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Historia paleña detrás de la barra

28/06/2014.

Tras la desaparición de Casa Pedro, fundada en 1928, la Casa Manuel de la Lonja se ha convertido en el merendero más antiguo del Palo. Su nombre no es casual, precisamente aquí se subastaba el pescado, aventura que comenzó en 1944, hace justo 60 años, cuando Manuel Cuenca, también conocido como Manuel el de la Lonja, decidió comprar una taberna de pescadores en primera línea de playa, y que de 1949 a 1972 funcionó también como lonja. Fuente. Diario Málaga hoy

Así lo explica José Manuel Rosa, su nieto, quien actualmente regenta el negocio junto a su mujer y su hija, la quinta generación de esta familia dedicada a la hostelería. Primero fue su bisabuelo, que en los años 20 ya dirigía una taberna en la antigua calle Quitapenas, más adelante su abuelo se decantaría por una cafetería, punto de reunión al que acudían diariamente unos 200 pescadores, negocio que en los años 70 heredaría su padre, Cristóbal Rosa, y que en 1996 pasó a sus manos, al igual que dentro de unos años lo hará a las de su hija, Pilar. De pequeño, a José Manuel Rosa le gustaba madrugar para ver cómo descargaban el pescado y lo subastaban en el negocio de su abuelo. Se levantaba temprano, casi de madrugada y, antes de nada, disfrutaba de los desayunos de su abuela: "El café con la cebada, el bollo con aceite y sal, un poco de aguardiente, churros, y un par de sardinas asadas recién cogidas. Cuando llegaba la hora del almuerzo no tenía apetito, normal", recuerda. Actualmente, si por algo se caracteriza este rincón, además de por su historia, es por el pescado fresco, con especialidades como la paella de mariscos, el fideuá, las sardinas, la berenjena con miel, o la tapa del boquerón relleno de espinacas y piñones. Salvador Marín, en cambio, se crió entre bestias. A principios de los años 50 su padre y su tío, Salvador y Manuel Marín, herradores, compraron una posada, "y a razón de herrar muchos caballos y de tener lo que hoy sería un garaje para bestias se creó una taberna anexa para los que venían de los pueblos y hacían noche aquí", explica. Así, en 1967 nació La Herradura (c/Almería, 79), hace ya 47 años. "En 1975 dejó de ser una posada para convertirse en un bloque de viviendas, aunque la cafetería se ha mantenido en el mismo sitio", comentó. De esa primera etapa, Salvador recuerda que los carros de las bestias le servían de portería para el fútbol. "También aprendíamos mucho de los veterinarios que llegaban a ver a los animales. Burros, vacas, cerdos, caballos, había de todo", añade. Cronológicamente le seguirían otros como El Tintero, El Cobertizo, El Sauce, o también La Casa de la Pasta. Joaquín Maldonado partió a los 11 años con su familia a Alemania, donde ha vivido durante más de dos décadas. A su vuelta, decidió montar su propio restaurante, precisamente en febrero de 1990, hace ya 24 años. "Dentro de dos o tres años será mi hija Josefina quien tome el relevo del negocio", añadió. La Casa de la Pasta (c/ Arquitecto Eduardo Esteve, 2) es un restaurante italiano, fruto de su experiencia en Alemania, aunque en su interior guarda un rincón propio de una taberna española, y es que durante diez años cada 23 de diciembre han organizado un concierto de flamenco. Alessandro, en cambio, llegó de Italia a principios de los años 90. Tras un primer intento fallido de abrir un bar de copas, se decantó por uno de tapas justo en la misma zona. El bar Alborán, o el bar de Sandro como lo conocen los del barrio (avenida Pío Baroja, 2), nació en 1991, hace ya 23 años. "De las siete y ocho tapas que tengo mezclo algunas italianas con otras españolas", explicó, como las berenjenas a la parmesana, la lasaña o los canelones. "Aunque realmente es una taberna española, me he adaptado al cliente", añadió. Juan Carlos Cantero, en cambio, trabaja con sus padres en el bar Zurich (avenida Pío Baroja, 12). "Mis padres compraron el local hace 17 años, aunque antes, hace unos 30, lo llevaba un señor que venía de Zurich, en Suiza, de ahí el nombre que nosotros hemos mantenido", comenta. "Hay clientes que vienen de fuera que se llevan rabo de toro congelado para comer en sus países", una de las especialidades del bar, además de los huevos rotos, añade. Mención aparte requiere el bar Bolivia 41, que después de 35 años eché el cierre hace apenas una semana. O Bodegas Quitapenas, fundada en 1880, y que llegó a la barriada de El Palo hace al menos 25 años. "Intenta mantener los platos típicos de Málaga, como el marisco, las tapas de pescao, el pulpo frito, la conchita fina, y también los vinos", explicó Gertrudis Recio, responsable del local.

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