilio Prados junto al arroyo Gálica. Queriendo trasmitir también la gran relación que existió entre estas playas y la Generación del 27 se propone que se coloquen desde el paseo que va desde el arroyo Jaboneros hasta el Gálica 10 cartelas de cerámica con poesías de autores de la Generación del 27.

Se hace también la propuesta de que el paseo existente desde el arroyo Jaboneros hasta el arroyo Gálica lleve el nombre de “Paseo de la Generación del 27”.

Hoy 19 de noviembre a las 17,30 horas se va a proceder a inaugurar el Paseo de la Generación del 27 donde podréis admirar los mosaicos con extractos de las poesías y al finalizar el mismo inauguraremos también el monumento a Emilio Prados.

Esta inauguración es un motivo de celebración para esta Asociación ya que siempre ha sido uno de sus objetivos promover y colaborar con las actividades culturales del barrio.

Desde aquí queremos agradecer en especial a nuestros socios: Francisco Galindo, Santiago González Mañas, Francisco Leal porque son quienes han trabajado en los proyectos.

A Dª. Fany de Carranza del Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga que ha acompañado este proyecto desde el principio.

A la Concejala del Distrito Este Dª. Carmen Casero Navarro y a la Directora Dª. Almudena Ramos Rivot por todas las gestiones realizadas para conseguir concretar las propuestas vecinales.

Al Concejal del Al Área del Cultura del Ayuntamiento de Málaga D. Damián Caneda.

A estos grandes artistas que ahora son parte de nuestro barrio a través de sus obras: Los azulejos los ha pintado, José Angel Ruiz González y el taller de cerámica Alfajar. El monumento a Emilio Prados es obra de Andrés Montesanto.

 

Junta Directiva

Alberti Merello, Rafael (1902-1999)

 Elegía del niño marinero

 A Manuel Ruiz Castillo         

  Marinerito delgado

Luis Gonzaga de la mar,

¡qué fresco era tu pescado,

acabado de pescar!

 

 

Te fuiste, marinerito,

en una noche lunada,

¡tan alegre, tan bonito,

cantando, a la mar salada!

 

 

¡Qué humilde estaba la mar!

¡Él cómo la gobernaba!

Tan dulce era su cantar,

que el aire se enajenaba.

 

 

Cinco delfines remeros

su barca le cortejaban.

Dos ángeles marineros,

invisibles, le guiaban.

 

 

Tendió las redes, ¡qué pena!,

por sobre la mar helada.

Y pescó la luna llena,

sola, en su red plateada.

 

¡Qué negra quedó la mar!

¡La noche, qué desolada!

Derribado su cantar,

la barca fue derribada.

 

 

Flotadora va en el viento

la sonrisa amortajada

de su rostro. ¡Qué lamento

el de la noche cerrada!

 

 

¡Ay mi niño marinero,

tan morenito y galán,

tan guapo y tan pinturero,

más puro y bueno que el pan!

 

 

¿Qué harás, pescador de oro,

allá en los valles salados

del mar? ¿Hallaste el tesoro

secreto de los pescados?

 

 

Deja, niño, el salinar

del fondo, y súbeme el cielo

de los peces y, en tu anzuelo,

mi hortelanita del mar.


 


 

Aleixandre y Merlo, Vicente (1898-1984)

 

MAR MUERTO

 


 

¡Cuántas veces sabiendo

que eras tú, yo caía

en tu misma sonrisa,

mar abierta, mar plana,

estival, pez, sacando

tus palabras conmigo!

¡Qué nadar! Tú no sabes

que ese mar tan arriba

es ya cielo, y que el aire

me sostiene tan líquido,

tan cristal, que yo en él

por tus ojos tan verdes

afilado me pierdo.

¡Qué nadar! Algas, vivas

indecisas miradas.

¡Agua mía, si helada,

aguzándome siempre!

¿No te clavo? ¿No sientes

que un trayecto, una herida

—¡qué lanzada!— en tu pecho,

agua verde, te dejo?


Con justeza te hiendo,

agua suya, y palpitas,

en tu pecho, mar grande,

en tu carne clavado.

Sin sangrar. Las espumas

te resbalan, qué piel,

qué agonía, y me guardas

en tu inmenso destino,

oh pasión, oh mar cárdeno.

Surto. Cesa tu aliento,

desfalleces, mar último,

y te olvidas de todo

para ser, sólo estar.

¡Y qué muerto! Tu verde

tan profundo, reposa

hasta el lento horizonte,

que te cierra parado.

En la orilla te miro,

oh cadáver, mar mío,

y te peso despacio

en tu carne, y mis labios

alzo fríos y secos.


 


 

 

Altolaguirre Bolín, Manuel (1905-1959)

 

PLAYA

 

A Federico García Lorca

 

 


 

Las barcas de dos en dos,

como sandalias del viento

puestas a secar al sol.

 

Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.

 

Sobre la arena tendido

como despojo del mar

se encuentra un niño dormido.

Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.

 

Y más allá, pescadores

tirando de las maromas

amarillas y salobres.

 

Yo y mi sombra, ángulo recto.

Yo y mi sombra, libro abierto.       


 

Bergamín Gutiérrez, José (1895-1983)

 

AGUA

 

AGUA sólo es el mar; agua es el río,

Agua el torrente, y agua el arroyuelo.

Pero la voz que en ellos habla y canta

No es del agua, es del viento.

 

Agua es la blanda nieve silenciosa

Y el mundo bloque de cristal de hielo.

Pero no es agua, es luz la voz que calla

Maravillosamente en su silencio.

