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Vocalía de Flamenco
Jerez, la tierra de las mil danzas
Cuarenta espectáculos de flamenco y baile español transforman la ciudad gad

23/02/2015.

El estreno de Ella,de la bailaora Mercedes Ruiz, una obra de tono introspectivo que pareció colmar las expectativas del público que llenó el Teatro Villamarta, inauguró la edición 19ª del Festival de Jerez, el pasado viernes. La sala, epicentro del ciclo jerezano, acogió también el repetido ritual de reencuentros que, con una copa de vino de la tierra en la mano, protagonizan los muchos aficionados que cada año acuden fielmente a esta cita, que se ha convertido en referente mundial del baile flamenco y la danza española. Texto. Fermín Lobatón

La bailaora Mercedes Ruiz, durante su actuación en »Ella», el espectáculo que abrió el Festival de Jerez. / PACO LOBATO (EFE

La bailaora Mercedes Ruiz, durante su actuación en »Ella», el espectáculo que abrió el Festival de Jerez. / PACO LOBATO (EFE

Atraídos por este arte, la ciudad sufre la pacífica y colorista invasión de varios miles de aficionados venidos de más de treinta países que, durante dos semanas largas, transforman la ciudad ocupando sus calles, hoteles, bares y restaurantes. Es la vertiente no artística del festival, la de lugar de encuentro y sitio al que, una vez que se ha ido, se vuelve.

Por delante quedan dos semanas intensas con casi cuarenta espectáculos que se reparten en cuatro escenarios: el citado teatro, espacio para los grandes espectáculos y compañías, el Palacio de Villavicencio, donde se celebran recitales de cante al atardecer, y las salas Paúl y Compañía, que en horarios que preceden o suceden al del Villamarta, ofrecen una interesante variedad de ciclos donde se alternan las propuestas en formato reducido junto a las de los jóvenes talentos.

Ella, de la bailaora Mercedes Ruiz, de tono introspectivo, inauguró el festival. Paco de Lucía será homenajeado con una exposición y por seis guitarristas

El festival siempre ha sido plataforma para ellos, y estar en el programa, no importa el lugar, siempre es algo muy valorado. También esas salas son el sitio destinado para la guitarra, la experimentación o las presentaciones de discos, que han cobrado ya formas de espectáculo, como la de la cantaora Rocío Márquez y la del gaditano David Palomar. Entre los espectáculos de baile destacan los que ofrecen valores aún jóvenes, pero muy consolidados, como Eduardo Guerrero, Rosario Toledo, Lisa Palicio, Ana Salazar, Patricia Guerrero, Marcos Flores u Olga Pericet, guiados estos por el poeta José María Velázquez-Gaztelu.

Todos ellos han pasado o pasarán un día por las tablas del Teatro Villamarta, una suerte de reválida, donde este año presenta sus nuevas o más recientes creaciones lo más granado del baile y la danza de este país. Su programación intenta siempre abarcar todas las vertientes: del baile más étnico, que simboliza este año Manuela Carrasco, a la experimentación, representada, cómo no, por Israel Galván, pasando por escuelas de baile, como la sevillana que traslada la hermana de este, Pastora.

No faltarán los estrenos, como el que inauguró la cita y el que la clausurará, el espectáculo Soníos Negros, con el que la bailaora María del Mar Moreno se encuentra con la dramaturgia del grupo de teatro La Zaranda. También se tiene por estreno, y lo es en Andalucía, lo nuevo de la sevillana María Pagés, Yo, Carmen, una de las funciones que mayor expectación ha generado. No se puede dejar de mencionar la presencia de compañías que traen coreografías corales, como la Compañía de Antonio Gades, representación de la danza clásica española, y el Ballet Flamenco de Andalucía, con Imágenes, la obra premiada como mejor espectáculo de la última Bienal sevillana.

Entre tanto baile, la edición de este año cuenta con un espacio especial dedicado a la guitarra. A un año de la desaparición de Paco de Lucía, cuyo fallecimiento marcó el desarrollo del pasado festival, seis guitarristas jerezanos de primer orden, capitaneados por Gerardo Núñez, le rendirán homenaje en el Villamarta, que también acoge la exposición Fuente y Caudal: 22 paneles que recorren la vida y obra del artista.

Las exposiciones son otro de los componentes del festival, como lo son las tertulias y ruedas de prensa que, en torno a una copa de vino, se celebran en la Sede del Consejo Regulador cada mediodía. Es una buena manera de iniciar la jornada para, una vez degustada la rica oferta gastronómica local, acudir a la programación de sobremesa que ofrecen las peñas locales, una oferta que, pasados los espectáculos oficiales, se repite en torno a la media noche. A esa hora, también se puede optar por la variada programación off-festival prevista en bares y salas de la ciudad. O esperar en algún lugar a que salte la fiesta, elemento imprescindible. Las inesperadas son, por cierto, las mejores.

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