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Por qué el Mayweather-Pacquiao no fue un tongo

09/05/2015.

Floyd Mayweather y Manny Pacquiao se enfrentaron finalmente sobre un cuadrilátero. Para muchos aficionados al boxeo era un sueño que parecía imposible pero que quizá ha llegado demasiado tarde. Para el público más casual ha sido un acontecimiento publicitado hasta la extenuación y del que no sabían qué esperar. Es verdad que el combate debió haberse celebrado hace mucho tiempo, cuando ambos púgiles todavía estaban en pleno esplendor. Texto. E.J. Rodríguez

. En cambio, vimos a un Mayweather que permanece invicto pero ya tiene treinta y ocho años, y de hecho habla de retirada. Pacquiaco tiene treinta y seis. Ambos están al borde de la jubilación y lo que pudo ser una grandiosa rivalidad ha quedado reducida a un espectáculo único (de momento) y, para muchos espectadores, decepcionante.

En realidad algo así era de esperar, y no un combate en plan AliFrazier. Que Mayweather iba a recurrir a sus habilidades defensivas y a sus tácticas huidizas era bien sabido, ¿por qué no? A fin de cuentas le han servido siempre bien. Sabe que es un púgil increíblemente incómodo para los rivales, desde la peculiar postura que adopta en combate hasta sus reflejos, pasando por su tremenda capacidad para medir las distancias. Resulta muy difícil atacarle de forma segura y eficaz. El hecho de que durante su carrera haya evitado a algunos rivales fuertes (sobre todo a Pacquiao, con quien rehuyó combatir durante años) no resta un ápice a sus cualidades como boxeador. Ha frustrado a muchos contrincantes con su particular estilo y en este último combate hemos comprobado que, además de a Pacquiao, ha frustrado también a muchos espectadores. En mi opinión, sin embargo, su estrategia ha sido inteligente. Planteó el combate más o menos en estos términos: «es Pacquiao quien necesita atacar para ganar y salvo que me sorprenda con algo nuevo, a mí me bastará con la defensa y el contragolpe». Por muy antipático que Mayweather nos pueda resultar —vean las duras palabras que le dedicó Mike Tyson— es difícil culparle por querer ganar y hacerlo usando las armas que ha usado siempre.

Era Pacquiao quien iba a necesitar un extra en forma de sorpresa táctica, un plan que nos sorprendiese a todos, incluido su rival estadounidense. Pero por desgracia Manny no tenía ese as en la manga. Si bien en ciertos momentos —pocos— llegó a poner a Mayweather en problemas, tengamos en cuenta que durante un combate de treinta y seis minutos no bastan algunos ataques efectivos pero aislados para dominar, salvo que uno consiga un KO, claro. Es más, no todos los ataques del filipino resultaron igual de efectivos, siendo algunos más vistosos que eficaces, como explicaremos más adelante. Para dominar durante doce asaltos hace falta más que eso. Manny Pacquiao, pues, no tenía un arma secreta. El match-up, la confrontación de estilos y habilidades de dos rivales, es algo que determina el resultado de muchos combates, como también sucede en el tenis o el ajedrez. Y Mayweather ha sido para Pacquiao como aquel Nadal que castigaba el revés de Federer una y otra vez: su táctica podría parecer quizá monótona, pero funcionaba y no había motivos para cambiarla. Incluso conociendo las antipatías que despierta Mayweather no sin razón, hay que concederle una cosa: desarrolló un plan que pudo no gustar a los espectadores pero que le salió casi a la perfección. Hablar de tongo, que según creo es algo que mencionaron incluso en alguna retransmisión televisiva, no se sostiene con un análisis de la pelea.

Cómo se puntúa un combate

Si para comentar un partido de fútbol estamos acostumbrados a desmenuzar cada detalle, cabe hacer lo mismo con el boxeo, y lo primero es entender por qué el tongo hubiese sido más bien que se le hubiese concedido la victoria a Manny Pacquiao.

Cuando sonó la campana final del decimosegundo asalto, la victoria de Mayweather me parecía más que evidente. La puntuación que personalmente consideré justa fue un 116-112 a su favor. A los pocos segundos, el comentarista del canal donde estaba viendo el combate dijo que él había anotado un 116-112 para Mayweather. Poco después, los jueces anunciaban su decisión: dos de ellos daban 116-112 a Mayweather, y el tercero le daba 118-110. No es que quiera presumir de dotes de adivinación, es que la puntuación estaba más o menos clara. Dado que pensaba que un 116-112 (o un 115-113, puntuación que por ejemplo dio Associated Press) era algo justo, me sorprendieron los numerosos comentarios acerca de un posible tongo. Yo iba a favor de Pacquiao, les confieso, pero exceptuando el 118-110 un tanto exagerado de uno de los tres jueces, no me pareció que barriesen para casa en favor de Mayweather. Puede haber matices, claro, pero el boxeo tiene su sistema de puntuaciones y por muy subjetivo que este sea no se me ocurría cómo Pacquiao podría haber ganado.