 

Agua es la nube oscura y silenciosa,

Errante prisionera de los cielos.

Pero su sombra, andando por la tierra

Y el mar; no es agua, es sueño.


 

 

Cernuda Bidón, Luis (1902-1963)

 

Eras, instante, tan claro...

 

Eras, instante, tan claro.

Perdidamente te alejas,

dejando erguido al deseo

con sus vagas ansias tercas.

 

Siento huir bajo el otoño

pálidas aguas sin fuerza,

mientras se olvidan los árboles

de las hojas que desertan.

 

La llama tuerce su hastío,

sola su viva presencia,

y la lámpara ya duerme

sobre mis ojos en vela.

 

Cuán lejano todo. Muertas

las rosas que ayer abrieran,

aunque aliente su secreto

por las verdes alamedas.

 

Bajo tormentas la playa

será soledad de arena

donde el amor yazca en sueños.

La tierra y el mar lo esperan.


 

 

García Lorca, Federico (1898-1936)

 

LA BALADA DEL AGUA DEL MAR

 

A Emilio Prados, cazador de nubes

 

 

El mar

sonríe a lo lejos.

Dientes de espuma,

labios de cielo.

 

¿Qué vendes, oh joven turbia

con los senos al aire?

 

Vendo, señor, el agua

de los mares.

 

¿Qué llevas, oh negro joven,

mezclado con tu sangre?

 

Llevo, señor, el agua

de los mares.

 

Esas lágrimas salobres

¿de dónde vienen, madre?

 

Lloro, señor, el agua

de los mares.

 

Corazón, y esta amargura

seria, ¿de dónde nace?

 

¡Amarga mucho el agua

de los mares!

 

El mar

sonríe a lo lejos.

Dientes de espuma,

labios de cielo.


 

 

Hernández Gilabert, Miguel (1910-1942)

 

El mar también elige

 

El mar también elige

puertos donde reír

como los marineros.

 

El mar de los que son.

 

El mar también elige

puertos donde morir.

Como los marineros.

 

El mar de los que fueron.


 

 

Hinojosa Lasarte, José María (1904-1936)

 

CALMA

 

A Luis Buñuel

 

¿Dónde se acaba el mar?

¿Dónde comienza el cielo?

¿Los barcos van flotando

o remontan el vuelo?

Se perdió el horizonte,

en el juego mimético

del cielo y de las aguas.

Se fundió el movimiento,

en un solo color

azul, el azul quieto.

Se funden los colores;

se apaga el movimiento.

Un solo color queda;

no existe barlovento.

¿Dónde se acaba el mar?

¿Dónde comienza el cielo?


 

 

Méndez Cuesta, Concepción (1898-1986)

 

NO me despiertes, amor,

que sueño que soy sirena

y que eres el nadador

que va a una playa morena

a bañarse a la claror

en noche de luna llena.

 

¡No me despiertes, amor!

 

 

Eran verdes como un mar...

 

Eran verdes como un mar,

con reflejos de alto cielo.

-¡Qué bien sabían mirar!-

unos ojos que recuerdo.

 

En la penumbra lucían

con una luz de misterio,

como dos claros abismos

abiertos a mil deseos.

 

Muchas horas tuve cerca

los ojos verdes aquellos,

que implorantes me miraban

¡y yo hacia por no verlos!

 

Y hoy que mirarlos quisiera,

están tan lejos..., ¡tan lejos!


 

 

Moreno Villa, José (1887-1955)

 

CANCIÓN

 

Gris y morado

es mi verde olivar;

blanca mi casa

y azul mi mar.

 

Cuando tú vengas

me vas a encontrar;

Yo seré un pájaro

del verde olivar:

 

Cuando tú vengas

me vas a encontrar;

seré una llamita

roja del hogar.

 

Cuando tú vengas

me vas a encontrar;

seré una estrella

encima del mar.

 


 

 

Prados Such, Emilio (1899-1962)

 

¿Vivo del mar?...

 

¿Vivo del mar?...

                          (El mar por mí ha nacido

y al sol del mar mi soledad se acoge.)

 

Canto a la soledad:

Mar de la soledad ¿por qué no brillas?

Mar de tu soledad vive mi cuerpo.

Mi soledad sin piel también te busca.

¡Soledad soy del mar para cantarte!

 

Tendido en ti, mi soledad, espero

que al sol de ti mi soledad responda.

-Sobre la soledad del mar que vivo

desnudo en soledad, ¿qué mar se esconde?...

 

Un mar de angustia en soledad se niega

a darle nombre al mar que estoy cantando;

innominado mar que por mí siento

gemir en soledad de mar que ha sido.

 

Todo mi cuerpo en soledad abierto,

rindo por verle en soledad su nombre...

Barbecho al sol, mojado por la lluvia

de mi llanto, es el tiempo que le doy.

 

Antes de ver, mi soledad, la espiga

verde y granada sobre el mar que enciendes:

del mar que vivo al sol del mar que acoges

sé que debo arrancar el mar que espero.

 

Soledad: ¿de qué mar de ti ha venido

el mar sin nombre en mi que estoy cantando?:

«¡Soledad soy de ti: mar de tu vida!»,

sola en el mar mi soledad responde.

 

¿Mar de mi vida, el mar sin mí se llama?

¿Vive la soledad, mar de mi cuerpo,

y espera en mí su nombre inesperado?

¡Tan sólo aguardar fue lo que he vivido!

 

No soy mar, soledad, no soy tu nombre

y canto en ti mi nombre de esperanza.

 

“A Juan Matías, José, Gabriely Pedro de la Cruz,

pescadores sin cielo,en mi memoria”.

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