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«El acoso escolar siempre ha existido, pero ahora se denuncia»
ENTREVISTA

24/09/2007.

Díez Ripollés reconoce que han subido los casos de malos tratos de hijos a padres, pero insiste en que la delincuencia juvenil en Málaga es baja y la violencia en las zonas de ocio es mínima

Ripollés. En su despacho del Instituto Andaluz de Criminología. Daniel Pérez

Ripollés. En su despacho del Instituto Andaluz de Criminología. Daniel Pérez

RAQUEL RIVERA. MÁLAGA José Luis Díez Ripollés, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Málaga y director del Instituto Andaluz de Criminología, es consciente de que la violencia juvenil es un tema que alarma a la sociedad, pero ante todo, opina que la delincuencia entre menores sigue siendo baja en España y particularmente en Málaga, pese a que salgan a la luz más casos y fenómenos como el acoso escolar. A su juicio, se conocen más conductas delictivas porque se ha incrementado la respuesta judicial.
En el único ámbito donde se han incrementado los expediente a menores es en el de violencia doméstica. La transmisión de nuevos valores en los medios de comunicación o internet puede explicar parte de esta realidad, según comentó Ripollés.
Por otro lado, consideró que medidas sociales, como la Ley de Dependencia, van a reducir la violencia al mayor concebida desde el punto de vista de falta de cuidados o abandono.
-Fenómenos como el acoso escolar o la violencia en las aulas irrumpen con más frecuencia. ¿Se puede decir que ha aumentado la delincuencia entre menores?
-La criminalidad de menores sigue siendo baja, nunca ha sido alta en España, pero incluso en los últimos años ha bajado. Los indicadores nos lo demuestran. Y hay que tener en cuenta que los delitos que cometen los menores están relacionados principalmente con aquellos contra el patrimonio, como robos, hurtos, etc. La idea transmitida a veces por los medios de comunicación de que estamos ante menores violentos en absoluto se corresponde con la realidad. La sociedad piensa que hay más delincuencia, porque se publicitan más los casos, pero lo único que se ha hecho es potenciar la justicia de menores. Ahora hay más medios y se actúa más.
-Hay sectores sociales y políticos que consideran que se han incrementado las conductas violentas en las aulas, ¿está de acuerdo?
-Ha habido un ligero aumento del acoso escolar en los últimos años, pero es un fenómeno que ha existido siempre. Lo que ocurre es que la sociedad es menos tolerante ahora con este tipo de situaciones. Pero este pequeño incremento no es preocupante. Estos casos se tienen que erradicar con medidas sociales y educativas.
-¿Pero son efectivos los programas educativos para la reinserción de estos alumnos? ¿Cuándo es necesaria la actuación de la Justicia de Menores?
-El acoso escolar no da a lugar casi nunca a conductas delictivas. Por lo tanto, la intervención de la Justicia de Menores normalmente no procede, no sólo porque la mayoría de los chicos tienen menos de catorce años, sino porque las conductas no exigen ese tipo de medidas. Sólo en los casos más graves aparece la justicia. No hay que olvidar que el objetivo es el interés del menor, conseguir recuperarlo para la sociedad, porque no se ha perdido.
-Un asunto que preocupa a las autoridades judiciales es el aumento de la violencia de hijos a padres, de hecho ya es el tercer delito más común...
-Los Juzgados de Menores están informando al Instituto de ese aumento. Es difícil hacer un análisis de este fenómeno. Vivimos en una sociedad en la que determinados valores que antes no se cuestionaban o se aprendían en la familia o la escuela, cuestan más aprenderlos, y a veces entran en competencia con otras vías como los medios de comunicación, internet o los grupos de iguales. Si, además, la familia no ha sabido transmitir bien esos valores antes incuestionables, entonces se producen conflictos. Pero en estos casos también caben medidas educativas, salvo en situaciones insostenibles.
-¿Los centros de convivencia son una buena opción?
-Sí, son iniciativas educativas más complejas, para que los jóvenes interioricen valores de buen comportamiento, que puedan convivir de forma pacífica, sin colisionar con la ley.
-¿Se trata entonces de una conducta reciente?
-Siempre ha habido conflictos entre padres e hijos, pero está claro que ahora se ha agravado. Un fenómeno nuevo es el de la violencia a las personas mayores, no tanto física, sino ligada a las condiciones sociales, en cuanto a que se descuida al abuelo, se trabaja mucho... Estamos seguros de que la Ley de Dependencia va a reducir este tipo de violencia.
-¿Cuál es la tasa de reincidencia de los menores que cometen delitos?
-Hay sólo un pequeño núcleo reincidente, pero la gran mayoría se insertan. También hay que pensar que hay muchas conductas conflictivas que desaparecen con el tiempo, son fases de la vida y a medida que el menor madura, desaparecen.
-¿Qué tipo de circunstancias se dan en los jóvenes que tienen problemas con la Justicia?
-La gran mayoría que vuelve a tropezar con la Justicia son menores que han dejado la escuela. El abandono escolar y el fracaso son la referencia más relevantes, más que el pertenecer a una familia desestructurada o con problemas.
-En cuanto al comportamiento de los jóvenes en las zonas de ocio, ¿se puede decir que proliferan conductas violentas?
-Cuando los criminólogos extranjeros vienen aquí y visitan las zonas de marcha con gente bebiendo en la calle se quedan asombrados del escaso nivel de violencia, en el centro de Europa sería inimaginable, habría peleas continuas. Las zonas de marcha suelen ser pacíficas y la tasa de violencia es mucho menor que la europea.

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