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Vocalía de Flamenco
CRÓNICA DEL XLVI FESTIVAL DE CANTE GRANDE DE RONDA
LA JUVENTUD SE IMPONE

28/08/2014.

Como viene ocurriendo en pasadas ediciones, el Festival de Cante Grande sostiene su magnífica organización en cuatro instituciones cuales son la Peña Flamenca de Ronda, la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento de la ciudad, la Fundación Unicaja-Ronda y la Diputación Provincial de Málaga, que dan el imprescindible soporte económico. Texto. Paco Vargas

Fotos: Mar i Luz y David Montes

Fotos: Mar i Luz y David Montes

Así las cosas, el espacio y el tiempo definen este evento que es lugar de encuentro de aficionados llegados de todas partes, por la calidad artística y  la seriedad de la organización. Desde su fundación, se viene celebrando de manera ininterrumpida en ubicaciones distintas de la Ronda más añeja, incluida su famosa plaza de toros, aunque el remodelado espacio de las Murallas del Carmenparece destinado a ser su emplazamiento definitivo.  Tanto el Presidente de la Peña Flamenca de Ronda, Paco García, como el Teniente de Alcalde, Vicente Becerra, se mostraban muy satisfechos al final del espectáculo por la calidad artística del mismo y por la masiva asistencia de público.

 
La edición que cumplía cuarenta y seis años el Festival presentaba el clásico formato, toda vez que además de los ganadores del Concurso “Aniya la Gitana”, Antonio Ortega e Inés Rubio,  el cartel se completaba con los nombres de cuatro figuras del cante. De este modo, el más antiguo de los festivales malagueños volvía a mostrarse como un espejo donde admirar el arte flamenco en su esplendor,  perfumado por la fama de José Mercé, la mejor voz del cante granadino actual, Marina Heredia, la veteranía del sabio Curro Lucena y el clasicismo joven de Rancapino Chico, que rendían  homenaje a Ronda una de las cunas gloriosas del cante clásico. Y si bien el cartel era largo a priori, la cordura de una organización impecable consiguió que el espectáculo no solo no  se hiciera pesado, sino que al final el público no se moviera de sus asientos, escuchando con respeto y un silencio en ocasiones sobrecogedor. Fueron cuatro horas de arte flamenco que siempre encontró la aprobación entusiasta del respetable tanto para los ganadores del concurso “Aniya la Gitana” como para las figuras consagradas. Este año, el decano de los festivales malagueños,  presentaba un elenco variado en cantidad y calidad pero manteniendo el equilibrio conseguido en las últimas ediciones.
 
A la hora que anunciaba el cartel, las diez de la noche, se encendían las luces que iluminaban el escenario presidido por las viejas murallas que guardan el secreto de la historia mágica de Ronda. Las Goyescas, junto a las autoridades, en primera fila mostrando su belleza rondeña. El respetable, expectante. Se hace el silencio y sube al tablado el cantaor de Mairena del Alcor, Antonio Ortega, en compañía del jerezano, afincado en Ronda,  Agustín de la Fuente. Interpreta la malagueña al estilo de Chacónque remata con la rondeña al estilo de Rafael Romero “El Gallina”y la rondeña natural propiamente dicho. Pero es en la serie por soleares cuando el joven cantaor deja ecos de cantaor hecho: su voz clara, flamenca y dolida arranca los primeros olés y certifican su escuela mairenera. Fue su mejor cante. Las alegrías las interpreta de acuerdo con los cánones. Los fandangos finales, a pie de escenario, provocan el agradecimiento del respetable y corroboran el acierto del jurado cuando le concedió el primer premio de cante del Concurso “Aniya la Gitana”.
 
Consciente de la importancia del Festival de Cante Grande, la utrerana Inés Rubiollegó acompañada por un cuadro flamenco de lujo: Juan José Amador, Enrique “El Extremeño”, David “El Galli”, Miguel Ángel Herediay Antonio Santiagofueron la mejor banda sonora para el baile racial de la ganadora del Concurso “Aniya la Gitana”. Su primer baile fue por tarantos, rematado como es costumbre por tangos. Su baile es más pasión que técnica, más espectacular que elegante, más sensual que distante, más cálido que frío. Su entrega es total. Se empeñó en triunfar y lo consiguió cuando, tras la magnífica transición por abandolaos a cargo de las voces flamencas que la acompañaban, pisó  de nuevo las tablas para bailar por soleá con un final electrizante por bulerías.
 
Dos generaciones en Ronda. Fue la sorpresa de la noche, pues Paco Cepero, el afamado guitarrista y compositor jerezano, no estaba anunciado en la programación del Festival. Pero, según me explicó, estaba allí apadrinando al hijo de un amigo, del que fue guitarrista mucho tiempo. Así, al cabo de los años, se repetía la historia: Rancapino Chico–hijo de Alonso Núñez “Rancapino”- salió acompañado por  el veterano tocaor, que sigue fiel a su estilo inconfundible y con más fuerza que nunca. Parecía que íbamos a asistir a un concierto del jerezano, pero no: sin dejar de reclamar su sitio, dejó cantar al joven chiclanero aunque es verdad que sin soltar la batuta nunca. De momento, creo que es bueno; aunque en el futuro sería conveniente evitar encasillamientos. La personalidad de Cepero es tan fuerte que absorbe lo que hay a su alrededor.
 
