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Vocalía de Flamenco
DE AZABACHE Y PENA

30/10/2015.

Serían las cuatro de la tarde cuando un ruido de silencio se adueñó de Utrera. Miércoles, 28 de octubre de 2009, ha fallecido en su domicilio Bernarda Jiménez Peña, la Hija Predilecta, conocida como Bernarda de Utrera. La cantaora contaba con ochenta y dos años, siete meses y veinticinco días de edad. Fuente: aticoizquierda

Había llegado su hora: “Ha fallecido de muerte natural, se ha ido apagando poquito a poco, después de la muerte de Fernanda, y rodeada de toda su familia”. Bernarda de Utrera nació en la tierra que llevaba como apellido artístico, en marzo de 1927, días antes de que la primavera llenara de colores la campiña. Nacida en el seno de una de las familias más grandes del cante que transita entre Utrera y Lebrija, era hija de José, el de Aurora, y de la Chacha Inés. Por sus venas corría la sangre del legendario Pinini, –el que alborotaba la Calle Nueva cuando se ponía a gustito-, que dejó a las nietas sus cantiñas como herencia; fue prima de El Perrate y María ”La Perrata”, tía del profesor, guitarrista y cantaor Pedro Peña –a su vez padre del pianista Dorantes y el guitarrista Pedro Peña- y de su hermano Juan Peña “El Lebrijano”, así como de los cantaores y el guitarrista Gaspar de Utrera, El Turronero y Pedro Bacán.

 
Hermana de Fernanda Jiménez Peña, “Fernanda de Utrera”, la otra “Niña de Utrera” -quien falleció, a los 83 años, el 24 de agosto de 2006- , Bernarda no sería profesional hasta bien cumplidos los treinta años cuando, junto a su hermana –con la que siempre actuó en pareja-, comenzó a cantar en los primeros festivales de la zona. Y de ahí, a Madrid –como casi todos en aquella época- a trabajar en los tablaos. Comenzó en el mítico tablao Zambra para pasar con posterioridad a otros como El Corral de la Morería, Las Brujas o Villa Rosa. Y entre tanto “cruzó el charco” para cantar en la Feria Mundial de Nueva York –antes de partir, su madre aconsejó las “niñas” que pusieran un puesto de calentitos- junto a las mejores figuras del momento. Eso fue en 1964; y cuenta la leyenda que, mientras miraba la inmensidad del océano con los ojos de la Estatua de la Libertad, le preguntó a quien estaba a su lado: “¿Por dónde queda Utrera, primo?”. A pesar de la oposición de su padre, que conocía cómo era la vida de los flamencos en aquel tiempo, tanto Bernarda como su hermana participaron en 1952 en la película “Duende y misterio del flamenco” de Edgar Neville. Siete años después, siendo ya profesionales en ciernes, las dos hermanas participaron en el II Concurso Nacional de Cante Jondo y Flamenco de Córdoba (1959), en la etapa final del certamen comenzado dos años antes; de ahí el error de los que señalan el año 1957 como el de su participación-. Allí ambas obtendrían el primer premio de cante por bulerías y Fernanda, además, el segundo de cante por soleá, detrás de Juan Talega que ganó el primer premio. Ese año grabaron su primer disco, “Sevilla, cuna del cante flamenco”, de la mano de Antonio Mairena.
Entre esta fecha y la muerte de Fernanda, las dos hermanas fueron santo y seña del mejor cante utrerano y figuras imprescindibles en los más grandes eventos flamencos. Una vez que la pareja se disolvió por la enfermedad de Fernanda, Bernarda apenas si cantó exceptuando los dos discos que grabó y algunas actuaciones puntuales. Una de las últimas fue la que tuvo lugar en 2002, durante la XII Bienal de Flamenco de Sevilla, en el espectáculo “Poderío”, que también anunciaba a La Paquera –otra grande que se nos fue-. Emocionada, dedicó su actuación a Fernanda, ya sumida en el olvido. Igual que Fernanda, Bernarda era muy querida en Utrera y en Sevilla, y en todos los lugares del cante donde se aprecia el arte que nace de la esencia. Fue premiada y reconocida con múltiples galardones, destacando los del Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folclóricos de Jerez de la Frontera, Concurso Nacional de Cante Jondo y Flamenco de Córdoba (1959), Premio Mejor Música del año de Radio París (1988), Medalla de Andalucía -en su categoría de plata- (1994), Hija Predilecta de Utrera, Hija Predilecta de la Provincia de Sevilla (2000), XII Bienal de Arte Flamenco de Sevilla (2002), Medalla del Mérito al Trabajo y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2005). Ese mismo año, el 7 de mayo, el Ayuntamiento de Utrera inauguró el monumento a Fernanda y Bernarda, que representa a las hermanas cantando, en la plaza Ximénez de Sandoval, próxima a la calle que lleva el nombre de las hermanas que más gloria han dado a Utrera.
Su discografía, como casi todo en su vida artística va unida a la de Fernanda. De hecho, grabó su primer disco en solitario seis años antes de que muriera su hermana y hasta 2003 no volvió a hacerlo, en esta ocasión para dedicar su mejor cante “A Fernanda”. Por eso en la contraportada del álbum escribió “Con todo mi cariño y admiración”. En ese disco, además de las imprescindibles bulerías, dejó registrada una selecta gama de cantes -fandangos, tientos, tangos, soleá por bulerías, seguiriyas y soleares- para certificar que su arte iba más allá de los estilos festeros por los que era popularmente conocida; quizá porque siempre estuvo “tapada” por la personalidad de la gran solearera. Tal vez por eso, su sobrina Teresa Peña, productora del disco, afirma: “Lo que ocurre es que estaba nublada por la grandeza de su hermana, pero por supuesto que era una cantaora larguísima”. Con todo, de su amplia discografía –con su hermana, con otros o formando parte de alguna antología- hay una grabación televisiva -“Rito y geografía del cante”-, luego editada en vídeo y DVD que hemos de destacar aunque sólo sea por aquellas bulerías con marchamo personal, además de seguiriyas, tientos y fandangos, acompañada al toque por Diego del Gastor; como también creemos necesario señalar el doble elepé que grabó con su hermana en Francia y que fue distinguido con el Gran Premio de la Academia Francesa el Disco. A lo largo de su carrera la acompañaron casi todos los más grandes guitarristas, cuales fueron y son, a modo de ejemplo no limitativo, Diego del Gastor, Melchor de Marchena, Paco Aguilera, Juan Maya “Marote”, Manolo Domínguez “El Rubio”, Juan Carmona “Habichuela”, Manuel Morao, Enrique de Melchor, Paco del Gastor y José Luís Postigo. “Aunque a la gente le gusta más mi cante que el de mi hermana, la gente está equivocada, Fernanda es más pura”. Eso afirmaba en la citada intervención de una televisión en blanco y negro, con apenas medios, en la que el talento era lo habitual y no un milagro tal ocurre en la actualidad. Ha muerto Bernarda: la bulería, de azabache y pena
 
Texto. Paco Vargas

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