Asociación de Vecinos de El Palo

El Copo Digital Actualidad

Opinión
LA FIESTA DE LA HISPANIDAD

16/10/2015.

«La música militar nunca me supo levantar. En el mundo pues no hay mayor pecado que el de no seguir al abanderado . . .» Paco Ibáñez Hay fastos que hay que honrar y festejar, sí o sí, según los usos y costumbres de la sociedad que nos «iluminan» los abanderados en nombre de nuestros jerifaltes. Texto. ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

En la pasada fiesta de la Hispanidad con su desfile reglamentario y “saluda y besamanos” a sus Majestades subsiguiente, ha traído sus “dimes y diretes”, en idéntica dirección y con mala leche reconcentrada, hacia quienes, próceres y dirigentes al alimón han osado . . . no acudir a los eventos oficiales y programados al efecto de consagración de “las formas que han de mantenerse” ¿o no?.

                                                Recuerdo que estando yo “celebrando” mi contribución cívica, a razón de dieciocho meses de disposición completa, vía servicio militar obligatorio, al Estado de entonces, la España querida de nuestros desvelos de a diario por seguir a pie ganándonos el pan de cada jornada, por cierto, cuando coincidimos mi estancia en el destino “militar”, asignado en “un Colegio de Huérfanos de la Armada” como secretario con uniforme, ¡valiente servicio por 257 pesetas al mes!, . . . con un desfile conmemorativo, La Castellana a todo lo largo a paso marcial, cuando nuestros jefes nos dieron permiso “voluntario” para asistir al dichoso desfile y disponer del resto del día “libre”. La mayoría acudieron, ¡perfecto!. Yo decidí que no y permanecí el día en mi destino militar, ¡perfecto también!, ¿o no?.

                                                Recuerdo, por otra parte, que mi padre que participó como soldado raso, soldado de tropa, en la guerra civil del golpe de estado faccioso en 1.936, que lo hizo en el bando vencedor, que obtuvo por el conducto reglamentario dos medallas al fin del horror, una “por sufrimiento por la patria”, otra por “heridas de guerra”, que creo y estoy seguro que tales medallas yacieron olvidadas al fondo de un cajón.

                                                En otro sentido, cuando la selección española futbolera alcanzó la cúspide en el Olimpo mundial balompédico yo, como un estúpido, seguramente, celebré el triunfo ¿de todos? moderadamente, ¡qué se le va a hacer!. . . no podía dejar de ver a unos muchachotes archimillonarios sudando la camiseta . . . ¿en nuestro nombre?, a cambio de solidaridad patriotera bien pagada, ¿o no?.

                                                Y, de paso, uno que ya ha llegado a la edad de la jubilación sigue cumpliendo a rajatabla con sus deberes fiscales, ¡cómo no!, . .  . como tantos y tantos españolitos, millones de nosotros y nosotras que . . . con algo de enfado subido a la exasperación cuando se asoma al panorama de los granujas, por cierto, también muy españoles y patriotas, hemos cumplido con el patriotismo que la ciudadanía honesta y honorable nos requería. .  .a quienes aman y festejan los desfiles y a quienes no . . . porque, por ejemplo, “la música militar nunca les supo levantar”, o porque los actos institucionales también necesitan sus detractores y por eso agradezco a los representantes que también representan a quienes piensan y pensamos de “otra manera”. . . y es que “la uniformidad no es buena ni para los desfiles”. . . ¿quién sabe?

 

                                                Madrid    octubre – 2.015

2665672 visitas. Asociación de Vecinos y Vecinas de El Palo © 2017. Info. legal
Diseño web AgeO