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Un paseo entre lagares y molinos

04/04/2016.

Una asociación edita una guía de estos lugares de los Montes y su influencia en la industria La Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga reclama apoyo institucional para dar a conocer la historia local Fuente.

málaga. Aunque ya suena más a leyenda que a historia, hay una realidad que nadie podrá negar sobre la ciudad de Málaga, y es que durante algunos periodos fue la segunda ciudad española más industrializada. Junto a esa 'historia escrita', la urbe aún mantiene algunos pocos vestigios de esa Málaga industrial, que van desde las altas chimeneas hasta los lagares que aún perviven en los Montes. Reivindicar este patrimonio es, sin duda alguna, el sino de la Asociación en Defensa de las Chimeneas y del Patrimonio Industrial de Málaga, nacida en marzo de 2003 con el objetivo de poner en valor, conservar y dar a conocer objetos y lugares de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX. Tal como explica su presidente, José Antonio Ruiz, el germen de esta asociación -entre los que se incluyen profesores y catedráticos de Historia- viene del 23 de mayo de 1998. «Realizamos una concentración al pie de la chimenea de los Guindos», recuerda Ruiz, que explica que ese es el motivo por el que se incluyó la palabra 'chimenea' en el nombre de asociación.

Con un presupuesto casi inexistente, pero con la fuerza que da el deseo de conservación, pero sobre todo el de dar a conocer este patrimonio, desde la asociación, y de manera altruista, han puesto en marcha la elaboración de una serie de guías o rutas para los malagueños y turistas que quieran conocer mejor la provincia. Entre ellas se encuentran una referente a la 'Málaga obrera', e incluso a la 'Málaga burguesa'; aunque es una ruta por los lagares de los montes la que acaban de 'sacar' del horno, y que constituye un documento muy completo sobre la relación entre la industria con estos lagares y molinos, muchas veces usados como espacio burgués de fin de semana. Algunos de estos enclaves han desaparecido o se encuentran prácticamente en ruinas, pero otros están en perfecto estado para visitarlos.

A mediados del siglo XVII comienzan a construirse los primeros lagares de los Montes. Son enormes edificios que sirven de casas de recreo y fábricas de vino y pasas. Con ello se consiguió aumentar la producción de estos bienes, y en los siglo XVIII y XIX, con la llegada de la industrialización, los Montes, lejos de quedarse en el olvido, pasan a ser uno de los motores más importantes d la economía malagueña, convirtiéndose en el «reservorio» -como lo califican desde la asociación- de la ciudad. Numerosos emprendedores vieron entonces en los Montes una oportunidad de negocio con la exportación de vino y pasas a otros países del entorno.

 

La calidad aumenta, y los productos estrella -el vino y las pasas- elevan también su exportación. Además, en aquellos años, la población estable de los Montes alcanza los 12.000 habitantes, un número que desde entonces no se ha vuelto a repetir.

Cientos de carretas trasiegan entonces por los caminos, recogiendo y llevando productos en un intercambio continuo que también repercute de manera positiva en los beneficios a las fábricas de la ciudad por el aporte de materiales a las fincas.

Más empleo

Desde la asociación destacan dentro de esta guía la importancia de los Montes de Málaga durante esta época en la vida ciudadana, por los «extraordinarios beneficios que generan al sector comercial». Aumenta de esta manera el empleo para numerosos gremios y campesinos que dejan sus antiguas labores para irse a vendimiar a los montes.

El Lagar de Torrijos es la primera parada de la ruta. Es un edificio expropiado para las repoblaciones forestales de principios del siglo XX. Fue utilizado como vivero, y posteriormente restaurado para la integración de un museo etnológico. Dentro del mismo se pueden observar toda la maquinaria necesaria para la elaboración del vino y del aceite, así como una infinidad de herramientas y utensilios utilizados a lo largo del tiempo en las labores cotidianas de los habitantes de los Montes.

Seguido de este enclave se encuentra otro lagar, en este caso el de Santillana. Es un edificio imponente para la zona en el que se halla, dedicado a lagar y a su vez a finca de recreo. Los restos que han quedado hoy en día son tres muros perimetrales que formarían una planta cuadrangular con tres alturas: zona de labor en planta baja, zona de señorío en planta primera y zona de cámaras, trojes y almacenes en la superior. En dichos restos aún se conserva un horno de ladrillo refractario.

Aunque en este caso solo se estén citando algunos de los edificios más importantes, hay que destacar el Lagar de Chinchilla, un enclave de unos 1.100 metros cuadrados, que se levanta en una colina, y que en la guía aseguran que se halla sobre las ruinas de un asentamiento anterior. Constituía una única propiedad junto con Santillana y Melgarejas, siendo la única que se reserva durante las expropiaciones. Hoy en ruinas, fue el lagar de mayor tamaño en los Montes de Málaga.

En esta ruta, además de aproximarse a una época de gran actividad, se puede contemplar algo mucho más actual y vivo como es la propia naturaleza del parque. En la zona de Pacheco Bajo comienza, según esta guía, una singular senda botánica en la que disfrutar de una amplia gama de especies vegetales típicas, como los álamos blancos, o los madroños que florecen y dan sus ricos frutos en otoño.

Guía y reivindicación

Pese a lo completo de esta guía inédita, lo cierto es que la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga reconoce las dificultades para poder editarla y hacer partícipe de la mismas a los malagueños. «Lo hemos intentado de muchas maneras», asegura su presidente, «pero parece que a la política no interesa», añade.

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