Asociación de Vecinos de El Palo

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Opinión
S A T I S F A C T I O N

15/08/2015.

Hace cincuenta años que Keith Richards, el guitarrista de la mítica banda Rolling Stones, allá en Buenos Aires, escribió los primeros acordes de una canción que va camino de eternizarse en las ganas juveniles de quienes hemos soñado que todo era posible., tan incontenibles como ingenuas Texto: ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

Allá por el año 1.965, allá cuando aún por nuestros lares no sabíamos mucho de “sus majestades satánicas”, desde entonces, desde cuando estaban prohibidos en nuestra “intocable y bien guardada patria”, reserva espiritual de Occidente que decían entonces, desde entonces hasta nuestros días, en los que sigue entusiasmando la canción “Satisfaction”, en esa permanente apuesta por la vida de los jóvenes que cantan, que proclaman, que pretenden enamorarse de sus sueños viviéndolos a través de la prisa con que nos llamó la vida cuando también fuimos jóvenes, como ahora cuando ya somos viejos y aún nos enardece “Satisfaction”, como antaño cuando hicimos la apuesta por los más rebeldes, por los Rolling Stones.

                                                Recuerdo que estudiaba yo PREU, interno, en un colegio de la capital dirigido por los Hermanos Maristas, cuando empezamos a conocer a . . . lo que nos traía un compañero, que se lo había traído, a su vez, su padre, de contrabando, en el fondo de la maleta, de su viaje a Londres, el último LP de “los Rollings”, para que pudiéramos escucharlo en la habitación de uno de nosotros, tras haber taponado todos los resquicios con toallas, y después de haber apagado la luz y con una linterna de poca monta, con el tocadiscos traído “de extranjis” tan bajito que casi no oíamos, entusiasmados, seducidos . . .porque sabíamos que estábamos haciendo algo prohibido.

                                                Mientras echábamos unos “pitos” de Antillana o Bisonte, con sus estacas . . . que también acababan por consumirse. 

                                                Tras haber pasado tanto tiempo, con el vértigo de aquello que vivimos cuando lo hacíamos a ciegas, retenidos en nuestros imparables afanes, sometidos por el miedo que llegamos ¿a superarlo?, ¿sin secuelas?, felices y curiosos, aunque nos prohibieran y llegaran castigarnos por silbar . .  .”La Marsellesa”, por ejemplo, cuando uno solo un adolescente que sospechaba que lo más interesante iba a ser. . . lo prohibido.

                                                Mientras sigue atrapándonos el viejo clásico, el rock eterno : “Satisfaction”.

                                                Torre del Mar    agosto – 2.015

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