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MUERE EL PROPIETARIO DEL PIMPI FLORIDA A LOS 62 AÑOS

10/12/2014.

Última entrevista del alma máter del Pimpi Florida: «En estos 30 metros se produce un milagro». entrevista publicada el 12/6/2011 Jesús López, icono de las Cuatro Esquinas de El Palo (Málaga, 1952) De su padre heredó las riendas del bar y una afición entusiasta por el cine y la música Hace tres años, su corazón se paró casi dos minutos y cambió su vida después de 36 años detrás de la barra En su álbum de cosas importantes está la gente. «Saca lo mejor de mí» Fuente. Diario Sur.

Jesús López.  / Facebook

Jesús López. / Facebook

Su padre, Gregorio López, abrió la marisquería hace 60 años. Inicialmente, en el rótulo figuraba el nombre de Florida. Para la gente del barrio era el Pimpi, por la fama de sus gambas al pimpi (versión paleña de pilpil). Y nada mejor que unir las designaciones del propietario y de los clientes para inmortalizar el nombre de un espacio único en el que el marisco y el buen vino son excusa para derrochar alegría y diversión al ritmo de una banda sonora única y ecléctica. Antonia, su madre, y Rosa María, su hermana, reinan en la cocina. En la barra, él ha sido el emperador de un espacio en el que los clientes hacen cola para tapear y en el que la estrechez no escatima espacio a los desmelenes sublimes. Desde las paredes, collages con fotos de actrices míticas, reinas de la copla y muchos amigos presiden este templo del buen rollo con fama en lugares remotos.

 

 Vaya, casi cuatro décadas detrás de una barra y usted quería ser publicista.

Me encantaba la publicidad. ¿Recuerda la película "Pepi, Luci y Bom", de Almodóvar? Esa Carmen Maura y las grandes utilidades de las Bragas Ponte. Esas cosas me encantan y me hacen mucha gracia. La película es genial. ¡Mira que me reí! Me encanta el mundo de la publicidad. Estudié tres años. Me acuerdo que decían: «Con la palabra "stanley" dibujen el envase de un perfume». Éramos cien en la clase y tu dibujo tenía que ser diferente al de los 99 restantes. Era un mundo de mucha competencia, pero bellísimo, el dibujo y la fotografía.

Y murió su padre.

Tenía 22 años cuando él muere. Murió de repente, era muy fuerte. La gente venía a decirme en mi cara: «Mira Jesús, tú para esto no vales; tu padre era un león pero tú no sirves». Mi padre tenía una gran personalidad. Yo era más dulce con el público. Mi lema era, mucha, mucha educación, tratar al público con mucha educación. La pelea, descartada al máximo. Y ya es difícil, 36 años al frente del negocio y ni una pelea.

¿Y cómo se convierten 30 metros cuadrados en un espacio infinito para la alegría y la diversión?

Con gente muy especial. Ese público absolutamente maravilloso que viene todas las noches. Ahora está de moda para la gente joven y los universitarios. Un nivel muy alto porque es gente muy civilizada, no hay peleas, no hay broncas, no hay jaleo. En estos 30 metros se produce un milagro porque el público es superior, muy especial. Tenemos mucha suerte con el público.

Y a parte de buen marisco y buen vino, ¿qué le da a la gente?

Muchísimo cariño. Hay una relación fuerte entre el público y nosotros. De hecho, he tenido grandes amigos y amigas en este bar. Es uno de los regalos que me ha dado, conocer a gente muy interesante. Un director de orquesta, un periodista, un músico, un portero o un barrendero. Hablar con ellos y llegar a ellos es lo que más me gusta. Es lo que damos, amistad auténtica, cariño. Y es recíproco. Ellos te lo devuelven.

 

 

He buscado El Pimpi en Internet y llena páginas y páginas.

Es un mundo nuevo. Me asombro leyendo cosas tan bonitas de todas partes de España. Es devoción. No hace mucho, una chica periodista, Olga, abrió un club de fans en Facebook y al poco tiempo pasaba de las mil personas. Es increíble como se mueve la gente. A veces da miedo la potencia y la difusión. Y ahí estamos nosotros, metidísimos. ¡Mira que modernos estamos!

La gente de ciudades remotas comenta momentos inolvidables en su bar. Y suben vídeos.

Y muchos cuentan las botellas que se bebieron y que salieron de aquí a gatas. Lejos de avergonzarse, porque no hay por qué avergonzarse por pasárselo bien. Y aquí al clientela no molesta a nadie y lo pasa muy bien. Después llaman a su taxi y se marchan todos pacíficamente.

