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Opinión
¿E S T U P I D E Z , M A L D A D?. . .

11/05/2014.

¡Tu verdad no, la verdad, y ven conmigo a buscarla!. Antonio Machado ¿Ignorancia supina, perversidad calculada, inhumanidad torticera, . .? Recuerdo al cura párroco de un pueblecito, una aldea, del norte de Burgos, Treviana, que cómo sacaba pecho comentando que había negado la comunión, en plena celebración de la misa, frente a la grey congregada, a una muchacha por el nefando delito de haberse quedado embarazada siendo soltera, arrodillada frente a su insensible prepotencia. Eran otros tiempos, yo era un niño y quedé impactado y aún hoy recuerdo el espanto de la seguridad con que aquel cura defendía su proceder. Texto: ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

¿En orden a la moralidad de su doctrina?, tal vez, ¿en orden a preservar su poder mistérico y mágico frente a los feligreses que supieron, sabían o no, se desentendieron o no de qué iba la cosa?. .  .pues tal vez también; ¿en orden a jerarquizar el ordeno y mando, valga la redundancia, por la preeminencia de una fe hecha a medida de los poderosos, pseudodivinos o muy, pero que muy terrenales, ausente de toda sensibilidad y humanidad?. .  .pues también pudo ser. .  .

                                                            El domingo pasado y ya va para catorce años que caminamos en el siglo XXI, un cura párroco de un pueblo de Jaén, también frente a su feligresía congregada en un acto litúrgico comentó sobre “el orden moral” que explicaría ciertos acontecimientos que nos conturban, entristecen y alarman, sin duda. Se debió referir el cura oficiante sobre la causa y razón de ciertos comportamientos, relativos a la violencia de género, hechos deleznables  que terminaban, que terminan en asesinatos, y que, según la versión del cura “in predicando”, proliferaban porque se había perdido el “socorrido orden moral” de su doctrina católica, la titular y la protagonista en el caso que se menciona, que en el quinto mandamiento prohibía y prohíbe exactamente lo de “matar”. Y que entonces, es decir antaño, hace un par de generaciones o no tanto,  según versión del cura sermoneando, todo se arreglaba con unos bofetones “perfectamente asumibles”, por lo visto, contextualizados en unas “borracheras” también de “rango menor”, “inofensivas y asumidas” por la mayoría,  como para que “la mujer” llegara a necesitar quejarse de su condición y situación, ¡tan sumisa, tan resignada a su condición y a su posición social, incluso en el ámbito doméstico!. . . ¡con un par de nauseabunda interpretación!

                                                            Todo en un alarde de “prêt a porter” de andar por casa que se indigestaba sin que llegara a hacer gracia, aunque no se sabe de nadie que “rechistara” ¿en caliente? y ¿en frío?

                                                            Y es que a uno ya le aburre tanta impostada prédica sobre lo humano y lo divino, que sobre lo último está muy bien según se pertenezca o no al club o secta de referencia,  pero que sobre lo segundo . . . pues ellos sabrán si tragan o no tragan. .  . y además es algo que no les compete porque, les guste o disguste, eso es de otro ámbito, social, humano, fraternal, ciudadano, cívico . . .

                                                            Y en esas andamos pues, “comulgando” con los eructos psicosociológicos que no tienen, o uno no lo percibe, contestación debida por los propios de ese ámbito, religioso y humano, ¿o no?, ¿o sí?, como para que sean ellos quienes se posicionen contra o a favor, para quede todo muy clarito, como para que cada quien vaya definiéndose contra la inatacabilidad de “estos verbos fáciles”, revelados o no, “ad lúminen”, que tanto se empeñan en iluminarnos al resto. .  .¡con el silencio de los suyos!.

                                                            Entendiendo pues y aguardando que los fieles respondan en qué sentido, con tibieza o no, a las barbaridades que se escuchan, o ¿no son tales barbaridades?, o ¿la mujer no necesitan otra consideración’. .  .de una “puñetera vez”, con “permisivas interpretaciones” de lo que son o no son unas bofetadas que parece que serán “sobreseídas” una vez más .

                                                            Pero no importa, luego ya lamentaremos el horror de lo sembrado con impune descaro, se llame fanatismo, conciencia o moral cristiana, estupidez o maldad. . .

 

                                                            Torre del Mar 7 – mayo – 2.014

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