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Ecología y medio ambiente
Trece años de ruidos en la ´calle del infierno

08/05/2014.

Vecinos de la calle Cañamaque Jiménez, a pocos metros del polideportivo, denuncian el tráfico de la calle, además de los ruidos causados por el bote de las pelotas de baloncesto Texto:alfonso vázquez Fuente. La Opinión de Málaga

Usuarios, camino del polideportivo por la calle Cañamaque

Usuarios, camino del polideportivo por la calle Cañamaque

 

«Para mucha gente que estamos aquí esto es una gran pesadilla, por eso la llaman la calle del infierno», explica un vecino. Ninguna de las personas entrevistadas quiere dar su nombre porque, aseguran, están amenazados por rebelarse contra el ruido continuo que padecen.

Viven en la calle Cañamaque Jiménez y enfrente tienen el campo de fútbol del polideportivo de La Mosca.

Uno de los vecinos hace el ruido característico de una pelota que bota: «Pum, pum, pum, así estamos hasta las 12 de la noche», resume. Como detalla, el mayor problema no es el ruido en sí que sale de la instalación deportiva, sino el «desfile continuo» de niños que mientras se encaminan al polideportivo no dejan de botar la pelota de baloncesto. Una molestia que, repetida en el tiempo, ha terminado por causar problemas para conciliar el sueño a más de un vecino.

«Yo duermo cuatro horas al día después de tomarme cuatro valerianas», cuenta uno de los vecinos. «Los golpes en las ventanas y las puertas son todo el día», comenta una vecina.

El ruido constante de la pelota antes de entrar en el polideportivo, lo que los vecinos califican de «entrenamiento en plena calle», camino de un equipamiento con centenares de usuarios diarios, les afecta a diario. «Tengo amigos que ya no vienen aquí por el ruido y me comentan que cómo soy capaz de aguantar», detalla otro vecino, que explica que lleva años tratando de encontrar un piso de alquiler que se pueda permitir. «Estoy loco por irme, no me importa irme a un pueblo, daría oro a la inmobiliaria que me diga que ha encontrado un piso», plantea.

El «festival de ruidos», destaca otro vecino, los fines de semana dura «entre 13 y 15 horas y a las 10.30 ya no puedes ver la televisión». Además, resalta que en el bloque en el que viven, ya ha habido seis familias que lo han abandonado por las molestias y recuerda el tremendo caso de una vecina que vivía al final de la calle: «Vivía en la última casa y la pobre de tanto ruido que había se volvió loca, la internaron y murió; eso no lo sabe el Ayuntamiento», critica.

Los vecinos de la calle Cañamaque Jiménez también se enfrentan a vivir en un tramo sin aceras y con el paso constante de coches, porque tienen delante una zona de aparcamiento para los usuarios del polideportivo. Con tanto coche, también llaman la atención sobre la poca seguridad que tienen los niños y piden medidas.

Además, critican los ruidos procedentes de la cafetería del campo. «Antes era un chiringuito y hoy es casi un casino», resume un vecino. Pero también se refieren a los ruidos de los usuarios al salir, «a veces, cantando si han ganado y hasta cantando el himno de España».

La concejala del distrito Este, Carmen Casero, dijo ayer conocer el caso pero admitió que «es complicado» buscar una solución si las quejas principales se refieren a ruidos externos. «Cuando hay quejas que tienen que ver con el campo se lo trasladamos a la directiva del club, pero no tenemos un mecanismo para prohibir que los niños jueguen en la calle». La concejala reconoció que puede haber molestias «porque son 500 niños y mucha actividad». Carmen Casero señaló que consultará el caso con el Área de Deportes.

En la misma línea, el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, reconoció que tiene «una difícil solución administrativa», dado que el ruido se produce en la vía pública, «y a la gente no se le puede hacer medición de ruido». El concejal indicó que se informará «por si hay antecedentes».

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