MADRID.- Amaral se encontró en Madrid con un público entregado en su primer concierto en el Barclaycard Center desde hace ocho años, donde 9.000 personas disfrutaron con la espectacular escenografía del concierto, incluido en la gira de presentación de su álbum más reciente, Nocturnal.

A oscuras, bajo la atenta mirada de cientos de móviles que recogían el momento y con la luna creciente en el escenario. Así hizo su aparición Eva Amaral, enfundada en un vestido negro como la noche con el que eclipsó al trepidante juego de luces con las primeras estrofas de Unas veces se gana y otras se pierde, uno de los temas de su nuevo disco.


Con una escenografía que apuesta por el impacto visual, la música que emanaba de la poderosa voz de la cantante y de la guitarra de Juan Aguirre provocó el apoyo continuo de las palmas del público, sediento como estaba de las actuaciones del dúo zaragozano en el que era su regreso al Barclaycard Center tras ocho años de ausencia.

Vuelve la oscuridad, se apagan las luces. Un rugido une al pabellón con los primeros acordes que nacen de Revolución, cantada con rabia por los asistentes, en su mayoría en pie, que responden a la llamada de la vocalista.

"Somos demasiado y no podrán pasar por encima de la vida que queremos heredar, donde no tenga miedo a decir lo que pienso", coreaba el público, que durante las dos horas y media que duró el concierto estuvo en comunión con la cantante y su banda, formada también por la guitarra, la batería y el bajo de Toni Toledo, Tomás Virgós y Ricardo Esteban.

El resplandecer de Amaral llegó con los éxitos más conocidos del grupo, como Salir corriendo, Sin ti no soy nada, la coreada Días de verano, Hoy es el principio del final y una solemne versión al teclado de Marta, Sebas, Guille y los demás, que los espectadores cantan de principio a fin.

Con la manos desnudas, a la armónica o empuñando pandereta, a la guitarra eléctrica y hasta al teclado, Amaral volvió a demostrar por qué es una de las artistas más valoradas en directo.

"Me viene a la cabeza cuando llegamos por estos lares en los años 90 y tocábamos en bares en los que había dos personas. Ha cambiado tanto", continuó Amaral, agradeciendo la asistencia al público madrileño al ritmo del rock de No sé qué hacer con mi vida, tema del álbum que significó su debut en 1998.

El grupo tocó versiones de sus canciones más conocidas y temas nuevos que hablan de las leyes del azar como Nocturnal, que da título a la gira y a su séptimo y último trabajo, publicado el pasado octubre y que ya es disco de oro en ventas.

A saltos reciben los espectadores Lo que nos mantiene unidos, que la cantante entonó bailoteando sobre el escenario, y que se convirtió en una de las canciones más celebradas del reciente álbum.

Los invitados no se sientan ni saben qué decir cuando los focos se alinean formando constelaciones y suena El universo sobre mí, con la mítica armónica encarnando el espíritu musical de la artista, que hace surgir la fiesta entre el público a pie de pista.

La novedad surge cuando el pop se confunde con ritmos electrónicos en temas como Estrella de mar y Noche de cuchillos. Con las emociones a flor de piel entre el público, algunos de ellos sobrepasados por la letra de Como hablar, se produce una sensación inequívoca en las 9.000 almas presentes, que se sacuden con este tema del álbum Una pequeña parte del mundo, segundo trabajo del grupo.

Una Amaral más íntima habló de "heridas que no cerraron y a las que es importante no echar tierra encima para curarlas, para poder perdonar", al comenzar a cantar La ciudad maldita, en la que rememora la muerte de un familiar durante la Guerra Civil.

Con reminiscencias del folk norteamericano, la vocalista guió al público Hacia lo salvaje, título también de su anterior disco, que vio la luz en 2011. El dúo se animó incluso a tocar una de sus nuevas composiciones, Laberintos, que "no estaba pensada para este concierto", debido a "las peticiones en las redes sociales".

Y así, entre letras que exaltan o se acurrucan junto al tímpano, que invitan al asalto y al abrazo, mientras la luna se iba apagando Amaral cerró la noche madrileña resplandeciendo, con las mismas palabras con las que terminó cada canción, "muchas gracias". Y un deseo: "Ojalá que toquemos aquí de nuevo, y que guardéis un rinconcito en vuestro corazón para recordarnos".

Dentro de la gira de Nocturnal (Antártida), que comenzó en el festival murciano SOS 4.8 y acabará en septiembre, la próxima oportunidad para ver al grupo aragonés será en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza (21 de mayo), la Plaza de Toros de Valencia (28 de mayo) y el Sant Jordi Club de Barcelona (11 de junio).

Posteriormente acudirán a Málaga (18 de junio), Alicante (23 de julio) y actuarán en agosto en Calella de Palafrugell (Girona). A última hora se confirmó también su participación en el festival madrileño Noches del Botánico, donde junto a otros artistas realizarán un homenaje a Bowie