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Opinión
L O S N A D I E
Para Diego Genaro Mesa y sus 43 compañeros desaparecidos.

19/10/2014.

«Diego es todo ideales. Diego es imberbe, de escasa estatura y es estudiante de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. A sus 23 años sabe bien lo que es la pobreza. Hijo de un campesino ha trabajado desde los 11 años y eran siete hermanos. De todos ellos, descollaba él como el más avispado. En casa no entraban más de 100 euros al mes. Por eso decidió dejar atrás los tomates, los fríjoles para estudiar y convertirse en maestro. Y además, si la oportunidad lo permitía, hacer la revolución. Ese momento parece que ha llegado. Con la matanza de Iguala y la desaparición de 43 de sus compañeros de escuela, la campana de la sublevación ha sonado para él y muchos otros». Jan Martínez Ahrens.

Los nadie no valen nada y a nadie le importa mucho qué es y será de aquellos.

En los limbos malignos de la invisibilidad consentida, tras los muros, en los guetos, a merced de la injusticia social, al margen de cualquier futuro medio digno, los nadie víctimas de su maldito destino.

Allí y aquí, muy cerca de cada uno de nosotros, en el confín de nuestro mundo culpable, en el monte Gurugú, en las aldeas de Liberia o Sierra Leona, donde sus habitantes mueren a puñados del Ébola «solo para negros y pobres»; en los infiernos de Siria, de Gaza, de Irak, bombardeados, aniquilados, masacrados en virtud del odio cerval, inhumano, religioso, del poder sobre el poder, alimentado el odio xenófobo, racista, ideológico, de los unos contra los otros, hasta acabar con los nadie. . .en los avernos de la desigualdad, donde el fanatismo, la intransigencia y la intolerancia campan por sus faltas de respeto inadmisibles.

Como para que los nadie rebullan al pie de nuestras casas, en los barrios de las afueras, en el desamparo del abandono más absoluto por haber sido señalados, por anticipado, como culpables irredentos. Tanto como para que la indignación y la rabia nos obligue a no callarnos, a no rendirnos. . .aunque las batallas se den por perdidas, porque corremos el peligro de acostumbrarnos a los nadie desaparecidos en el paisaje de a diario, como si de un suceso más se tratara, indoloro, inane, inofensivo, al fin, . . .porque, a veces, los nadie nos pillan fuera del alcance que pueda salpicarnos, a pesar de todo, aunque ya hayamos caído en la celada tendida por los poderosos. . .

cuando ya han logrado que, después de todo, nosotros no somos . . .nadie, tampoco y también, cuando hace demasiado tiempo que dejamos de ser. . .alguie, algo,. . . en la devastación que avanza y avanza, mientras vamos creyéndonos que aún nos podremos mantener. . .a flote, sin decir ni pío, acobardados, acomodados a nuestro silencio. . . culpable y cómplice . . . con nuestros amos, referentes inmorales, dueños y explotadores de la iniquidad elevada a la normalidad» consentida.

Mientras se toca a rebato contra quienes pretenden salirse del sistema, por si corre peligro «la casta» dominante, con millones de nadie desvanecidos en la injusticia insufrible, aquí y allá, en la desigualdad más insoportable, más fragante.

Torre del Mar octubre – 2.014

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