Asociación de Vecinos de El Palo

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Opinión
ENTRAÑAS. .

11/12/2013.

O vísceras, fluidos, nervios y tendones, carne masacrada, corazón, sentimiento, alma, conciencia. . . un ser humano, millones de ellos boqueando vida, mártires por la cruzada, olvidados en fosas comunes, al pie de las tapias, en los ribazos de las cunetas, vencedores y vencidos, rencor, odio, venganza, memoria, reparación, reconciliación. . . Texto: ANTONIO GARCIA GOMEZ

Desde que tenía 13 años supo que su padre había sido fusilado, durante décadas tuvo que callar y sufrir la pena, el desconsuelo y el vacío, la desolación y la esperanza, a pesar de todo, cuando ha llegado a creer que también podría ser posible recuperar los restos de su padre.

                        España y sus dos Españas, doliéndole en el corazón de los españolitos, compatriotas que como Ascensión Mendieta, a sus 88 años recién cumplidos ha acudido a la justicia argentina, en busca de la justicia universal, aquella que no prescribe, para contar su pena, su silencio a voces, su desamparo, por aunque solo fuera “un hueso de su padre” fusilado y enterrado en una fosa común. . . en “la gloriosa cruzada que tanto mártires ha proporcionado”. .  .aún sin haber abierto todas las fosas de cuantos cayeron para ser vilipendiados hasta su segunda o tercera generación, en el olvido y la desconsideración más ruin y miserable.

                        Y a la anciana Ascensión, firme y entrañable, “le daba pena que no hubiera podido ser en España”, considerando que “es una vergüenza”, después de tantos años, después de la reconciliación “vendida” desde las altas esferas, con desafueros y crímenes contra la humanidad por esclarecer, por la rehabilitación definitiva de todos los españoles que sufrieron y murieron por una guerra incivil nacida de la subversión y el golpismo. Con la capacidad, en cualquier caso, de entender el contexto y reparar lo irreparable, por la paz debida a todos los compatriotas que perdieron su vida ante la barbarie.

                        Porque hay que tener las entrañas muy podridas para negarse una y otra vez a la reparación inevitable y de derecho de quienes demandan. .  .”siquiera un hueso de mi padre para poder enterrarle junto a los míos”.

                        Porque las entrañas también transpiran y destilan concordia, respeto y memoria, o veneno, odio y venganza.

                        Porque a pesar de todo no les callarán, no las callarán, no nos callarán, y si bien tan largo viaje, más de 10.000 km. solo sea un principio más hacia la justicia inaplazable, bienvenido haya sido si ha supuesto un suspiro de bondad y felicidad de quien fue niña dolorida y huérfana con 13 años, y desde entonces suspira por un padre fusilado, negado y enterrado en el desprecio inútil y perdurable de quienes aún odian y temen, temen y no perdonan. . . porque temen, porque odian.

                        Torre del Mar 20 – diciembre – 2.013

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