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Vocalía de Flamenco
CINCO HORAS DE CALOR Y FLAMENCO DE CALIDAD

20/07/2015.

La gala dedicada a los artistas consagrados tuvo lugar en el moderno Auditorio de la Luna Mora, en cuyo escenario actuaron: Virginia Gámez, Manuel Silveria, Mercedes de Córdoba, Enrique El Extremeño, Jesús Corbacho, Antonio Santiago «Ñoño», Inés Rubio, El Cabrero, Rafael Rodríguez «Cabeza», Jesús Méndez, Miguel de Tena, Antonio Patrocinio Hijo, Joaquín González y Luís Dorado. Texto: Paco Vargas Fotos: Mar i Luz

Siguiendo con la renovación iniciada hace unos años -un acierto sin duda por parte de la organización que hay que actualizar-, que estrenaba nuevos escenarios y adoptaba un formato distinto, el 17 de julio el flamenco se escenificó en las plazas de Guaro. Las calles del pueblo se llenaron de una alegre algarabía y un ambiente de fiesta que en estos tiempos que corren es siempre de agradecer. Ese día, el grupo de baile La Alquería actuó en el Centro Cultural Al-Andalus; Bonela Hijo cantó con la guitarra de José Naranjo en la plaza de la Constitución; Carlos Brías cantó con la guitarra de Salvador “Rinquin”, en la plaza Al-Andalus, y la Plaza de la Iglesia acogió la actuación de Miguel del Pino (cante), Laura Granados (baile) y Jesús Majuelo (guitarra), en una noche alumbrada por las velas y protagonizada por aquellos que aspiran a ser artistas y otros que están en proceso de formación, algunos con condiciones para ganarse la vida dignamente con el flamenco.

 
El sábado 18 de julio, la gala dedicada a los artistas consagrados tuvo lugar en el moderno Auditorio de la Luna Mora, en cuyo escenario actuaron: Virginia Gámez, Manuel Silveria, Mercedes de Córdoba, Enrique El Extremeño, Jesús Corbacho, Antonio Santiago “Ñoño”, Inés Rubio, El Cabrero, Rafael Rodríguez “Cabeza”, Jesús Méndez, Miguel de Tena, Antonio Patrocinio Hijo, Joaquín González y Luís Dorado.
 
A pesar del muy atractivo y equilibrado cartel que este año ofrecía el Ayuntamiento, la poca asistencia de público (algo más de media entrada que fue disminuyendo conforme se alargaba el festival, que duró cinco horas) deslució el resultado final. Algo que habría que corregir para próximas ediciones, pues en los tiempos modernos un espectáculo tan largo acaba aburriendo y da una imagen plúmbea que se debiera evitar por el bien del arte flamenco. No obstante, llevamos mucho tiempo asistiendo a este evento y año tras año constatamos la férrea afición de las gentes del pueblo.
 
Un sonido excelente y unas luces de primera invitaban a gozar del arte flamenco con ensimismamiento. El público escuchó en silencio y con respeto cada una de las propuestas flamencas que hasta allí llegaron para componer un variado elenco que colmó las sensibilidades de los asistentes. Todo se mostró, pues,  propiciatorio para una noche de flamenco muy interesante; aunque luego tuvo de todo pues dispares eran las voces y las formas flamencas que se dieron cita sobre el escenario de este festival veraniego, que sirve de antesala a otros eventos, cuyo broche de oro será el  Festival dela Luna Mora en el mes de septiembre.
 

