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Málaga, una ciudad para enmarcar
Los expertos alertan de los espacios saturados y piden no olvidar las zonas

01/03/2015.

Málaga (566.913 habitantes) presentó en la última edición de la Feria de Turismo Internacional de Madrid (Fitur), hace dos meses, una guía con 35 referencias entre centros expositivos y de interpretación. La oferta cultural se ha convertido en el principal reclamo del destino urbano que más crece del país y el folleto no olvida los dos inminentes platos fuertes: el Centre Pompidou Málaga, la primera sucursal fuera de Francia del afamado museo; y la Colección de Arte Ruso de San Petersburgo, exclusiva en el ámbito europeo. Fuente. Diario El País.( Andalucía)

Se sumarán al aterrizaje de marcas de prestigio que inició hace casi 12 años el Museo Picasso y continuó el Carmen Thyssen, instalado en 2011. La capital malagueña, hasta hace poco anecdótica en el masivo desembarco de visitantes de la Costa del Sol, es líder turístico y un sorprendente escaparate de arte.

Es imposible no valorar unos proyectos de altura que, sin embargo, han despertado críticas en algunos sectores de la población por las millonarias inversiones que han quedado en el camino, más en tiempos de crisis. “La cultura adecuadamente controlada puede ser un factor positivo de recuperación urbana”, apunta el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Miguel Ángel Troitiño, investigador de turismo, patrimonio y desarrollo, sobre la oportunidad que abre esta apuesta. Precisa que debe existir una buena planificación y evitar la saturación de espacios. “Lo que le da vida a un casco histórico es que viva gente”, añade.

Los datos

  • La ciudad es el destino turístico urbano que mejor ha evolucionado en la última década, con un crecimiento del 127% de los viajeros alojados.
  • En 2014 superó por primera vez el millón de turistas alojados (1.037.567) y se registraron 2,1 millones de pernoctaciones. La cifra de visitantes se estima en 3,5 millones.
  • La estancia media fue el año pasado de 2,06 días, solo por detrás de Barcelona, y los ingresos por habitación disponible se situaron en 42,94 euros. La media andaluza está en 38,1 euros.
  • El impacto económico directo e indirecto del turismo se acercó a los 1.300 millones de euros, según el Observatorio Turístico de Málaga.

“Que una ciudad sea culturalmente ambiciosa no depende de que tenga más o menos museos, sino de que sean buenos y sostenibles económica, social y estéticamente”, argumenta José Lebrero, director del Museo Picasso Málaga. Comparte la opinión de que es necesario un plan de futuro: “¿Qué cultura y qué turismo? ¿Para quién? No es suficiente decir que para generar riqueza”.

Troitiño cree que una de las ventajas de Málaga para aprovechar el rosario de pinacotecas de postín es su refuerzo como marca turística en los últimos años, pero alerta de que el consumo cultural (en general) “es bastante esporádico”. La organización constante de exposiciones de gran proyección mediática puede ayudar a mantener el tirón, pero estima que un museo debe ser sobre todo “un gran centro de actividades y de dinamización cultural”. “Tiene que surgir una industria cultural y creativa que esté conectada con el proyecto de ciudad”, sostiene, y solo así habrá repercusión en otras parcelas de la actividad económica.

Los museos tienen que ser sostenibles económica, social y estéticamente

“Uno de los retos de la ciudad es definir y construir un sector productivo capaz de reemplazar el peso que tenía la construcción hasta hace siete años”, opina el decano del Colegio de Arquitectos de Málaga, Antonio Vargas. A su juicio, la alternativa no puede ser exclusivamente el turismo y habla de la necesidad de diversificar la producción y de aprovechar “puntos de oportunidad” como el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) y sus industrias asociadas. O el aeropuerto internacional, con la potenciación de servicios, y el revitalizado puerto malagueño, apostando no solo por el tránsito de cruceristas, sino también por el movimiento de mercancías.

El puerto necesita apostar también por el movimiento de mercancías

Vargas coincide con el profesor de Geografía Humana de la Universidad de Málaga Alfredo Rubio en el papel de “centralidad” que la ciudad debe ejercer respecto a su área metropolitana, tanto al este como al oeste. “Málaga no puede entenderse de otra manera (…) Debería ser la principal impulsora del tren litoral (el eterno proyecto, pendiente, y fundamental para mejorar la conexión en la costa) o de nuevas líneas del cercanías”, afirma Rubio. Su idea no se ciñe a la franja malagueña, sino que extiende esa hipotética figura de liderazgo de la urbe desde la Costa Tropical de Granada a Algeciras. Y siempre actuando de forma “solidaria” con sus municipios, con espíritu de colaboración.

Alternativos que despuntan

Málaga ha estado atenta y ha sido de las primeras ciudades del país en iniciar los actos de homenaje por el 25 aniversario de la muerte del poeta catalán Jaime Gil de Biedma. Las visitas de personal del Pompidou de París son ahora constantes mientras se cierran los flecos de la futura pinacoteca y el Museo Picasso Málaga (MPM) ha organizado actividades con expertos del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. “En la vida cultural local hay una dinámica muy cosmopolita”, afirma José Lebrero, director del Picasso. La agenda es variada y el abanico amplio, pero existe la necesidad de llegar a más ciudadanos. Es como si esa actividad de la que habla Lebrero estuviera “mal cosida” y no se percibiera su influencia en la ciudad. “No hay suficiente sensibilidad por parte de los agentes sociales que participan en el hecho cultural para hacerlo más democrático, no existe suficiente vocación para que esos contenidos lleguen a los ciudadanos”, reflexiona el director del MPM.

