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Opinión
L O S C O R S A R I O S D E T I E R R A

09/12/2014.

«Setenta y dos detenidos, «busquimanos», en Chiclana por ir a buscar fardos de marihuana que cayeron al mar de una lancha de narcotraficantes». texto: ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

Relataban los viejos del lugar de cuando en los tiempos de sus padres actuaban a lo largo de las arenosas, largas y anchas playas de la costa atlántica española, al sur de la Península, por los pagos de los “pícaros de Conil” según cuentan Cervantes en una de sus novelas ejemplares, los “corsarios de tierra”, los filibusteros de la costa que utilizando un burro cojo al que se montaba en su grupa un farol encendido de titubeante llama haría de señuelo, en las noches de bruma y tormenta, para atraer los atribulados bergantines, goletas y demás embarcaciones que buscando la referencia del faro de Trafalgar, apagado al efecto, irían sorteando bajíos y corrientes camino de la acogedora bahía de Cádiz.

                                               De tal modo que el farol aupado sobre el lomo del burro cojo, desde la línea del mar playa adentro, iría atrayendo a su referencia falsa hasta lograr que embarrancara la nave perdida por ese astuto ardid, para ser inmediatamente asaltados, marinos, tripulantes y carga, por los corsarios de tierra, paisanos del lugar, que se apoderarían del botín varado sobre las olas que rompiesen sobre los mortíferos arenales.

                                               Cuando yo vivía en Conil, recuerdo que, preferentemente en la estación invernal, los pescadores jubilados o desempleados sin presente ni futuro dedicaban sus esfuerzos en plantar los espineles en las bajamares, con la altura del agua hasta las caderas, con dos puntales en los extremos en una longitud de unos 100 metros, a lo largo de los cuales de un grueso sedal salían del orden de unos veinticinco o más anzuelos , bien cebados, que permanecerían bajo las heladas y alborotadas aguas lo que durase un ciclo entero de marea, flujo y reflujo, unas doce horas, para regresar a comprobar qué podría haber picado, cuántos róbalos, doradas, bailas, sargos,. . . y que luego pudiesen ser rifados por las calles o aportados al condumio familiar si no ofreciesen entidad para ser deseados por los aficionados a la suerte, para colaborar en la subsistencia de los hombres y mujeres de la tierra gaditana, de la tierra de Santa María, en mala o peor desventura. . .

                                               Y también recuerdo otras maneras ocurrentes y recurrentes para sacarle algún provecho a la vecina mar que bañaba tales parajes. Recuerdo cómo algunos pescadores retirados, jubilados, desempleados que fijaban unos pinchos hacia debajo de sus suelas, como si se tratara de clavos afilados hacia la arena que pisaban y hollaban, con tiento y conocimiento, por tratar de descubrir y atrapar algún lenguado semienterrado en la arena asomada bajo las lenguas de agua extendida en su declive sobre el rebalaje de las playas.

                                               Y ahora nos habla el diario de la última redada de los “busquimanos”, la adaptación de los corsarios de antaño, atentos a los fardos de marihuana que pudiesen aparecer  sobre la superficie marina, para intentar atraparlos y ganarse unos euros, a razón de unos mil euros el kilo de la hierba eufórica, como también aprendieron de sus padres y abuelos, cuando en los meses de las faenas en las almadrabas los lugareños recorrían la costa, avisados,  por ver si la suerte pudiese sonreírles y, ojalá, topasen con algún gran atún herido mortalmente de la refriega en su captura, habiendo escapado del copo, o mutilado de mortales mordidas de las orcas asesinas que acompañaban a los confiados bancos de túnidos, atentas a su instinto cazador.

                                               Y ahora han caído en los calabozos los nuevos corsarios de tierra que han recaído en la necesidad de sobrevivir. . . echándose a la mar embravecida por el fardo . . . que les alivie la navidad inminente, por ejemplo.

 

 

                                               “Los políticos hacen política para ganar elecciones y no convocan elecciones para hacer política.

                                               Entretanto el gobierno de Rajoy, ante las próximas convocatorias electorales, propone un subsidio provisional de 399 euros que aleguen no haber recibido ninguna percepción económica en al menos un año. . .

 

                                               Torre del Mar  diciembre – 2.014

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