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MATIAS RODRIGUEZ MELLADO, RECUERDO DE UN HOMBRE DE EL PALO

20/09/2007.

De Matías Rodríguez Mellado, nos llega, un airecillo de leyenda que se escapa del rebalaje y suscita un murmullo evocador por t oda esta orilla malacitana, donde dejó huellas que el mar no ha podido borrar, y aun mora en el recuerdo de aquellos que compartieron su tiempo, su humanidad e integridad.

  
MATIAS RODRIGUEZ MELLADO
RECUERDO DE UN HOMBRE DE EL PALO
 
De Matías Rodríguez Mellado, nos llega, un airecillo de leyenda que se escapa del rebalaje y suscita un murmullo evocador por t oda esta orilla malacitana, donde dejó huellas que el mar no ha podido borrar, y aun mora en el recuerdo de aquellos que compartieron su tiempo, su humanidad e integridad.
En el seno de una familia de jabegotes, nació el 11 de Febrero de 1884, tercero de los seis hijos (Antonio, María, Matías, José, Juan Perico y Manuel) del matrimonio Matías Rodríguez y Antonia Mellado. Su vida amaneció cuando el Palo era tan sólo un puñado de casas cuyas familias (Román, “El caracola”, Juan Perico, Paco Sartenes, Frasquita “La Chanchaní”, Ana “La Barcelona”, etc.) emparentadas entre sí tenia, no solo la misma sangre, sino el mismo pulso: la mar
Sus comienzos fueron como la de cualquier niño de aquel entonces, el colegio y la playa, volcando en la arena la ingenuidad de sus juegos y afanes transcurrieron aquellos primeros años curtiéndose con el salitre de la orilla. Sintiendo la atracción poderosa del mar. Del mar que llevaba dentro, impulsándolo, sometiéndolo serenamente. Y descubriendo amaneceres mientras ayudaba a su padre en la faenas de la jabega. Faenas que realiza cada vez con más frecuencia hasta que llega el día en que lo considera apto y con edad suficiente para dedicarse por entero a la mar. Ávido de saber, con un latente anhelo de superación, pasa largas horas de la noche, ante la luz vacilante de una vela, leyendo, para adquirir los conocimientos que van afianzando y configurando su personalidad. Su mente sagaz se nutre de todo, busca hábilmente en los libros, en la meditación, y en la sabia enseñanza de la naturaleza, la filología y el saber que enriquece ese inconfundible don que posee. Tal vez por eso, le adjudican después el apodo de “El Fino”.
En el transcurso del servicio militar, que hizo en la marina-en Melilla-mereció una distinción especial: le concedieron una medalla por salvar la vida de un compañero, a riesgo de la suya. El hecho ocurrió realizando unas maniobras. El mar se increpaba. El oleaje iba tomando cada vez más intensidad cuando un marinero cayó al agua y quedo atrapado por unas betas y redes que lo inmovilizaban por completo, Matías, sin vacilar, se lanzó al agua y buceando fue cortando las betas y redes hasta lograr que el compañero quedara libre antes de perecer ahogado.
Este no fue el único salvamento que realizo en su vida, no sólo evitando que muriesen en la mar, sino que en más de una ocasión, impidió que injustamente le fuese arrebatada la vida a personas que, por su ideología política eran para el populacho exaltado, cebo donde desatar su ira. La libertad, la igualdad y fraternidad, fue el lema y guía fundamental de su conducta.
Al licenciarse abandonó la Marina, aunque sus superiores estimaban que debía proseguir y emprender estudios superiores.
Contrae matrimonio con una paleña de exótica belleza-pelirroja de ojos verdes -, Antonia Andréu. Y de la calidad armonía de esta unión nacen seis hijos: cuatro hembras y dos varones. A los doce años de vida conyugal el destino le asesta a Matías un duro golpe. Fallece su esposa y le queda solo para mitigar su dolor, el refugio de sus hijos aun pequeños. Contrae nuevo matrimonio con Victoria Toledo Cervantes, mujer seria, sencilla, hacendosa, que siente ferviente adoración por él y que se entrega sin desanimo al cuidado de los pequeños. De esta unión nacen cuatro hijas. En ambos matrimonios su conducta familiar fue estable, armoniosa, teniendo en el sus hijos, al padre, al amigo, al maestro, cobijándolos comprensivamente y tratando de educarles el estricto sentido de la verdad.
    Su transcurrir está siempre ligado a la orilla como Armador de Artes de Pesca. Nombrado en el año 1929 Delegado de la Mutualidad de Pescadores, por su abnegada labor, este cargo no sólo lo liga a la Comandancia de Marina de Málaga, sino que le obliga a viajar y frecuentar a los altos cargos de Ministerio.desempeño el cargo con sabiduría y justicia, evitando desacuerdos, ofreciendo su apoyo, defendiendo los intereses de los jabegotes. Pero también, no permitiendo y actuando con rigor cuando se pescaba el chanquete y la sardina fuera de su tiempo y no respetaban la vedad establecida y arrastraban hacia la orilla, la masa que en su día seria el sustento de muchas familias
   Muchas de las voces que podrían hablarlo ya se perdieron. No hace mucho en el Bajondillo, Torremolinos, en una reunión de pescadores que discutían sobre los problemas actuales de la pesca en nuestra provincia, entre el acaloramiento de la voces, los desacuerdo,etc,.se elevó una voz temblorosa, acabada , que exclamó: “¡ Matías, de donde estés por que no vienes a solucionarnos esto “. La voz había salido de un anciano que según dicen se halla perturbado por su largo encierro en la cárcel, hace algunos años. Uno de los asistentes quiso saber quién era Matías, y un hombre que se le conoce en el Bajondillo por el apodo de “El guerrilla”, le contestó: “yo no lo conocí, pero he oído hablar tanto de ese hombre. Fue un padre para todos, a el acudían para solucionar los problemas relacionado con la pesca en la Comandancia de Marina, y también para resolver los problemas particulares de cada uno, nunca negó su desinteresada ayuda a nadie”.
   Otros lo evocaron cuando se quiso resaltar a un paleño con la gravedad de un ancla y la serenidad e ímpetu del mar, tal le ocurrió a D.Antonio Gutiérrez Mata en una cena homenaje que le ofreció la peña “El Palustre”, cuando quiso honrar el flujo y reflujo que había dado esta orilla.
    Matías Rodríguez Mellado murió, en la cárcel de Málaga el 5 de septiembre de 1.937
    El 22 de Junio de 1986, la Junta Municipal de Distrito 2, a propuesta de la Asociación de vecinos y vecinas de el Palo, dedica a MATIAS RODRIGUEZ una plaza junto a la de otro personaje popular: la de “El Niño de las Moras”.     
Fuente: " Matías Rodríguez, recuerdos de un hombre de El Palo" Pura Barranco
Nota de la Asociación de Vecinas y Vecinos de El Palo
Carta
Con fecha 1 de julio de 1986, recibimos de parte de D. Rafael Rodríguez Andreu, hijo ya fallecido de D. Matías Rodríguez Mellado, una carta de agradecimiento por el trabajo e interés de la A.VV. para llevar a feliz término la obtención en El Palo de una plaza con el nombre de su padre.

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