La agenda institucional convive en Málaga con una red de espacios alternativos que despuntan y que se observan con cierto interés y sorpresa desde otros puntos del país. El fotógrafo Javier Hirschfeld, uno de los impulsores del colectivo Los Interventores, dedicado a la promoción de actividades culturales, se trasladó a vivir a Londres en 2004 y cuando regresó en 2011, encontró una ciudad distinta. “Hay efervescencia, grandes ganas de hacer cosas”, afirma. Cada uno se financia como puede y, sobre todo, se le echa mucho tiempo y muchas ganas.

En este circuito alternativo fue pionera La Casa Invisible, el centro okupado en marzo de 2007 para promover acciones sociales y culturales. Abundan espacios como Cienfuegos, La Casa Amarilla, Casa Sostoa, residencia de Pedro Alarcón y punto de encuentro de creadores con exposiciones y encuentros literarios, o Villa Puchero Factory, de Pedro Okña. Espacios en los que el público ha ido aumentando en los últimos años gracias al trabajo de los colectivos.

Rubio también alude a la necesidad de pensar nuevas actividades productivas y advierte de los riesgos, con ese enfoque excesivo en el turismo y los equipamientos culturales, de construir “una ciudad producto” que, por tanto, se somete al ciclo del producto. Es decir, sube, alcanza una cota, se mantiene y empieza a caer. “Y hay que estar constantemente alimentando esa máquina”, avisa.

El profesor de la UMA habla de mirar afuera, hacia ese cinturón externo, pero también adentro, con programas y mejoras en los barrios, actuaciones medioambientales y nuevos tipos de equipamientos. “Es necesario una ciudad más solidaria”, apunta Rubio, que pide a la vez más implicación de la sociedad y apunta, como ocurre en el resto de ciudades, a las “enormes desigualdades” que ha acrecentado la crisis, con consecuencias a medio y largo plazo. “Málaga se ha hecho una ciudad muy atractiva para los visitantes, pero existe un gran problema de desigualdades y el nivel de paro es importante”, apuntala el economista Vicente Granados. “Empiezas a escarbar y aparece una ciudad muy dura”, añade.

Granados considera que el revulsivo turístico ha sido formidable, pero concentrado solo en el centro, y aboga por extender los puntos atractivos hacia otras zonas. Pone de ejemplo el este de Londres. “Hay que repensar; ahora que Málaga ya es una ciudad turística, hay que meditar hacia dónde vamos”, continúa. Pero sobre todo, anima a adoptar políticas, se tengan o no las competencias, que ayuden a paliar la brecha entre territorios.

Málaga vivió antes de la crisis un auge de inversión pública que la dotó de una potente red de comunicaciones. Para Diego Vera, catedrático de Derecho Administrativo de la UMA, la asignatura pendiente son los proyectos medioambientales. Presidente de la junta rectora del Parque Natural de Los Montes de Málaga, al norte de la capital, Vera apuesta por ampliar y dotar de más protección a esta corona verde para que no sea vulnerable al desarrollo urbanístico “desmedido”. Ese es uno de sus apuntes, además de temas pendientes como el saneamiento integral y la depuración de aguas.

El parque de Los Montes ni siquiera está integrado en la Red Natura 2000. “Hay pocos espacios como este que estén a cuatro, cinco kilómetros de una ciudad de este tamaño y de una conurbación con un millón y medio de habitantes”, resalta sobre su estratégica posición. A Vera le gustaría que existiera más “imbricación” de la urbe con su costa y más identidad malagueña, vinculada a su historia. Y también mayor capacidad de recuperación del patrimonio, muy limitado, a su juicio, a una pequeña parte del centro histórico. Vera cree que esa puesta en valor se ha abordado mejor en otras ciudades andaluzas y previene, igual que el resto, de la saturación de espacio.

Próxima parada: Alameda

Málaga estrenó el 30 de julio el segundo metro de Andalucía, tras el de Sevilla, y el séptimo de España después de una década de espera y con cinco años de retraso. Entraron en servicio 12 kilómetros de las líneas 1 y 2 (nueve de ellos soterrados) en forma de uve que unen la Universidad y el palacio de los deportes Martín Carpena y confluyen en los aledaños de la estación de tren. Ahora está en ejecución el tramo que separa este intercambiador del río Guadalmedina y el ramal de 295 metros que se adentrará hasta mitad de la Alameda, a dos minutos andando de calle Larios que la Consejería de Fomento adjudicó a principios de febrero por 26,62 millones de euros (un 40% menos del presupuesto de licitación). Los trabajos que permitirán al suburbano llegar al centro se prolongarán durante 28 meses. En la principal obra que la Junta desarrolla en Andalucía se avanza paralelamente en la línea norte, que discurrirá por 1,8 kilómetros en superficie desde la estación Guadalmedina hasta las proximidades del Hospital Civil, actualmente pendiente del informe medioambiental.

El metro cumplió en sus cinco meses de funcionamiento de 2014 con las previsiones y registró algo más de dos millones de usuarios. El 80% de la demanda se concentró en los días laborables. Para 2015, se esperan ocho millones de viajeros y la cifra irá en aumento conforme entren en servicio nuevos tramos hasta superar los 20 millones que calcula la consejería.

El coste final de la obra se acercará a los 800 millones de euros y ahora se vive un clima de relativa tranquilidad entre el Ayuntamiento y la Junta tras años de desencuentros. La cantidad para afrontar los gastos del servicio fluctúa hasta 2017 y a partir de 2018, teóricamente con toda la red abierta, se estima que habrá que abonar unos 70 millones al año. Hasta 2042, cuando expira la concesión, la cifra se acercará a los 2.000 millones. Un fondo de capital riesgo estadounidense ha presentado una oferta para hacerse con el 39% del capital del metro

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