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Vocalía de Flamenco
El flamenco está en otra parte

25/05/2016.

La organización de eventos como el Seminario Internacional de Flamenco contrasta con un ambiente poco favorable al género en Málaga, sin oportunidades para las iniciativas privadas. Fuente. Diario Málaga Hoy

Espectáculo de Antonio »El Pipa» presentado en 2005 en la Bienal.

Espectáculo de Antonio »El Pipa» presentado en 2005 en la Bienal.

Los contrastes que sustentan la vida cultural de Málaga tienen en el flamenco una de sus mayores expresiones. Ayer se presentó el contenido de la segunda edición del Seminario Internacional de Flamenco Ciudad de Málaga, un proyecto impulsado por la Escuela de Flamenco de Andalucía con la colaboración de la Diputación y el Ayuntamiento y la implicación de los Conservatorios Superior y Profesional de Danza, el Conservatorio Superior de Música y el Teatro Cánovas, que prestan sus sedes a las actividades programadas. El seminario se celebrará del 4 al 9 de julio y ofrecerá masterclasses dirigidas a artistas en ciernes a cargo de figuras del género de indiscutible calibre, como Rafael Riqueni, David Peña Dorantes (que estuvo ayer en la presentación), Isabel Bayón y Farruquito (las inscripciones y la información completa están disponibles en la web www.escueladeflamencodeandalucia.es). El Teatro Cánovas acogerá la gala de clausura el día 9 con Josete de Linares al baile, Juan José Gutiérrez El Calao al toque y Manuel Fernández Montoya El Carpeta (también presente ayer en Málaga) al baile. El director de la escuela, Guillermo Cortés, afirmó que con iniciativas como ésta Málaga puede considerarse "capital mundial del flamenco", y de hecho éste es el lema con el se presenta el seminario, lo que no deja de resultar paradójico en una ciudad en la que la oferta de espectáculos y actuaciones de flamenco es más que limitada y en la que la iniciativa privada al respecto es inexistente. Cuando se inauguró el Museo Picasso, la Repompa afirmó: "Ahora, Málaga necesita un tablao". La afición lo espera todavía.

Hace unos días, la bailaora malagueña Marina Aranda inició una campaña de firmas en la plataforma change.org en la que se solicita al Ayuntamiento una modificación de la Ordenanza Municipal para la Prevención y Control de Ruido y Vibraciones publicada en el BOP el 19 de Mayo de 2009, así como del PGOU de 2011. En la argumentación de su campaña, que en la tarde de ayer ya había recogido casi 7.000 firmas, Aranda explica que esta normativa "impide que se desarrollen en nuevos establecimientos actividades con música en directo" e incluso se considera a los negocios de hostelería "incompatibles" con estas actividades. La bailaora señala que este marco impide la creación de puestos de trabajo, deja sin satisfacer una notable demanda turística y coloca a Málaga en una situación delicada respecto a la declaración del flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Lo cierto es que la empresa privada no dispone de margen de maniobra para abrir espacios a la música en directo, lo que en el caso concreto del flamenco, consagrado también como valor turístico y ciertamente demandado por no pocos visitantes en una ciudad como Málaga, delata una situación cuanto menos anómala. La posibilidad de ver flamenco se reduce a ciclos impulsados por entidades públicas, como el Flamenco viene del Sur de la Consejería de Cultura que acoge el Teatro Cánovas y el Aula Municipal de Flamenco del Ayuntamiento, además de la Bienal Málaga en Flamenco que mantiene la Diputación como suerte de programación comprimida. También es significativo que los escenarios municipales no cuenten con una programación flamenca estable, pero lo es más aún que Málaga carezca de un espacio donde el flamenco pueda disfrutarse a diario, lo que corresponde, como ha sucedido con el jazz, a una iniciativa privada atada de manos.

 



Porque sí ha habido intentos serios de poner en marcha un tablao en Málaga que finalmente han dado al traste ha causa de la restrictiva legislación vigente. En 2007, El Pimpi llegó a anunciar la recuperación de su antiguo tablao, pero la presión municipal pudo más y el lugar destinado al mismo terminó convirtiéndose en el El Pimpi Marinero. Javier Conde y Estrella Morente pusieron sobre la mesa municipal la apertura de un tablao en el entorno del Teatro Romano, enclave estratégicamente turístico donde los haya, con la misma fortuna. Y también Jorge Conde, promotor esencial del flamenco en Málaga, movió ficha para abrir un tablao cerca de la Malagueta, donde estuvo antaño el Rincón de Gloria. Actualmente, las posibilidades para ver flamenco en Málaga fuera de la oficialidad se reducen a las ofertas de algunos restaurantes como Vino Mío, en la Plaza Jerónimo Cuervo, y a espacios como el Liceo Flamenco de la calle Beatas, además de los recitales de la Peña Juan Breva. En la Plaza de las Flores, otro rincón histórico para el flamenco, instaló su sede hace unos meses El Gallo Ronco, que estuvo antes en la calle Santa María y que recrea el ambiente de las antiguas tabernas flamencas; pero el paisaje palidece en comparación con el que propiciaba la gran Taberna Gitana, por no hablar del Café de Chinitas. Más allá del municipio, en la Costa del Sol sólo queda un tablao operativo: el de la taberna flamenca Pepe López en Torremolinos, el antiguo El Jaleo, que ofrece actuaciones de lunes a sábado y por el que pasaron genios como Camarón, Paco de Lucía, Mariquilla y Mario Maya.

El promotor y divulgador del flamenco Paco Roji (que actualmente, por cierto, exhibe una exposición fotográfica sobre los tablaos históricos de Málaga en La Mesonera, frente al Teatro Cervantes), afirma al respecto que, desde que abrió en 2003 su tienda Flamenka, "he sabido de muchos que han querido abrir un tablao en Málaga, pero nadie ha sido capaz". Roji admite que las trabas legales son un inconveniente, pero existe además un matiz fundamental: "Abrir un tablao es caro. Sólo insonorizarlo requiere una inversión que no todos los empresarios interesados pueden permitirse. Y luego, un espectáculo flamenco requiere un mínimo de tres artistas". En opinión de Roji, Málaga perdió una oportunidad de lujo de hacer un gran tablao en el Muelle Uno, otro lugar bien situado de cara al turismo "donde no habría problemas de ruidos con vecinos, pero nadie se atrevió a dar el paso". El promotor recuerda que en la mayoría de las grandes ciudades andaluzas "los tablaos cumplen una función cultural, turística y artística, algo que en Málaga no se da".


 



De cara a posibles acciones, el mundo del flamenco de aquí tiene en el jazz un modelo útil a seguir. El nacimiento de la Asociación de Jazz de Málaga hizo posible la creación de espacios con programas estables, primero en el Soho y después en locales como el Clarence Jazz Club de la calle Cañón o en recintos como la Terraza Gourmet de El Corte Inglés. Más allá del formato tradicional de las peñas, la constitución de una asociación similar de músicos flamencos podría traducirse en éxitos concretos. Igualmente, de cara al crecimiento de la afición, sería deseable una mayor coordinación entre las instituciones públicas, tal y como admitió ayer en la presentación del Seminario Internacinal la concejal de Fiestas, Teresa Porras. Por ahora, el Ayuntamiento se ha decidido al fin a sacar el Festival Flamenco de Málaga de la Feria y este año se celebrará con un nuevo formato el 24 de julio en la calle Alcazabilla. El camino que queda por andar es mucho. Y las reivindicaciones, legítimas.

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