Parece que andamos equivocados. Dedicamos demasiado tiempo al trabajo y a los problemas y poco a los amigos y a la diversión.

No nos damos cuenta. Pero yo, que ya tengo una cierta edad y un infarto a mi espalda, veo que hay que frenar un poquito y dedicarnos pequeños homenajes a nosotros mismos. Cuando somos jóvenes, trabajamos como locos. Pero cuando ha pasado el tiempo le das mucha importancia a ese poquito de tiempo libre para gastarlo con la gente que quieres, con los amigos, con tu hijos, con tu familia. Es importantísimo. Todo es más bonito con la edad. Te aplaca. Con 20 años estás loco, loco de alegría, de júbilo en la mente. Con 30, 40 ó 50, ya es perfecto. Con 80 es ideal.

¿Con 80?

Sí, porque ya has vivido. Y todo lo que llega a partir de los 80 son auténticos regalos, cada vez lo aprecias más. Mira la duquesa de Alba, enamorada hasta los huesos. ¡Fantástico! Como es inmensamente rica, puede permitírselo, y muy bien que hace. Los hijos si que son malos, que no le permiten a esta señora que se case con la de relaciones que tienen ellos constantemente. El corazón no tiene edad.

Entre tantos momentos sublimes, ¿es posible quedarse con alguno?

A veces, la visita de un cliente hace ya que la noche sea maravillosa e inolvidable. Mi madre siempre recuerda como un día especial, y mira que lleva aquí 60 años, la noche que Mari Fe de Triana vino por primera vez. Me acuerdo que fue un jueves, ella me dijo que iba a venir tempranito, que no hubiera mucha gente. Y nada más llegar, la gente estalló en una gran ovación. En ese momento mi madre lo estaba viendo y se emocionó. Para mí los artistas han sido muy importantes. Imperio Argentina, Pepe Marchena, Jesús Quintero, Marisol, una mujer maravillosa. Lolita, una mujer con mucha personalidad, muy guapa. Y sobre todo la gente que viene diariamente.

Ha recordado su infarto. ¿Todo en la vida tiene su cara y su cruz?

Sí, también. El infarto me cogió sin esperarlo. Trabajaba corriendo, casi 24 horas al día. Era una locura. De repente, me dio el infarto. Yo creía que ahí se había acabado todo. Pero no. Ahora ya no trabajo en el bar y vivo tan feliz y tan tranquilo. Eso me ha dado mucho relax, mucha tranquilidad. Los médicos me han enseñado a eso, a echar el freno Madaleno, que no lo cuentas de nuevo. Aprecias más las cosas.

¿Qué pensó cuando se vio en la UCI?

El infarto me dio en el bar y no me acuerdo absolutamente de nada, ni dolor ni nada. Tuve le corazón parado casi dos minutos. Me despierto casi treinta días después en la UCI. Para mí que me había raptado una secta para hacerme pruebas como un conejillo de indias.

Una voz.

De niño, mi padre nos llevaba muchísimo al teatro Cervantes. Con siete meses me llevaron a ver a Juanita Reina. Eso me lo cuentan, yo no me acuerdo, claro. En el Cervantes escucho a Pepe Marchena, a Manolo Caracol, a Enrique Montoya, Juana Reina, Marifé de Triana, Lola Flores. Todos en directo y sin micrófonos. Era impresionante. Hasta el punto que cuando yo iba al teatro decía: esta mujer es la que pone mi padre y canta en el bar. A mí llegó a cautivarme la voz de Juana Reina. Pero muchos años después escuché a Caballé, y a otro nivel, era alucinante. Y Edith Piaf o Chavela Vargas. En ópera, Pavarotti, Carreras, Kraus... Son muchas voces. ¡Hasta nuestra Karina!

Una película.

Tengo tres recuerdos espectaculares. Con ocho años, yo estaba acostumbrado a ver cine de acción. Y fui a ver una película mexicana que toca el tema de la muerte, "Macario". Salí impresionadísimo ante aquel drama tan tremendo. Me dejó marcado. Es la primera vez que yo comprendo que el cine no es solamente aventura, alfombras que vuelan, romanos, que es mucho más. Puede llegar a ser una denuncia alucinante. Con 11 años vi "Esplendor en la hierba". Me quedo abombado de lo guapa que puede ser una mujer como Natalie Wood. Me enamoro de ella y me cambia el chip del cine otra vez. Con 18, "Gritos y susurros", el non plus ultra para mí, de Ingmar Bergman. Luego he visto todas las películas del mundo. Me encanta todo, no tengo escrúpulos.

Y una ópera.

"Salomé", de Strauss, me vuelve loco. Ahí voy directo. Además, la versión de Caballé, que es modélica, nadie la alcanza.

