Asociación de Vecinos de El Palo

El Copo Digital Actualidad

Opinión
L O S C U E N T O S

17/08/2014.

A mi me contaban los cuentos que recuerdo mis dos primas del pueblo de mi padre. Bajo el embozo, algo encogido, algo aterido, apenas asomando mis ojos grandes mientras escuchaba, absorto, en medio de la inmensa cama, sin perderme un gesto, una palabra, una exageración en la voz, en el misterio, repetido tantas veces que de igual modo me sobrecogía cada vez que mis primas, Mari y Aurora, sobrinas de mi padre, huérfanas de su madre, la hermana guapa que murió tan joven, Texto: ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

La Candi, que siempre estuvo en la memoria enternecida de mi padre,. . . y tal vez por eso quería tanto a sus dos hijas, la Aurora y la Mari, mayor ésta, formal y seria, de cuando tuvo que hacerse mayor de repente, madre siendo una niña, la Mari tan unida a Aurora, su hermana inseparable, la más joven, en medio crecían dos hermanos varones, más alegre e inconsciente. Ambas pues, tan unidas, ambas, tan distintas, que todas las noches que pasaba yo en el pueblo de mi padre, no olvidaban venir a contarme un cuento. . .de los de siempre.

Y yo tan feliz, imaginando cada truculenta historia, con lobos hambrientos y tramposos, madrastras siniestras, brujas incorregibles e insaciables, ogros torpones y gigantones, reyes todopoderosos, entre lelos y caprichosos . . . complicando las vidas inocentes y alocadas de los garbancitos, pulgarcitos, siete cabritillos, Caperucita, Hans y Gretel, La Cenicienta y la Bella Durmiente, . . .con un Sastrecillo Valiente que no se achantaba ante nada ni nadie, y unos animales músicos que supieron espabilar inventándose una orquesta desafinada que hizo huir a los ladrones, y una niña rubita, Ricitos de oro, que fue a asustar a su casa a una pacífica familia de osos, sin querer, y siete enanitos que fueron felices, y una rana que era un príncipe, y los tres cerditos que se escaparon del lobo por los pelos y una casa de ladrillo que construyó el más listo de los tres, . . . y un Peter Pan que no quería hacerse mayor, y un patito que era un cisne y se creyó que era un patito feo, y un soldadito valiente y enamorado, algo cojo y todo él de plomo. .

. Y yo tan feliz, sin querer dormirme escuchando a mis primas que me llevaban unos cuantos años y ya eran mocitos casaderas y no querían, de ninguna de las maneras, echarse un novio labrador pues ellas eran hijas de herrero y suponían que ocupaban una clase algo superior a la de sus convecinas. Y lograron salirse con la suya. Y la Mari se casó con un obrero de una fábrica de plásticos de la ciudad de Miranda de Ebro, a 42 kilómetros de su pueblo Fresno del Rio Tirón, y la aurora también lo hizo, por cierto que se casaron juntas, el mismo día, en la misma iglesia y lo celebraron en el mismo restaurante, con un camionero que luego fue obrero y terminó siendo bedel o conserje de la Caja de Ahorros de Vitoria.

Y es que las dos primas eran unas señoritas o así lo creían ellas, y el pueblo se les había quedado pequeño desde que apenas sabían sorberse los mocos, las hijas del herrero viudo, manso y bueno como era el tío Samuel. Entretanto, mientras buscaban pretendiente sin desmayo, con determinación y empeño, yo me aprendí todos los cuentos de siempre, los tradicionales, al menos los de entonces, los de toda la vida según se creía . . .entonces. . . dejando que me los contaran dulcemente mis primas, en el pueblo de mi padre cuando yo iba a veranear y era un niño de ciudad absorbiendo la realidad pueblerina, sorprendente, inabarcable, mágica. . .del pueblo de mi padre.

2528621 visitas. Asociación de Vecinos y Vecinas de El Palo © 2017. Info. legal
Diseño web AgeO