Quince minutos después de la hora anunciada, las once de la noche, aparecía sobre el escenario elegantemente vestida para la ocasión la cantaora malagueña Virginia Gámez en compañía del cordobés Manuel Silveria. Arrancó con la malagueña al estilo de Manuel Torre, en versión personal, aportando matices y colores de una voz madurada e intensa y muy musical, que completó con una serie de fandangos abandolaos a ritmo rematados con el recuerdo a  La Jimena de Coín. Pero si la primera entrega era el anuncio de una nueva Virginia Gámez, en el cante por seguiriyas confirmó sus nuevas formas de manera ejemplar y contundente, sobre todo en la interpretación hermosa de la siguiriya de cambio al estilo de Manuel Molina, a la que imprimió ritmo y velocidad en la voz de la mano espectacular de Silveria. Seguramente su mejor cante. En las cantiñas, gaditanas y cordobesas, las interrupciones laudatorias y los vítores fueron constantes: aquello era un verdadero espectáculo de voz y guitarra. Las granaínas, sin embargo, fueron la dulzura; mientras los fandangos significaron la fuerza y la grandeza de una voz poderosa que ahora domina con maestría la joven cantaora malagueña.

Mercedes Ruiz Muñoz “Mercedes de Córdoba” ha trabajado junto a algunos de los mejores bailaores españoles: Javier Latorre, José Antonio, Antonio el Pipa, Javier Barón y, sobre todo, Eva Yerbabuena, con la que participó en los espectáculos Eva, 5 Mujeres, La Voz del Silencio, A cuatro voces, El Huso de la Memoria, Federico según Lorca o Cuando yo era y, actuando como solista, en Lluvia. En 2001 ganó el premio “Antonio Gades” en el Concurso Nacional de Córdoba, el primer concurso en el que se presentó. En 2002 ganó el primer premio en la Bienal de Sevilla. En agosto de 2013 se llevó el Segundo Premio de Baile en el Festival de Cante de Las Minas de La Unión. Y el mismo año consiguió el primer premio de baile en el XX Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.
 
Al Festival de la Luna Flamenca llegó acompañada de Enrique El Extremeño, Jesús Corbacho, Antonio Santiago “Ñoño” e Inés Rubio, cuatro profesionales de calidad contrastada como bien demostraron en su labor de acompañantes y en la transición por abandolaos.
 
No hay duda de que la joven bailaora cordobesa posee grandes cualidades para el baile clásico flamenco, su excelente técnica y un estilo depurado y propio la hacen ser muy singular cuando pisa con fuerza y seguridad el escenario. Así ocurrió en el baile por alegrías, que resolvió con soltura pero con alguna dificultad a la hora de mover la bata de cola. Sin embargo, en la soleá estuvo excelsa. Bailó despacio, parando el tiempo con sus brazos, recorriendo el espacio escénico con la lentitud de la sabiduría, provocando la emoción en cada paso. Dramática, bella y grande. Sublime.
 

El Cabrero, con la guitarra del gran Rafael Rodríguez “Cabeza”, su más fiel compañero y quien mejor lo entiende y lo lleva, cerró la primera parte del festival entregándonos una vez más lo que ya sabemos y conocemos. Hizo soleares, la canción “Pastor de nubes”, seguiriyas, bulerías, la canción de Horacio Guaraní “Si se calla el cantor”, fandangos de Alosno, otra canción por bulerías al golpe, fandangos personales y un poema final por bulerías. Su mensaje parece ser siempre el mismo, firme como las hercúleas columnas de la Alameda sevillana: cantes que hablan y palabras que cantan. Pero tiene un público fiel que le adora y le sigue allá donde va. Lo suyo es siempre una borrachera de cante cuyo salvaje primitivismo embriaga a un público, el suyo, que parece no cansarse nunca. Y ante eso, señores, hay que descubrirse.   El Cabrero, que cada vez es más una imagen y una voz, canta lo que quiere y como quiere y puede, algo que a sus seguidores –que por los pueblos de la sierra malagueña son legión- no les importa, pues buscan en él la voz que ellos no tienen: los textos que canta enardecen al pueblo que ven en el cantaor rebelde y comprometido de Aznalcóllar el retrato del campesino marginado y oprimido, y celebran su lenguaje políticamente incorrecto; un mérito que alabo y comparto.
 