Con todo, el hijo de Rancapino tuvo una actuación brillante y exitosa, pues si en las soleares alcalareñas dejó a las claras su concepto clásico del cante, en la malagueña al estilo de El Mellizo, vía Aurelio Sellés, aprendida de su padre, demostró gusto y cantó despacio, provocando el delirio general. En los tangos de Cepero, pues suya es la composición, estuvo en artista arropado por las palmas de Luís de Pijote y Manuel Salado. Las bulerías fueron de estética claramente ceperiana con incursiones en Caracol. Y en los fandangos finales nos hizo llorar recordando los ecos de Manuel Ortega Juárez, espejo donde se mira y aprende. Admiración que comparte con su progenitor. El público puesto en pie lo confirmaba como el triunfador de la noche.
 
El veterano Curro Lucenaes muy querido en Ronda, ciudad de la que esHijo Adoptivo. A pesar de los años, sigue en activo cantando allí donde lo llaman, grabando discos –el último, “Alba y Lucía”, dedicado a sus nietas- y dando recitales, entre ellos, el que nos ofreció, en compañía de su fiel escudero Ángel Mata, en el festival rondeño después de algunos años sin pisar su escenario. La rondeña de matices personales dio paso a una serie por soleares apolás, imprimidas en la escuela de Celestino Cobos “Cobitos”, que Curro sigue fielmente con honradez y conocimiento. Su mejor cante, sin duda. La caña, sin embargo, resultó menos atractiva que en otras ocasiones que se la hemos escuchado, a pesar de que el cantaor de Lucena conoce su interpretación con rigurosidad y jondura. Y como remate a su actuación dejó en el aire unos fandangos “a mi manera” que arrancaron el cariño del respetable.

Salió José Mercéacompañado del guitarrista de Jerez, Antonio Higuero, y de las palmas de Mercedes Garcíay Manuel Salado. Su presencia levanta pasiones y su público fiel se lo perdona todo. El cariño por Ronda es recíproco. Y así todo es más fácil. Cantó por derecho, pero con las fuerzas mermadas, por malagueñas al estilo de El Mellizo, soleares de Alcalá y Triana, dos estilos por seguiriyas que recordaron sus orígenes, unas bulerías, que siempre sonaron a Jerez, y los fandangos finales para reivindicar que, aunque la gente lo critique, él es águila imperial y mientras le quede una pluma no dejará de cantar. Y eso fue todo.
 
También con la voz cansada por tanto festival y tanto ajetreo, Marina Heredia, la mejor de las cantaoras granadinas, dio una lección de profesionalidad y honradez artística. Con la guitarra jerezana de José Quevedo “Bolita”y las palmas y coros de la granadina Jara Herediay la gaditana Anabel Rivera, arrancó su recital con la vidalita preciosa pero dando muestras de que su voz no era la del agua clara de otras ocasiones. Las malagueñas al estilo de Chacóny Gayarritono encontraron la brillantez en los tonos bajos, pero los fandangos del Albaicín, cantados a compás y muy ensayados, salvaron la escena. El ritmo fue la línea estética elegida a la hora de interpretar el polo y la caña, que los cantó con solvencia y conocimiento. Sin embargo, la emoción primera llegaría con  su particular homenaje a Adela “La Chaqueta”reinterpretando aquellos cuplés por bulerías que le dieron fama y que hoy están casi olvidados igual que su autora. El segundo momentito de gloria llegó con los tangos, esencialmente granadinos. Fue, quizá, el momento más emocionante de la noche cuando descalza se retiraba cantando a Morente, llorando el eco más sacromontano. Como una cantaora grande. Como una artista esplendente.
 
FICHA DEL ESPECTÁCULO
Lugar, fecha y hora: Murallas del Carmen, 23 de agosto, 22:00 horas. Aforo: Lleno. Cante: Antonio Ortega (Ganador del concurso “Aniya la de Ronda”), José Mercé, Marina Heredia, Curro Lucena, Rancapino Chico, Juan José Amador, Enrique “El Extremeño”, David “El Galli”, Miguel Ángel Heredia. Baile: Inés Rubio (Ganadora del concurso “Aniya la de Ronda”). Guitarristas de acompañamiento: Agustín de la Fuente, Antonio Santiago, Paco Cepero, Ángel Mata, Antonio Higuero, José Quevedo “Bolita”. Palmas: Luís de Pijote, Manuel Salado, Mercedes García. Patrocina: Ayuntamiento de Ronda, Fundación Unicaja Ronda, Diputación de Málaga. Colabora: Peña Flamenca de Ronda “Tobalo y Fernanda y Bernarda”. 

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