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Vocalía de Flamenco
2013: BUEN FLAMENCO A PESAR DE LA CRISIS
CRÓNICA PARTICULAR DE LA REITERACIÓN

01/01/2014.

Quizá porque el flamenco está de moda en todo el mundo - hasta Madonna quiere abrir una academia en Los Ángeles- y en todas partes quieren disfrutar de este arte universalmente reconocido, esta terrible crisis, provocada por la mafia financiera internacional, le está afectando menos que a otras músicas. Tal vez, también, porque el flamenco lleva en crisis toda su vida y los flamencos tenemos bien aprendida la lección de cómo mantenerse a flote en las procelosas aguas de la supervivencia. Con todo, lo cierto es que pese a las dificultades, 2013 ha sido un año aceptablemente bueno para el arte flamenco y sus artistas. Texto. Paco Vargas.

Nada nuevo en el cante. Los famosos siguen apareciendo en los carteles de los grandes eventos como principal reclamo para un público cada vez más enterado y menos entendido, los menos agraciados siguen trabajando para sobrevivir, los jóvenes abarcan mucho pero aprietan poco, José Mercé sigue empeñado en hacerse millonario mientras se aleja irremediablemente del cante clásico, que al fin es su razón de ser. Estrella Morente reivindica la memoria y el genio del progenitor. Ella es la voz, pero el flamenco es, además, otra cosa. Miguel Poveda es un artista a la antigua usanza, como lo eran Caracol o Marchena, y seguirá reinando. Arcángel sigue con sus arriesgados proyectos. Es un cantaor grande de registros propios y vasto conocimiento.  Marina Heredia es la gran cantaora que Granada nunca tuvo. Es la voz del agua y de la emoción. Sublime y flamenca. Argentina es la esperanza de un presente que viene del pasado. Y ya es figura del cante. El granadino Juan Pinilla, el cantaor más comprometido de entre los jóvenes, reivindica y rinde homenaje a “Las voces que no callaron” en cada uno de sus conciertos dentro y fuera de España. El jerezano Jesús Méndez y el catalán-lebrijano José Valencia nos recuerdan, cada vez con más emoción jonda, que el cante clásico es la columna vertebral del flamenco. Y con ellos, el malagueño Luís Perdiguero y el chiclanero Antonio Reyes. Hace más de dos décadas que Camarón no estáyEnrique Morente murió hace tres años, pero los dos siguen más vivos que nunca sin que de momento encontremos sustitutos. También apareció el llanto cuando nos enteramos de la pérdida de Mariana Cornejo, una de las grandes cantaoras gaditanas del siglo XX. Con ella desparece una legendaria forma de interpretar los cantes de Cádiz. Meses antes, nos habían dejado Manuel Mairena, último referente de la saga de los Mairena y Niño Miguel, un guitarrista genial al que la locura sumió en el olvido. Y el último día de 2013 -mala puñalá le den- nos enteramos de la dolorosa noticia de la muerte de Juan Moneo "El Torta". Otro genio que deja un hueco muy difícil de ocupar.

 

Miguel Ochando
En el país de la guitarra flamenca sigue gobernando Paco de Lucía, el único que está a la altura de otros grandes músicos y es capaz de llenar grandes recintos. Gerardo Núñez, Niño Josele y Vicente Amigo nos muestran en sus últimas entregas discográficas cómo evoluciona el toque sin que por eso tengamos que aceptar que toda evolución es buena en sí misma. Tomatito vuelve a los orígenes, mientras los catalanes, Juan Ramón Caro y Chicuelo, siendo excelentes concertistas, se lucen junto a Mayte Martín y Poveda. El también catalán, Cañizares, sin embargo, está en otra onda. Dani de Morón es el guitarrista emergente que sorprende a propios y extraños. Dos jóvenes guitarristas de saga, Miguel Ángel Cortés y Diego del Morao, nos emocionan siempre y brillan con luz propia junto a las voces que acompañan ¿Y el gran Miguel Ochando? Reivindicando a los maestros clásicos.
 
 
 

 

Rosario Toledo
En el baile flamenco más actual se han estrenado obras que el tiempo acrisolará. Rosario Toledo, Javier Latorre, Israel Galván, Eva Yerbabuena, Rocío Molina y Sara Baras, destacan por sus novedosas propuestas escénicas, alguna como estreno sonado ¿Y el baile de siempre? Ahí sigue impertérrito. La familia de los Farrucos y Manuela Carrasco principalmente siguen enarbolando la bandera del baile gitano. Y, paralelo a él, experiencias –algunas incomprensibles- que tras el estreno sólo son un recuerdo efímero. El Festival de Jerez, que ya anuncia una magnífica programación para el próximo año, será, como ocurre en cada edición, el escaparate idóneo para tomar el pulso al baile flamenco de ahora y de siempre. De entre los que aspiran a los primeros puestos del escalafón, a ser figuras mayoritariamente aceptadas, nos llaman la atención Fuensanta “La Moneta”, Manuel Liñán, Marco Flores, Mercedes Ruiz  y Lucía Álvarez “La Piñona”.

El piano, en fin, se personifica en David Peña Dorantes y en Sergio Monroy, que publica su tercer disco, “Como un juego”, en el que el flamenco es una excusa para escuchar  jazz y música contemporánea propia. Como al nieto de María “La Perrata”, al gaditano del barrio del Mentidero se le ha quedado pequeña la música flamenca para expresar sus sentimientos.
 