Jesús Méndez, la voz joven más señera de Jerez, la de más proyección y más presente, llegaba por vez primera a Guaro cargado de responsabilidad pues era consciente de la importancia del festival, por el que han pasado las primeras figuras del flamenco pasado y presente. Salió solo a recibir el cante por martinetes a “porta gayola”. Encaró el cante con valentía y unas uniquitas formas jerezanas que lo definen como cantaor serio y profundo. Luego de las cantiñas, en las que no se entendió con Manuel Silveria, que no es su guitarrista habitual pues suele hacerse acompañar por los guitarristas jerezanos, con otros distintos modos de interpretar la bajañí, encaró el cante por soleá con absoluto respeto a las formas y cantando a la manera clásica, sin brindis al sol ni mentirijillas. Pero, todavía gustó más en los fandangos, que siempre nos recuerdan el marchamo de la casa. Puesto en pie provocó el despertar del respetable y el reconocimiento general, que redondeó con la puesta en escena del cante y el baile por bulerías. Armó el taco y se retiró entre aplausos y piropos. Su paso por el Festival de la Luna Flamenca no pasó desapercibido.
 

Miguel de Tena, es un artista hecho a sí mismo, por cuanto ha triunfado tras curtirse en no pocos concursos de los que guarda numerosos premios; aunque de todos ellos, sean los ganados en Lo Ferro (Melón de Oro 1999) y en La Unión (Lámpara Minera 2006) los que verdaderamente han influido en el éxito del que goza en la actualidad. Con varias grabaciones en el mercado, entre las que destacan “Vaivén”,  “A mi niño Miguel”,  “Fandangos de cacería”, cuyo título lo dice todo, y más recientemente “A porta gayola”, de evocador título taurino. También, ha participado en la película “Poniente” de la directora Chus Gutiérrez cantando un martinete y una rumba. Tiene su público que lo sigue y lo admira, a él se entrega y en esa comunión se produce la explosión jubilosa de su extraordinaria voz. La emoción está siempre asegurada. Miguel de Tena se distingue por un color de voz de clara y dulce transparencia, con muy altos registros en los agudos y un poderío extraordinario en los cantes donde más a gusto se siente, cuales son aquellos estilos en los que la voz juega con la música libre para lucirse y hacer que el respetable se emocione. Es un cantaor serio, con muy variado repertorio, cuya entrega lo arrastra al desgarro apasionado. Aquí no hay mentiras. La verdad se impone. Y eso es lo que dio en Guaro, a pesar de que venía con la voz cansada por tanto festivales en los que actúa, su cante sincero y entregado.
 
Abrió con una canción de Mayte Martín, arreglada por bulerías lentas: “Dame tu mano sin temor a equivocarte…”. Siguió con tientos y una larga serie por tangos que acabaron en Badajoz que tiene una plaza donde nacieron sus tangos (la Plaza Alta). Luego cantó por soleá, pero el respetable le pedía la colombiana, menos dramática, y la granaína de Vallejo y los fandangos artísticos de la Ópera Flamenca y los de Manuel Vallejo a ritmo y compás de bulerías. Es decir, sus cantes, los que el respetable sabe que Miguel domina a la perfección. Y es que a veces el público es sabio. Y Miguel, que conoce y domina ya el espectáculo flamenco de los festivales veraniegos, complació a su gente y ésta aguantó hasta el final, cuando eran las cuatro y cuarto de la madrugada y llevábamos cinco horas sentados.
 
FICHA DEL ESPECTÁCULO
Lugar, fecha y hora: Centro Cultural Al-Andalus, plaza de la Iglesia, plaza de la Constitución, plaza de Al-Andalus, Auditorio de la Luna Mora, 17 y 18 de julio, 23:00 horas. Aforo: media entrada. Cante: Virginia Gámez, Enrique El Extremeño, Jesús Corbacho, El Cabrero, Jesús Méndez, Miguel de Tena. Baile: Mercedes de Córdoba. Guitarristas de acompañamiento: Manuel Silveria, Antonio Santiago “Ñoño”, Rafael Rodríguez “Cabeza”, Antonio Patrocinio Hijo. Palmas y jaleos: Inés Rubio, Joaquín González y Luís Dorado. Patrocina y organiza: Ayuntamiento de Guaro.

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