Repasemos el sistema de puntuación. Aunque los jueces entreguen sus tarjetas al final del combate, no puntúan la pelea como un todo. Los jueces puntúan los asaltos uno por uno, de acuerdo al sistema «ten points must», así llamado porque deben otorgar 10 puntos por lo menos a uno de los contendientes en cada asalto. El sistema, grosso modo, funciona de la siguiente manera:

—Por defecto se le dan los 10 puntos al púgil que gana un asalto. Al que pierde se le quita un punto. Así, lo usual es que los asaltos terminen con puntuación de 10-9 en favor del vencedor.

—Si un púgil sufre un knock down, pierde un punto. Así, por ejemplo, si el perdedor del asalto sufre un knock down, se le quita un punto adicional (10-8). Si sufre dos knock downs, se le quitan dos puntos (10-7).

—Ocasionalmente, cuando el ganador del asalto ha mostrado una superioridad enorme y aun sin haberse producido knock downs, se le puede conceder un 10-8. Esto es excepcional.

—Los jueces deben restar un punto a cualquiera de los contendientes en caso de que el árbitro lo indique como castigo ante algún tipo de infracción reiterada (pegar mientras se sujeta, pegar en la parte posterior de la cabeza, golpes bajos, etc.). Esto no sucedió el otro día.

Si un asalto resulta muy, muy igualado, podría puntuarse como empate (10-10), aunque la reglamentación internacional recomienda no hacerlo, instando a los jueces a intentar señalar un ganador siempre que sea posible. Es verdad que a veces no resulta fácil decidir el vencedor de un asalto igualado (de hecho los jueces no siempre coinciden), pero sí que existen unos criterios que ayudan a tomar esa decisión.

Algunos criterios para decidir quién ha ganado cada asalto

Siendo la tarea de juez subjetiva por su propia naturaleza, la adición de ciertos criterios generales clarifica bastante las cosas, de ahí que muchos periodistas e incluso aficionados acostumbren a adivinar con bastante precisión la puntuación final de un combate. Los criterios principales que se utilizan para decidir el ganador de un asalto son estos:

A) Golpes limpios: Se puntúan aquellos golpes que alcanzan el rostro o cuerpo del adversario de manera limpia, esto es, sin chocar con sus brazos o sus guantes. Un púgil que golpea la guardia rival (brazos o guantes) no consigue puntuar por muchos golpes que lance. Dicho de otro modo: no cuentan los golpes lanzados al tuntún. En  general esto favorece a los púgiles con habilidad para sortear la guardia rival, sin importar si sus golpes son producto del ataque o del contraataque.

B) Agresión efectiva: Se valora favorablemente la tendencia al ataque. Esto es, que el púgil vaya hacia al adversario en vez de huir de él. Se valora al que lanza combinaciones y no golpes aislados. Se valora al que lance el mayor número de golpes dadas las circunstancias del combate, pero no se valora el perseguir a un rival que huye si no se le lanzan suficientes golpes. En general esto favorece a los púgiles de naturaleza agresiva y más tendentes a la acción que al cálculo estratégico.

C) Dominio del ring: Se valora favorablemente al púgil cuyo plan le permite controlar el ritmo de la pelea, evitando que el rival aplique su propio plan. En general esto favorece a los púgiles más estratégicos, sin importar si su estilo es más defensivo u ofensivo.

D) Habilidades defensivas: Se valora favorablemente al púgil con buena habilidad para esquivar los golpes o mantenerse a una distancia que no permita a su rival golpearlo, especialmente si estas tácticas tienen éxito. Aunque este criterio casi podría incluirse dentro del anterior, se sabe que algunos jueces tienden más a valorar la defensa que otros.

Así pues, la decisión de los jueces en cada asalto es una combinación de estos criterios, lo cual convierte el acto de puntuar en una tarea compleja y por descontado subjetiva. Hay jueces para todos los gustos y algunos tienden a valorar más unas características que otras. Al final, sin embargo, algunos de esos criterios suelen converger en la misma dirección de manera natural. Por ejemplo: si un púgil acierta más golpes limpios que el rival, suele deberse bien a que ha sido más agresivo (n.º golpes + agresión efectiva), bien a que su plan ha funcionado mejor que el del rival (n.º de golpes + dominio del ring). La combinación de estos criterios ayuda a que la subjetividad de los jueces quede matizada, porque cualquier observador externo puede juzgar por sí mismo los asaltos de acuerdo a ellos y la discrepancia no debería ser demasiado grande.

Cómo Mayweather ganó más asaltos que Pacquiao

Si repasamos los anteriores criterios y los aplicamos al combate entre Mayweather y Pacquiao, veremos cómo apuntan a una victoria de Mayweather:

—Agresión efectiva: Este sería el único criterio en el que Pacquiao fue superior a su rival, ya que se mostró más agresivo durante casi toda la pelea, aunque (importante) no siempre con la requerida efectividad.

