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Opinión
LA FAMILIA DE BELÉN

17/12/2013.

Nos hemos criado con su historia, con su avatar desesperado buscando alojamiento negado, de cuando éramos niños y visitábamos belenes sencillos, belenes monumentales, belenes de musgo, figuras de terracota, de barro mal cocido, de porcelana y ríos de plata, molinos de viento y manivelas que movían brazos y afanes, trillos y zigzags de sierra infatigable. Texto. ANTONIO GARCIA GOMEZ

 belenes bendecidos, belenes de casa, belenes de exposición, belenes mínimos, belenes barrocos, laqueados de barniz fino y ricachón, belenes artísticos, belenes toscos, belenes inigualables, belenes magníficos, adorados con veneración, con el niño Jesús aterido y apenas acogido por el aliento tibio del manso buey y la tozuda mula, bajo un cobertizo de techo estrellado, a la intemperie cruda e insolidaria de quienes no acogieron a la familia de Belén que buscaba un poco de caridad, que llamó a las puertas de sus paisanos y tampoco, que todo estaba ocupada, que no cabían ya y además no eran de mucho fiar, en su asnillo María, a pie el bueno de José, buscando un refugio, sin un grito de desesperada impotencia, hasta que ya no pudieron dar un paso más, hasta que encontraron un pesebre medio abandonado, por lo visto, o no, dejado como si no se hubiese dejado, medio prestado, haciendo como que los pobres desgraciados no fueran a molestar demasiado.

            A la buena del “dios que fuere”, asustados, aterrorizada la madre dando a luz en condiciones infrahumanas, con el padre sin saber muy bien a qué atenerse y qué poder hacer, firme y delicado, mientras el pequeño ya patalea, apenas lloriquea, bien tapadito para que no coja frío, sin saber que es rey y dios de su cuna de paja y miseria, de pobreza y desahucio fuera de la sociedad biempensante, de la sociedad que ha montado su pequeño belén en un rincón del salón, al abrigo del relente de afuera, con el miedo de la incertidumbre  para que todo siga . .  .como poco.  . .como ahora, bajo el techo que les cobija y ampara, mientras afuera las estrellas tiritan y miles de hombres y mujeres y niños, millones, solo tienen ese cielo inclemente de cobijo, con un niño recién nacido.  . .allá en Belén, bajo los soportales de nuestras plazas Mayores, al resguardo de un pisito compartido, sin calefacción y con camas calientes, con los ojos grandes y luminosos como las estrellas que se dejan contemplar, mientras los sueños invaden la esperanza que aún languidece, mientras el niño de Belén es amamantado y recibe el primer abrazo de amor y coraje, seguramente para que no encuentre tan pronto razones para rendirse, ahora que son dueños del instante que les enamora, a la madre y a su hijo, al padre y a la madre de su hijo, porque también son felices, siquiera un instante, y se miran y parece que se conjuran para tampoco, hoy, rendirse.

            Y esa misma noche, Kemal, un nigeriano ilegal, residente en Madrid, capital de España, ha sido detenido, por ilegal, y ha sido esposado, conducido a comisaría,  y sin demasiadas explicaciones, sin ninguna explicación, conducido a un avión que junto a otros cincuenta compatriotas ha despegado en dirección a Gambia, por ilegal, por ilegales, porque de allí salieron hace ya varios años.  . .destino de un paraíso alejado del infierno que les rodeaba. . .

            Y llorando, en su casa, sin calefacción, María y su hijo pequeño se abrazan, y María no sabe aún que deberá algún día decirle la verdad, a su hijo, que no cesa de preguntar por su padre.

            Y en los templos, con luz y calor, celebrarán el nacimiento del niño Jesús. .  .en un portal de Belén, que fue en un portal destartalado y dejado de caridad para que una familia de forasteros pudiera pasar un par de noches . . . sin molestar, que ahora es de relumbrón y seda bordada medio tapando la figurita de porcelana fina.

            Y besarán las lozas y cantarán los salmos y villancicos, dándose las manos, y rezarán y creerán en los pastorcillos, tan pobres, que fueron a pasar la noche con la familia recién legada  a Belén. .  .y que no tenía papeles.

            Y cuando regrese Kemal, después de dos o tres años de espantosa odisea, ¿le aguardarán las cuchillas que nos estén salvaguardando de los forasteros que osen venir a matar su hambre y su miseria, junto a nosotros?. .  .mientras nosotros seguiremos celebrando el Belén de cada año con sana y desahogada alegría, porque después de todo, aún ¿seguiremos sobreviviendo?.

            Y para entonces el hijo de Kemal y María ya habrá crecido y será todo un milagro que siga sobreviviendo. . .

            Mientras tanto estarán, estaremos en la Misa de Gallo recordando al niño Dios que nació pobre, allá en Belén, ahora que yace sobre una cuna preciosa de hipócrita insensibilidad frente a los poderosos que también lo han hecho suyo. .  .por ver si le pueden sacar tajada. .  .a la pobreza “bien vendida”, glorificada y amortizada al aroma del incienso sagrado.

            Torre del Mar 18 – diciembre – 2.013

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