Asociación de Vecinos de El Palo

El Copo Digital Actualidad

Opinión
L A L E Y

06/05/2014.

La ley emanando de la justicia, la justicia empantanada en la profusión de leyes que se elaboran, dictan, aplican y sentencian . . . por el orden establecido, la ley y la justicia, ciegas e impertérritas, desde el poder, al servicio del poder establecido, en nombre del orden sacrosanto, inasequible a la sensibilidad inaprensible. Texto. ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

La ley encorsetada en la burocracia que la despliega y sostiene, al servicio absorbente de la justicia necesaria, garantista, ¿justa?, en los sujetos que la ostentan, interpretan y representan, los jueces, demasiadas veces al pie de la letra . . . de la ley, ¿sirviendo a. .  .?.

                                                            Esta semana se ha conocido que en 1.947, el gobierno holandés, a través y en aplicación de sus leyes fiscales, reclamó a las familias judías que, unos años antes habían sido desposeídas de sus propiedades, deportadas, y al fin liberadas tras el espanto, la crueldad y la injusticia más criminales, el pago de las contribuciones respectivas de sus distintas viviendas, bienes y patrimonios inmuebles, con los retrasos correspondientes e incluso con las multas convenidas en función de esos retrasos, sin más miramientos que el escrupuloso cumplimiento de la ley. Y que han tenido que pasar más de 55 años para que, ahora, el gobierno de Holanda haya caído en la cuenta del exceso de celo de una burocracia ciega, perversa y mezquina, en aplicación de las leyes que permitían y exigían tal atropello, con personas, titulares, pasantes, jueces, . . . que se limitaron a aplicar la barbaridad, para que todo acabe en un perdón de boquilla y una indemnización de 10,5 millones de euros.

                                                            Esta misma semana, en Motril, Granada, un caso más del goteo inmisericorde y criminal, de acuerdo a la ley vigente y aplicada, se ha llevado a cabo un desahucio de una anciana de 73 años, de su casa, de su vivienda de toda la vida, a raíz de una denuncia de sus propios hijos, con la solidaridad de los vecinos y más de 8.000 firmas de apoyo y protesta que no han servido para nada, con un despliegue exagerado de fuerzas de seguridad que, por orden judicial  por descontado, han hecho efectivo el desahucio llevándose por delante a la frágil anciana, en escrupulosa aplicación de la ley.

                                                            Esta misma semana, en Madrid, capital del reino, asimismo ha sido desalojada de su vivienda, también de toda la vida, una anciana de 103 años, según orden judicial, para permitir no sé qué arreglos al edificio  con la sospechosa certeza de que sencillamente se han quitado de encima un estorbo que era, por pura casualidad se supone, una vieja, una anciana de 103 años.

                                                            En ninguno de estos casos se ha visto una queja formal, rotunda, indignada de los que, se supone o al menos eso suponen mucho y muchos compatriotas, los referentes mitrados y morales de una sociedad que.  .. se va a pique, incluso bajo palio, incluso bailando tronos de oro y pedrerías, con el silencio culpable, cómplice y teologal, en mala hora.

                                                            Mientras le ley se aplica estrictamente y muchos jueces se acomodan a su estado de esbirros de la ley y del orden establecido, cumplidores de su misión con ¿independencia?, ¡pues eso!

                                                            Y siguiendo con la misma semana el esperpento adquiriendo tintes de mitin costumbrista con el juicio sainetero, para juzgar al juez Elpidio, sospechoso de prevaricación, por haber encerrado dos veces al señor Blesa, “herido en su persona y en su prestigio, para que, en todo caso,  se hayan de demostrar, estudiar y fallar sobretodo los puntos y aspectos de un caso complicado y sensible, con una jueza en el triunvirato juzgador, que había formado parte de la comisión ejecutiva o directiva de Bankia, que impoluta e inatacable no encontraba ningún impedimento para seguir participando en dicho juicio o pantomima, con el juez Elpidio y el testigo señor Blesa, el de la gestión nefasta con damnificados preferentistas a porrillo en representación impagable, sin que nada quisiera rozarse más de lo debido, por si acaso, en la necesidad de aplicar con vértigo al díscolo jurista, tal vez para dar ejemplo, su merecido correctivo . . . uno que es mal pensado. Como para seguir pensando que algo falla cuando el espectáculo está servido y huele a serrín meado de feria.

                                                            En la misma semana que el fiscal general del estado, el señor Torres-Dulce, avisa que faltan medios para atajar y juzgar convenientemente la corrupción en este sufrido país, llamado España, y que algo más huele a podrido en la cosa justiciera, o simplemente jurista o juriconsulta.

                                                            Y así y sin parar, con una percepción de desolación e indefensión manifiestas, no sé si razonables o no, a merced de una justicia que parece ir a la deriva en algunos casos y a barlovento y desplegado el velamen en otros, ¡qué casualidades!, con un desgraciado, culpable con seguridad, condenado a 22 años, declarado no loco, allanador de la vivienda de Bárcenas y amenazador a sus ocupantes, juzgado, por cierto, en un plis plas, junto a otros casos incomprensibles de casos fragantes, con sentencias que nadie entiende, por muy justas o así las argumenten, y que lo sean y por lo tanto se atengan, de momento, a la letra de la ley, con un señor Matas, condenado y “que no hay manera de meterle en la cárcel”, dueño según derecho a emplear todas las triquiñuelas legales, mientras al juez Elpidio se le lapida con fruición de payaso para arriba por hacer efectivos, asimismo, todos los recursos que vayan librándole de ¿un linchamiento sujeto a la ley”, ¿otro más?, . . . con la “victima”, señor Blesa, de testigo y proclamando su victimismo en “su persona y su prestigio. . . y con unos preferentistas expulsados de la sala por maleducados y chillones y una señora multada y desmultada con 100 euros por “impertinente”. .  ., sin que acabemos de enterarnos si el tal juez obró bien o mal y se merece castigo o no. Mientras y sigue la riola,  el juez que habrá de “ver” sobre la multa, infracción, denuncia. . . o no sé  qué, sobre el mal aparcamiento, unos segunditos, de la desahogada señora Aguirre, habrá de “mirar con lupa” por no cometer ni un mal desliz por si se enfada la lideresa. . . y así vuelve a sumar y seguir. . .  como para que poco nos escandalice más que la práctica de muchos jueces aplicando justicia.

                                                            ¡Y ya es de lamentar!

 

                                                            Torre del Mar 27 – abril – 2.014

2388839 visitas. Asociación de Vecinos y Vecinas de El Palo © 2017. Info. legal
Diseño web AgeO