—Dominio del ring: Mayweather aplicó con éxito su propio plan, consistente en huir de los golpes de Pacquiao y lanzar rápidos contragolpes. Logró mantener la distancia con el jab (golpe rápido que sirve entre otras cosas para eso), con 67 frente a los 18 de Pacquiao. Durante casi todo el combate se peleó como Mayweather quiso, en su estilo habitual, y no como a Pacquiao le hubiese gustado.

—Golpes limpios: De acuerdo a CompuBox, y esto quizá sorprenda a quienes quisieron ver una agresión más efectiva de Pacquiao, Mayweather ganó con mucha claridad en este apartado. Durante el combate, el estadounidense acertó 148 de 435 golpes (34%), mientras que Pacquiao acertó solamente 81 de 429 (19%). Si descontamos el jab y nos quedamos con los golpes más agresivos, también Mayweather ganó con claridad: 81 (de 168) del estadounidense frente a 63 (de 236) del filipino.

Como ven, incluso si excluimos como criterio el de las habilidades defensivas, el estadounidense dominó con claridad el combate. Manny Pacquiao se lanzó más al ataque, sí, pero tuvo una efectividad muy baja. Ciertamente hubo momentos en los que su ataque llegó a dar que pensar a Mayweather, pero esos momentos fueron escasos y en otras ocasiones se limitó a lanzar rápidas combinaciones de sonoros golpes que sin duda impresionaron a algunos espectadores, pero donde casi ninguno de esos golpes llegaba a la diana, cayendo la mayoría sobre los brazos y guantes de Mayweather. Lo cual hace mucho ruido… pero no puntúa. Solamente en cuatro asaltos consiguió el filipino acertar más golpes de ataque que Mayweather (lo que casualmente encaja con la puntuación de 116-112) y solamente en dos de esos cuatro consiguió conectar más golpes totales. El boxeo es una disciplina técnica y no se gana lanzando golpes al azar. De hecho, como pudieron ustedes comprobar, puede a veces ganarse esquivando los golpes rivales y lanzando contragolpes en los momentos adecuados. Mucha gente creyó ver que Pacquiao había golpeado más que Mayweather… pero las apariencias engañan. Fue Mayweather quien lanzó más ataques exitosos, aunque en forma de contraataques. El Mayweather que según algunos rehuía el combate mucho más que Pacquiao, consiguió de hecho conectar más golpes agresivos. Quizá una parte del público se fijó solamente en los ataques más furibundos y visualmente espectaculares, más en plan gladiador, todos de Pacquiao, olvidando que durante todo el resto del combate se producen contragolpes veloces, casi invisibles pero repetidos, que también cuentan.

Una derrota dolorosa

Dicho todo esto, es una lástima que Mayweather haya dificultado la consecución de este enfrentamiento durante tantos años, evitando a Pacquiao cuando ambos estaban en su plenitud. No es una lástima para Floyd, claro, porque ha vencido y porque además se ha embolsado una absurda cantidad de dinero, que era lo que pretendía (en total supera los doscientos millones de dólares en ingresos). Pero pese a la decepción sufrida por muchos, el otro día pudimos entrever el guion de lo que hubiese sido una pelea celebrada en su debido momento protagonizada por dos púgiles todavía hambrientos de gloria. Eso hubiese iniciado una rivalidad legendaria que sin duda habría beneficiado mucho a un deporte que, desde la caída de Mike Tyson, ha vivido momentos difíciles. En cambio, vimos a dos boxeadores en el tramo final de su carrera, excesivamente cautos ante la perspectiva de ser noqueados ante millones de personas en lo que sabían iba a ser la única ocasión que tenían para medirse de cara a la historia. Además, parece que Pacquiao escondía una lesión (ya le están poniendo demandas). Yo me divertí viendo el combate, porque había esperado años poder comprobar cómo funcionaba el match up entre ambas leyendas y realmente estuve atento a la manera en que sus respectivos estilos se amoldaban ante el rival, pero entiendo perfectamente a quienes esperaban uno de esos combates épicos que se ven en los documentales o incluso un combate más cercano a lo que hubiese sido un Mayweather-Pacquiao hace unos pocos años. En fin, otra vez será. Eso sí, la próxima vez que alguien les diga que Pacquiao debería haber ganado, invítenle a que revise el combate y se ponga a contar los golpes. Una cosa es que un combate no les haya gustado (de hecho, por ejemplo, a pocos expúgiles famosos les ha gustado), y otra que acusen a los jueces de haber sido deliberadamente injustos. ¿Mal espectáculo? Puede ser. ¿Tongo? En absoluto. Salvo, claro, que ambos púgiles lo tuviesen todo guionizado de antemano, cosa que no parece plausible. Si alguna vez volviesen a pelear, yo iré de nuevo a favor de Manny… pero esta vez ha perdido con todas las de la ley.

 

Foto: Corbis

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