Asociación de Vecinos de El Palo

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Opinión
«L A G U N A S»

04/05/2014.

Ahora resulta que algunos de nuestros iluminados dirigentes han detectado y diagnosticado sobre las «lagunas» que afectan a numerosos maestros y profesores, por lo visto responsables en último grado del desastre educativo patrio, y que, en consecuencia habrá que desecar y rellenar tales «lagunas» con más formación, entiéndase siempre en más conocimiento elevado a la enésima potencia, principalmente en el tema informático y en el multilingüe, y «más madera», entonces, que es la guerra, porque los docentes habrán de saber y conocer, que eso está pero que muy bien, . . .y entonces ¿«las lagunas ábranse convertido en tierra fértil»?. Texto. ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

Y solucionado el asunto hasta que alguna estadística vuelva a poner “colorao” al sistema educativo sin que hayamos parado ,siquiera un instante, a contemplar algún que otro aspecto que también pudieran tener su trascendencia y que, seguramente, viniese a entender la formación de nuestros niños de otra manera.

                                                            Como por ejemplo y como muestra un botón, el aspecto  referido a tener claro, y “mire usted que me lo ponéis difícil”, qué es un maestro, cuál debe ser su función, en qué sentido fundamental debe ir orientada su labor, y para qué y por qué se le ha colocado frente a un grupo de afanosos niños.

                                                            Y apoco que se rasque, uno se percata que desde la vocación “supuesta como el valor a los soldados”, nadie habla de los valores que deberían observarse en la misma función del maestro, del profesor, en la esencia de su especialísima función. .  .al frente de  sus alumnos, de sus niños y muchachos, como guía, acompañante, animador, referente, “maestro” que muestra, que entusiasma, que contagia, que enseña, . . .que, principalmente y al cabo, acompaña. .  .en el curioso caminar hacia el conocimiento humanista, científico, salvificador, responsable, gratificante, curioso y reconfortante, hacia todos y especial ente hacia los más desfavorecidos, a quienes no llegan los estímulos, a quienes rechazan el sistema, a los torpes, a los rebeldes, a los que se hunden en su propia realidad insoportable, . .  .porque son todos los niños quienes deben salir adelante, todos y ni siquiera la mayoría. Y en este sentido no se puede por menos que recordar la parábola del pastor que guarda a su rebaño en el redil para regresar a buscar a quien se ha perdido, porque esa es la clave, al menos en la enseñanza universal y obligatoria, porque el fracaso no está en la estadística ni en el tanto por ciento, ni siquiera ahí, como un referente numérico y poco más, sino en el niño o la niña, con nombre y apellidos, con rostro hundido al fondo del aula, con su mirada triste o huidiza, con el sentimiento de fracaso, desde su más tierna infancia, anclado en las entrañas de su alma infantil, y que sabe, percibe que no saldrá del pozo, del agujero que la inmisericordia del aparato educativo formal y oficial ha excavado para su frustrada derrota, porque algo ha crujido y ha fallado como para que nos hayamos dejado uno, dos, varios, cientos, miles. . . de jóvenes por el camino del suspenso inapelable.

                                                            Tal vez porque con tanta preocupación formadora, al cabo, se nos haya olvidado insuflar corazón a nuestros maestros y profesores, empatía y entrega, respeto y lealtad absolutas para los más frágiles entre quienes formamos la legión de los “andariegos comunes” que comentaba ayer la escritora Elena Poniatwoska, “una Sancho Panza femenina” actual e irreductible a sus jóvenes 82 años.  

                                                            Porque, por todo ello, exactamente la laguna de la desigualdad y el emérito esfuerzo de los mejores ha ido abandonando en las cunetas del fracaso y la exclusión a quienes no hayan logrado el éxito de la homologación social, dócil y entregada a las sevicias del poder que todo “tratará de regularlo”, naturalmente a su favor, en el prurito de ir formando “excelentes vasallos”, domesticados y valiosos, sin que acabemos de creernos que. . . los “que menos valgan” . . . merecerán otro esfuerzo que el ostracismo y la explotación más burda y salvaje.

                                                            Mientras los maestros y profesores seguirán cumplimentando cursos y cursos de técnicas y habilidades novísimas, mientras su corazón, tal vez, se les vaya congelando sin que sepan muy bien de donde viene la cellisca que  los haya ido sometiendo. . . al poder, ¡por supuesto!.

                                                            Porque los siervos y los sumisos, los vencidos y entregados también se van formando. .  . malformando en las puras e ingenuas aulas de nuestras escuelas . .  .sin que, con todo, nos importe ni mucho ni poco a quienes guardamos nuestro miedo en el redil del amo.

 

                                                            Torre del Mar 25 – abril – 2.014

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