¿Sigue obsequiando a sus clientes con licor del amor?

Era un licor azul que parecía líquido de frenos. Repetían, repetían y repetían. Pero el representante se escapó con una carnicera fondona y dejó a la mujer y a los seis hijos. Cosas que pasan. El amor, a cierta edad, es que es terrible.

¿Cómo lo ve todo ahora al otro lado de la barra?

La vida dentro de la barra te mata, te da un infarto, pero es apasionante. Fuera, me siento como un actor que recuerda sus películas pero ya no trabaja en el cine

Amargo adiós en el Pimpi Florida

Las canciones del mítico local de El Palo ya no sonarán igual tras la marcha de Jesús López, que estuvo casi 40 años al frente de este irrepetible templo del marisco, el vino y la copla.

El Pimpi Florida se ha quedado huérfano. El representante por definición de esta mítica taberna de El Palo se marchó la madrugada del martes sin previo aviso. El corazón de Jesús López dijo basta a sus 62 años y la noche se truncó.

«Sentía pasión por el bar. Era un crack». Esas son las primeras palabras con las que Pablo López define a su padre. Un hombre que tomó el timón del que se ha convertido en uno de los referentes de la hostelería malagueña desde hace 38 años. Su pasión por la copla se convirtió en un elemento más dentro del estrecho establecimiento, un lugar donde el marisco y el vino eran tan importantes como las canciones.

El padre de Jesús, Gregorio –abuelo de Pablo–, abrió este modesto establecimiento hace más de seis décadas en las Cuatro Esquinas de El Palo y con el paso del tiempo se convirtió en un lugar de referencia de la ciudad. «Los problemas se quedaban fuera, como en el teatro», detallaba ayer con la voz quebrada Pablo, el mediano de sus tres hijos.

Cada día en El Pimpi Florida era una función: una jornada en la que dejar atrás los problemas y sacar la mejor de las sonrisas para que la fiesta continuara entre la siempre fiel y devota clientela. Su aspecto de bonachón delata lo fácil que era conectar con Jesús. El Palo ha perdido a uno de los grandes embajadores de las tradiciones de la zona y Málaga se queda sin una de sus más queridas figuras. Le gustaba la música y, cuando no estaba en su segunda casa, el bar, aprovechaba para escuchar ópera o continuar con la copla. También dejaba que le atrapara un buen libro, pero, sobre todo, era un amante empedernido del cine. No importaba el género. Con él las conversaciones sobre el séptimo arte se hacían cortas gracias a su bagaje.

Lolita Flores, Jesús Quintero, Garbajosa... El Pimpi Florida fue el punto de encuentro de multitud de caras conocidas y de noches épicas. Pese a todos los ilustres que llegó a conocer, fue su encuentro con Marifé de Triana el que más ilusión le hizo a Jesús.

No era la primera vez que su corazón le jugaba una mala pasada. Hace seis años sufrió un infarto en plena faena. Tras un mes en la UCI pudo regresar a casa. La vida le daba una segunda oportunidad y lo que sucedió de nuevo entorno a las cuatro de la madrugada del martes pilló de imprevisto a todos. Hacía solo cinco días que había pasado una revisión médica y todo había salido bien, salvo que le habían detectado algo de líquido en el pulmón. Nada que no se curase con unas pastillas que le habían prescrito. «Estaba algo resfriado, pero nada más», lamenta su hijo.

El entierro de Jesús López es hoy a las 12.00 horas en el cementerio de El Palo. El Pimpi Florida, que acababa de abrir sus puertas tras un mes de vacaciones, estará cerrado unos días. La familia aún no sabe cuántos con exactitud mantendrán el cierre echado. La pérdida de Jesús es un golpe para todos.

Pablo, de 31 años, se queda al mando del bar. Conoce el negocio a la perfección, lleva desde los 16 entre la barra y la cocina. «Eso por no haber estudiado», bromea mientras recuerda las palabras de su padre. Confiesa que a Jesús le «encantaba» su trabajo. No concebía la vida de otra forma y la respuesta es clara y rotunda: «Yo voy a continuar». Todavía está confuso, pero sabe que el negocio debe seguir adelante. Las coplas regresarán, aunque sonarán de una manera distinta, y el gentío volverá a colmar el pequeño Pimpi Florida. La historia que Jesús comenzó hace tantos años no termina con su marcha. Nadie le olvidará. Y que continúe la fiesta. Es lo que él querría.

Texto.melanie soler

El programa de TVE 'Comando actualidad' dedicó un programa a este mítico bar malagueño:

 

Fuente. diario La Opinión de Málaga

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