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Biodiversidad acorralada
MÁLAGA

30/09/2007.

Viven cerca del hombre. Pero la destrucción de sus hábitats por las construcciones o las malas prácticas las ponen en peligro. Cerca de un centenar de especies de flora y fauna están amenazadas en Málaga

Tanta civilización para ser tan incivilizados

Tanta civilización para ser tan incivilizados

SEGURAMENTE casi nadie advirtió de que estaba ahí. Había una pequeña población en Los Alcornocales y un día desapareció y nadie sabe cómo. ¿Qué más da si era sólo un helecho?, pensarán algunos. Pues este helecho canario (»Dryopteris guanchica») formaba parte de la increíble biodiversidad del parque natural Los Alcornocales. Era uno más de los múltiples helechos que pueblan este enclave privilegiado y que ha concitado que vengan especialistas de todo el mundo a estudiarlos. Ahora, la única reseña de este planta está en el epígrafe de especies extintas de la Ley de la Flora y Fauna Silvestres de Andalucía de 2003. Un paso que nunca tendría que darse.

Y Málaga, desgraciadamente, podría dar muchos de estos pasos en lo que a pérdida de diversidad vegetal se refiere. Ya que, como bien dicen, el que mucho tiene, mucho tiene que perder. La provincia tiene tanta riqueza vegetal y son tantas sus especies de interés y endémicas (exclusivas de la zona) que tiene un buen número plantas en peligro. Cerca de medio centenar (43) conforman la particular lista roja de especies de flora amenazadas en Málaga, que soportan a diario una serie de impactos negativos (reducción del hábitat en el que crecen, contaminación, actividades humanas que degradan el medio ambiente, recolección indiscriminada) que están poniendo en jaque su supervivencia en las sierras y parajes malagueños, según explica el catedrático de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga, Baltasar Cabezudo.

Entre este elenco de joyas que hay que preservar a toda costa para mantener el patrimonio natural malagueño destaca el tejo »Taxus baccata», que sobrevive, pese a los fuertes vientos que le azotan en el parque natural Sierra de las Nieves, o que se refugia en las cadenas montañosas de Sierra Tejeda, el nombre con el que se bautizó porque sus montañas conformaban un gran grupo de tejos. Hoy, apenas queda sombra de su nombre, unos ejemplares aislados.

Si de grandes ejemplares se trata, tampoco sale de esta lista negra el pinsapo, porque aunque algunos indican que existe una buena masa de ellos, unas 5.000 hectáreas, «lo cierto es que sus escasas localizaciones en Málaga, concretamente en Sierra de las Nieves o sierra Bermeja, todavía es un motivo suficiente para seguir mimándolo, máxime cuando el cambio climático le afectará sobremanera», como reseña Cabezudo. Según el estudio, »Escenarios futuros del clima en Andalucía», dirigido por el jefe del Servicio de Información y Evaluación Ambiental, José Manuel Moreira, aumentarán las temperaturas mínimas (es decir las invernales) por lo que la flora de alta montaña será una de las más perjudicadas.

Las montañas rocosas del litoral de Maro y Cerro Gordo cobijan una decena de endemismos vegetales especies propias y exclusivas de esta zona, que en la mayoría de los casos, y debido a su escasa distribución, también se encuentran en vías de desaparecer. Entre ellas, está la siempreviva »Limonium malacitanum», planta que crece en los cortados de los acantilados axárquicos, junto con la rarísima »Cneorum tricoccum», que es la llamada olivilla por los lugareños, de la que sólo queda una pequeña población en los roqueos, así como el romero silvestre »Rosmarinus tomentosus».

En cuanto a la fauna, el »Libro Rojo de Vertebrados Amenazados de Andalucía» explica que Málaga tiene en su haber con 44 especies en peligro de extinción o vulnerables. Quince especies aves en la provincia están en una situación delicada. Preocupa especialmente el aguilucho cenizo, ya que su hábitat está en los campos de trigo del norte de la provincia, donde las trilladoras y cosechadoras acaban cada año sistemáticamente con sus puestas o crías, aunque se hayan puesto en marcha varios programas para evitar estos accidentes.

Otro damnificado del hombre es el cernícalo primilla, que se ha acostumbrado a vivir tan cerca de él, que al final es uno de sus perjudicados. Al poner sus nidos en los mechinales de las iglesias y de los antiguos edificios sufre enormemente cuando hay restauraciones y también porque este tipo de construcción está desapareciendo, según manifiesta el profesor titular de Zoología del Departamento de Biología animal de la Universidad de Málaga, Raimundo Real. Mención especial merece el alimoche, cuya reducción drástica de parejas en la última década preocupa a todos los que disfrutan de esta rapaz carroñera.

No están en mejor situación los anfibios, cuyos cauces o pasos de agua alterados los ponen en peligro como a la salamandra, el tritón pigmeo, sapo partero o sapillo moteado ibérico. De los mamíferos, un buen número de murciélagos, cuyas amenazas están en las molestias por visitas a cuevas y cerramientos inapropiados y el uso de insecticidas, ya que se alimentan de insectos, amenazan a estos enigmáticos animales que viven generalmente alejados del hombre. Pero aún así los molestamos. Y la clave está en que no sabemos convivir con lo que nos rodea. Tanta civilización para ser tan incivilizados.

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