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Opinión
«L A P I E T Á» . En el siglo XXI

08/04/2016.

En algún lugar del sureste de Europa. Una madre, joven, hermosa, arreglada, probablemente culta, probablemente fuerte y maternal, abrigada apenas con una chaqueta de punto, con su hija adolescente pegada a ella, abrazándola, la madre, en silencio, la madre, cubierta con un yihab, la madre, con la mano derecha rodeándola por la espalda a la pequeña hasta intentar ofrecerle seguridad, la madre, con la mano izquierda cubriéndole el rostro, Texto. ANTONIO GARCÍA GÓMEZ

la madre a su pequeña, los ojos que, con seguridad no pueden contener el sollozo inconsolable, de su hija, mientras la madre intenta abstraerla de tanta maldad, quieta, detenida, tóxica, vil, letal, en medio ambas de una multitud de . . . refugiados, en cualquier lugar, desconocido, ignoto, del sur de Europa, a las puertas de Europa, detenidas, ambas, madre e hija, aterrorizadas, expectantes sin mirar, ambas madre e hija, frente a una barrera de fuerzas de seguridad, de policía blindada, con casco, hombreras, rodilleras, traje negro, viseras de cristal, . . . que miran y aguardan órdenes, que miran y no dicen nada . . .de momento, que miran y se moverán en cuanto reciban . . . órdenes, y casi rozan a la madre que abraza a su hija y la tapa los ojos, consuela su desamparo, en medio de la nada, camufladas entre gente y más gente, detenidas en ningún sitio, a la intemperie, en cualquier descampado, en cualquier cruce de caminos, tras haber huido, tras haber intentado llegar, solas, madre e hija, tras haber dejado nada atrás, por una mano ofrecida, tal vez, perdida toda esperanza, por un sueño roto, anegado, justo al subirse a la balsa que apenas sobresalía del oleaje.

La niña solloza y no quiere ver, la madre la abraza y no dice nada, simplemente le ofrece toda su ternura, entera la madre, el corazón destrozado, sin una lágrima que ofrecer a los guardias. Único tesoro de cuanto le queda, tan solo, ocultando las lágrimas de su niña . . . porque también son suyas . ., .

La Pietá” en el siglo XXI, en el albor del presente que ya es futuro fallido. “La Pietá” de carne y hueso, de sangre y lágrimas derramadas. “La Pietá” sin posibilidad de ¿ser llevada en andas, en solemne procesión?, ¿sin saetas que conmuevan a la muchedumbre expectante?, ¿sin cuchillos y espinas que duelan en las conciencias de . . . tantos malnacidos? . . . sin capas de seda y coronas de diamantes . . .

La Pietá” abandonada al sureste de Europa, mimetizada en medio de la multitud condenada . . . que ya . . .¿no tiene donde ir?, . . . ¿o solo volver sobre sus pies para aceptar a dejarse encerrar a morirse . . . en cualquier campo de refugiados, saturado, insalubre, trampa mortal de la desesperanza más absoluta?.

Y en medio de todo, la madre protegiendo a su hija adolescente, en una escena que . . . puede pasar inadvertida, ¡seguramente!.

La Pietá” hasta quedarnos sin palabras, hasta avergonzarnos de “ser llamados humanos”, hasta aguardar un poco . . . y lograr que, después de todo, ¿se nos haya olvidado tanto horror? . . . antes de sentirnos ¿conmocionados?

Torre del Mar abril – 2.016

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