Se han mantenido los principales festivales y ciclos -a destacar Los Jueves Flamencos de Cajasol y el Ciclo Flamenco BBK- que vienen celebrándose desde hace años, pero a otros, la crisis, se los ha llevado quizá para siempre. El Festival de Jerez sigue marcando la pauta. Y junto a él,  el festival Suma Flamenca en Madrid, el Flamenco Biennale en Holanda, el Festival Internacional del Cante de las Minas, el ciclo de baile Los Veranos del Corral en Granada, el Festival Flamenco de Nîmes y el Festival Flamenco de  Mont de Marsan que mantienen la temperatura flamenca en Francia. En Málaga se ha recuperado la antigua bienal con otro nombre y otra estructura. Ahora se llama Bienal de Arte Flamenco de Málaga y a lo largo de nueve meses ha repartido cante, toque y baile por toda la provincia. Habrá que esperar a una nueva edición para ver por donde rompe definitivamente. De momento la idea nos parece acertada.
 
Los concursos,  empero, –independientemente de su categoría e historia- siguen manteniendo su carácter de despensa para ayudar a los afortunados a seguir comiendo cada día. Lo ocurrido en el último Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, que ha pasado sin pena ni gloria,certifica lo dicho. Coincidiendo con el concurso, aunque con organizadores distintos, se celebró el II Congreso Internacional de Flamenco, que ha ganado en interés pero, como suele ocurrir con este tipo de concilios, su utilidad es escasa. De esta edición nos quedamos con la gran actuación de El Pele y La Moneta en el Teatro Góngora. En las Jornadas de Educación y Flamenco, que tuvieron lugar en los días previos, reivindicamos –una vez más- la enseñanza del flamenco en la escuela como una materia más o formando parte de la asignatura de música. A pesar de las promesas hechas, sigo teniendo serias dudas de que el próximo curso escolar se enseñe el flamenco en los colegios e institutos de Andalucía. Ojalá me equivoque.
 
Las peñas flamencas a lo suyo, pero cada día más viejas y más dependientes de la Administración. Las instituciones no tienen dinero y el poco que queda no siempre se gasta con cordura. Ahora, más que nunca, hay que ayudar a los amigos. Por eso, casi siempre vemos los mismos nombres en los mismos sitios. Para muestra un botón: el ciclo de conferencias que la Federación de Peñas Flamencas de Málaga organiza desde hace unos años. Preguntas: ¿Qué criterios se siguen para elegir a los conferenciantes de los distintos ciclos que se patrocinan con dinero público desde el Instituto Andaluz de Flamenco? ¿Hay un control de calidad con respecto al dinero que se gasta? ¿Hay nombres en nómina y listas de innombrables? Otras federaciones, cual es el caso de Sevilla o de Jaén, además de llevar actuaciones a las peñas, dedican sus esfuerzos a producir obras discográficas que recuerdan la grandeza de cantaores como Manuel Vallejo, Luís Caballero, Manuel Mairena o Gabriel Moreno, algo de lo que todos nos debiéramos sentir deudores. Es evidente que la gestión del dinero público, que debiera ser controlada desde los organismos que conceden las subvenciones, no es igual en todos los sitios.
 

 

"El cante se hace color". De izquierda a derecha:
Sergio Monroy, Chico Fargas, Ana Fargas y Paco Javier Jimeno
Nuevas formas de exponer el arte flamenco están apareciendo por mor de la dichosa crisis. Iniciativas privadas que ofrecen distintas formas de gestión y de negocio. Hace más de un año, en Estepona, tuvo lugar la inauguración de un nuevo espacio escénico para el arte flamenco que nace de la mano del guitarrista Paco Javier Jimeno, con el apoyo de la cantaora Ana Fargas y el empresario Manuel Rodríguez. Un lugar precioso en el centro de esta luminosa ciudad de la Costa del Sol con unas magníficas condiciones técnicas. Esta nueva sala, que acoge tanto actividades de formación como espectáculos flamencos, es una alternativa a los circuitos oficiales con el fin de dar el sitio que les pertenece a muchos artistas que por unas u otras razones tienen escasa presencia en ellos. Es, en definitiva, otra manera de gestionar el arte flamenco en tiempos de crisis que hay que aplaudir y merece nuestro apoyo. La Asociación Estepona Flamenco “El Patio” mantiene desde hace más de un año una programación estable en la que aparecen, entre otros muchos,  nombres como Manuel Cuevas, Arcángel, Ana Fargas, Miguel de Tena, Lucía Álvarez “La Piñona”, Luís Heredia “El Polaco”, Paco Javier Jimeno o Sergio Monroy.

Cada día son menos los discos y libros publicados, algunos de calidad. Ante la ausencia de interés por parte de la industria discográfica y editorial, cada vez más se impone la autoedición entre los creadores. La publicación en formato digital empieza abrirse paso en la bibliografía flamenca a través de jóvenes editoriales como la sevillana Libros con Duende. En cuanto a novedades, ya está a la venta el disco que recoge el concierto de Morente en el Liceo de Barcelona, en septiembre de 2010, y se anuncia la pronta salida de una nueva grabación con la versión de parte de la obra de Antonio Mairena fusionada con la música clásica. Dicen que está bien. Esperemos acontecimientos y reacciones.
 
Toda vez que la prensa escrita apenas se ocupa del flamenco con seriedad y rigor, el mejor periodismo flamenco está principalmente en la red, lo que no quiere decir que todos los peces sean comestibles. La crítica –salvo contadas excepciones, entre las que nos contamos- está muda. Antes de nada y por encima de todo hay que comer.
 
En fin, queridos lectores, para terminar esta crónica particular de la reiteración, desde ÁTICO IZQUIERDA, también reiteramos el mismo deseo de siempre: Salud, trabajo y libertad para el próximo año

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